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Un legítimo acto de independencia
OY, 24 de febrero, día histórico para todos los cubanos, se constituye nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular.
Culmina con esa sesión constitutiva un amplio proceso eleccionario, iniciado en octubre del pasado año y que tuvo su colofón el 11 de enero, cuando fueron elegidos los 601 diputados que integrarán la quinta legislatura del Parlamento cubano.
La colosal victoria alcanzada en las elecciones, como justamente fue calificada, mostró la fuerza de la Revolución y la unidad en los momentos en que tanto hace el enemigo en todos los órdenes por debilitarnos y dividirnos; evidenció que la inmensa mayoría de los cubanos respaldan resueltamente nuestro sistema político, y están dispuestos a continuar defendiéndolo y perfeccionándolo. Fue, como subrayó Fidel, un gran triunfo del pueblo y como un premio a la lucha de estos años duros.
La constitución de la Asamblea no significa el fin del amplio y rico proceso realizado, sino punto de partida para desarrollar y perfeccionar nuestra democracia socialista, popular y cubana.
Al constituirse la Asamblea serán elegidos, mediante el voto directo y secreto de los diputados, su Presidente, Vicepresidente y el Secretario, así como el Presidente, Primer Vicepresidente, cinco Vicepresidentes, el Secretario y los demás miembros del Consejo de Estado hasta un total de treinta y uno.
La Comisión de Candidaturas Nacional será la encargada de presentar las propuestas de los compañeros para ocupar esas altas responsabilidades.
Al igual que en los municipios y las provincias, para conformar las asambleas correspondientes, la Comisión ha consultado a todos los diputados para seleccionar la candidatura que será sometida a la consideración de la Asamblea.
La composición de los integrantes del Parlamento cubano es fiel reflejo de la sociedad cubana; allí están representados desde el obrero y el campesino hasta destacados artistas, deportistas, científicos y combatientes; desde el hombre y la mujer más sencillos hasta los máximos dirigentes del país, sin que exista discriminación de raza, sexo o edad ni de creencias.
En los diputados, cuya mayoría alcanzó más del 95% de los votos, están presentes los más altos valores forjados por la Revolución a lo largo de estos años. La sencillez, el mérito, la fidelidad, la entrega, la capacidad y experiencia son cualidades de los que, desde ahora, nos representarán en una genuina asamblea del pueblo.
Si gigantesco fue el reto y la victoria alcanzada en las elecciones de enero pasado, enormes son las tareas que asumirán, desde ahora, los diputados electos, junto a todos los delegados también elegidos, popular y democráticamente, a lo largo de todo el proceso que ha antecedido.
La quinta legislatura de la Asamblea Nacional asume su gestión con la responsabilidad de dar continuidad al trabajo de la anterior Asamblea, en las mismas condiciones excepcionales del Período Especial; proseguirá su labor de perfeccionamiento de nuestra democracia, de su actividad interna y la vinculada a las relaciones internacionales, y trabajará sin descanso para materializar las importantes decisiones trazadas por el V Congreso de nuestro Partido para el desarrollo económico, político y social del país, y ganar la batalla por la eficiencia en todos los órdenes.
Viene al recuerdo en estos momentos la histórica carta del Comandante en Jefe Fidel Castro, dirigida al pueblo en vísperas de las elecciones para diputados, y próximo a la constitución de la Asamblea Nacional en su cuarta legislatura, en febrero de 1993.
En los días más difíciles del Período Especial, cuando muchos en el exterior batían palmas, vaticinaban y esperaban la supuesta caída de la Revolución, se hizo nuevamente presente la reiteración de la voluntad irrevocable de los cubanos de resistir, vencer los obstáculos, y la decisión de defender, a cualquier precio, la independencia y las conquistas del socialismo en nuestra Patria.
Entonces decía Fidel: "No serán despedazadas nuestras conquistas sociales, ni serán desenterrados de sus tumbas nuestros muertos heroicos. El ejemplo y la esperanza que hoy Cuba constituye para el mundo no pueden ser defraudados. Nuestra única alternativa es la victoria".
Y así ha sido: nuestras banderas patrióticas, revolucionarias y socialistas permanecen en alto, y el pueblo ha realizado una verdadera hazaña en estos años de lucha y sacrificios, que es objeto de respeto y admiración en el mundo.
La unidad de los cubanos seguirá siendo nuestra más preciada arma, frente a las grandes tareas y los retos que están por delante, en la certeza de que como dijera Martí: "Son tiempos de unir".
A esa invariable y creciente unidad contribuirá la Asamblea del pueblo que será constituida en este día histórico, en un nuevo acto de independencia de Cuba, fiel al legado del Ejército Libertador que, un día como hoy, se levantó en armas para alcanzar la libertad que tenemos y defendemos firmemente los cubanos.