 Donan Premio Nacional de Historia para monumentos
patrióticos
Raúl Izquierdo entregó el importe en metálico para el homenaje a
las víctimas de la Reconcentración y a los combatientes de los ejércitos Libertador y
Rebelde

PEDRO A. GARCIA
Se hizo miliciano a finales del 59. "Me movilizaron y más
nunca me desmovilizaron", dice sonriente. Después de Girón y el Escambray, lo
seleccionaron para el curso de jefe de pelotones en Matanzas y de ahí pasó para el
Ejército como profesional. Desde entonces, Raúl Izquierdo ha desarrollado su vida dentro
de las FAR, donde actualmente tiene el grado de coronel. "En esa profesión -afirma-,
la investigación y el análisis de la Historia desde el punto de vista militar es una
necesidad para la formación y desarrollo de uno. Hay que buscar experiencias, en tiempos
de paz, con los resultados del pasado".
En 1989, al regresar de Angola, se le encomendó investigar la
Historia de la logística en Cuba. "Se me planteó que era una necesidad para la
fundamentación teórica de nuestras actuales concepciones de la Guerra de todo el
pueblo". De ese indagar, salieron sus obras sobre la logística mambisa, del
Ejército nacional y del Ejército Rebelde y sobre Fidel Castro y la logística militar
cubana.
"A partir de 1992, ya estaba pensando en los centenarios de la
Guerra del 95 que se nos avecinaban. Me dije que si íbamos a abordar esas conmemoraciones
debíamos tener una cronología de los principales hechos, acciones y del desarrollo de la
guerra para que no se nos quedara nada importante por rememorar". Así surgió Días
de Guerra, obra que la Comisión del Centenario decidió publicar por lo útil que resulta
al lector para una comprensión más cabal de esa etapa de nuestra Historia.
A principios de 1997, Izquierdo sintetiza otras tres investigaciones
suyas en un libro, El último hombre y la última peseta, el cual cuenta, en su primera
parte, con un análisis de las concepciones de Martí sobre la Guerra Necesaria, el
Ejército y la participación del pueblo; además, aborda el tema de la Reconcentración y
la situación político-militar desastrosa que condujo a España a la Guerra del 95.
El tema de la política de exterminio de Weyler contra el pueblo
cubano fue retomado por Izquierdo, ese mismo año, en otro volumen, esta vez de forma
ampliada y con mayor número de ilustraciones: La Reconcentración 1896-1897.
Por ambas obras, al autor se le concedió el Premio Nacional de
Historia Ramiro Guerra, otorgado por la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC).
"Es un gran estímulo y un reconocimiento, no creo que solo sea en el plano personal,
sino que lo fundamental ha estado en la motivación por estos temas, tan sensibles para
nuestro pueblo".
El Premio Ramiro Guerra consiste en un diploma, medalla e importe en
metálico. "Desde que me comunicaron su obtención, decidí que el mejor empleo para
ese dinero era entregarlo a los fondos para los monumentos a la víctimas de la
Reconcentración y a los combatientes de los ejércitos Libertador y Rebelde".
"Creo que es un deber de las actuales generaciones de cubanos
contribuir cada cual, según sus posibilidades -concluye Izquierdo-, en la
materialización de esos dos monumentos, a la que hemos sido convocados, para perpetuar en
la memoria histórica tanto la epopeya llevada a cabo por los mambises y rebeldes como la
barbarie de la que fueron víctimas centenares de miles de hombres y mujeres de nuestro
pueblo". |