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Conspiración

ROLANDO PEREZ BETANCOURT

BRIAN Helheland es el guionista de aquella cinta de Richard Donner en la que Antonio Banderas dejaba media suela tratando de extenderle -en un recital de pésima actuación- un certificado de plomo y pólvora a Silvester Stallone. La película se llamó Asesinos y es de esos títulos condenados a sucumbir en las memorias cinéfilas. Sin embargo, el tándem volvió a reunirse para realizar el filme visto en la noche del sábado, Conspiración. Y aunque ahora las cosas salieron mejor, la ya clásica desmesura de Donner (Superman, Arma letal) terminó por dejar cojeando una historia que había empezado a caminar bien, gracias a un suspenso que hasta cierto punto articula con maña el nudo central del conflicto con la trama amorosa.

El principal error de este director, con bastante éxito en el acápite de filmes comerciales, fue tratar de crear un híbrido con los componentes genéticos del Travis Bickle, magistralmente interpretado por Robert de Niro en la joya que sigue siendo Taxi Driver, de Martin Scorsese, y el policía loco encarnado por Mel Gibson en las cuatro partes de Alma letal. (El experimento resultó algo así como cruzar una Venus de Botticelli con el Tarzán de Burroughs, ya que del taxista paranoico de Scorsese solo queda una caricatura esperpéntica, a caballo sobre un Gibson que a lo largo del filme parece recién bajado de una montaña rusa).

Y es una lástima, porque Donner, en este acontecer de conspiraciones, tenía en sus manos la posibilidad de realizar un thriller con todas las de la ley, tan serio como movido, y sin necesidad de que su actor fetiche terminara por convertirse en un saltimbanqui salvando obstáculos en un guión innecesariamente devenido truculento, casi de muñequitos.

Y que quede claro que decimos guión y no historia, ya que esta, aunque a simple vista pudiera parecer tomada por los pelos, tiene detrás de ella un rico expediente de hechos reales, algunos de ellos de naturaleza inimaginable y dilucidados a medias y otros aún agazapados en sombras: bastaría con recordar unos cuantos acontecidos solo en casa: el asesinato de los Kennedy, el de Martin Luther King, Malcom X, el Watergate, el Irangate, los experimentos químicos realizados con seres humanos y muchas otras incógnitas, hasta llegar a ese sainete mórbido que hoy está aconteciendo en la Casa Blanca y que quizá algún día sea también tema para una cinta sobre la teoría de las conspiraciones.

Hasta el mismísimo Donner pudiera hacerla. Solo que renunciando a las alas de sus supermanes a cambio de un olfateo más profundo.

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