 La globalización neoliberal...
Y la huelga en la General Motors

ORLANDO ORAMAS LEON
EL PROCESO de globalización o
mundialización neoliberal de la economía tiene en su
diseño original el principio de buscar al máximo la
ganancia, en una especie de economía para sí que
sacrifica intereses humanos, como los de millones de
personas que en todo el mundo sufren sus consecuencias.
La imbricación es tal que la
promovida liberalización del comercio ha convertido a
naciones del Tercer Mundo, antes exportadoras de granos
básicos, en importadoras de frijoles que inundaron sus
mercados internos y aplastaron en desigual competencia a
los pequeños productores locales.
Es un ejemplo entre otros que
hablan de ajustes estructurales defendidos por los grupos
gobernantes como imprescindibles para colocar a países
subdesarrollados en sintonía con la "onda" de
la economía planetaria.
Pero al responder a las leyes
ciegas del mercado, al objetivo supremo de capitalizar al
señor capital, la mundialización neoliberal también
afecta a los trabajadores de las llamadas naciones del
Primer Mundo, las industrializadas.
La huelga que hoy afecta al mayor
fabricante de autos, la norteamericana General Motors, no
es ajena al asunto, y representantes de los huelguistas
advirtieron que "no podemos continuar una relación
cordial (con la patronal) si las empresas siguen cerrando
plantas y trasladando los puestos de trabajo al
exterior", dijo Willie Hubbard, presidente de la
seccional del sindicato United Auto Workers (UAW) en
Cleveland, Ohio.
El paro afecta a 26 de las 29
plantas de la corporación en México, Canadá y Estados
Unidos y mandó de vuelta a casa a 184 000 empleados con
pérdidas diarias cercanas a los 80 millones de dólares.
Para el próximo fin de semana otros 7 200 empleados de
la planta Saturno, en Tennessee, aprobaron ir a la huelga
si la empresa no atiende sus demandas.
La crisis en la GM también podría
extenderse a sus más cercanas competidoras, la Ford y la
Chrysler, cuyos trabajadores sufren consecuencias
comunes: el traslado de puestos de trabajo adonde la mano
de obra es más barata, y la subcontratación de
operaciones a empresas cuyos trabajadores no están
sindicalizados ni cubiertos por convenios colectivos.
"Cada vez que sacan trabajo de
la planta, es un motivo de preocupación para
nosotros", afirmó Joe Walker, vicepresidente de la
UAW en la fábrica de jeeps Cherokee, de la Chrysler. Esa
empresa utiliza cada vez más a empresas subcontratistas,
muchas veces extranjeras, para el suministro de
autopartes en vez de invertir en aquellas del consorcio
donde los empleados no tienen convenios colectivos y por
tanto deben trabajar más y por menos.
No es un secreto que, en pos de
abaratar sus costos, muchas corporaciones y empresas de
Estados Unidos cierran las operaciones nacionales y se
van a naciones subdesarrolladas donde los empleados
laboran al ritmo de maquilas y los gastos por
prestaciones sociales y salarios bajan sensiblemente.
Se trata en definitiva de la
explotación más ventajosa de la mano de obra y tal
máxima es un mandamiento inviolable de la economía
capitalista, que en tiempos de globalización neoliberal
también afecta a los trabajadores norteamericanos.
El cable lo puede corroborar:
Nueva York, (EFE).-La empresa
estadounidense fabricante de yates Tollycarafft Yacht
anunció su decisión de cerrar las fábricas que tiene
en Estados Unidos y trasladarse a México con la
esperanza de poder reducir pérdidas y recuperar
productividad.
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