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 La imagen y el sonido en la memoria de la sociedad
Nutrido encuentro de la Asociación de Cine, Radio y TV previo al VI
Congreso de la UNEAC

Jorge Ignacio Pérez
Con la mayor concurrencia de todas la plenarias que se están
desarrollando en la antesala del VI Congreso de la UNEAC, el encuentro de ayer,
correspondiente a la Asociación de Radio, Cine y Televisión, discutió con amplitud los
problemas internos de la pequeña pantalla partiendo muchas veces del producto final, de
ese resultado puesto al alcance de millones de personas que no solo encienden el televisor
para informarse sino, además, en busca de un espacio de entretenimiento.
Como mismo se subrayó en la plenaria, no debe olvidarse que este
medio electrónico ha sido, junto con el cine, el más afectado en las actuales
dificultades económicas, teniendo en cuenta que el alcance masivo e inmediatez propios de
la televisión necesita innumerables recursos materiales y, más que eso, tecnología de
punta. Pero también se habló sobre la eficiencia humana al margen de las dificultades, y
este lado, se dijo, no siempre fluye como debe ser.
Al referirse a las responsabilidades de la cultura cubana, el
presidente del ICAIC, Alfredo Guevara, alertó sobre la avalancha de productos
audiovisuales norteamericanos en el mundo, y dijo que el mejor escudo contra eso puede ser
la capa intelectual. Guevara hizo énfasis en un concepto aparecido en el informe a la
plenaria acerca de que nuestra cultura es el alma de la nación y abogó por desarrollar
talleres de reflexión previos al Congreso.
Lizette Vila, presidenta de la Asociación de Cine, Radio y
Televisión, presentó el informe de esta rama de la UNEAC e instó a reflexionar sobre la
globalización de la banalidad y la subcultura como figuras que mucho lastran a nuestra
identidad cultural, sobre la guerra no sólo económica sino también cultural, cada vez
más intensa, que nos han declarado. Su propuesta de discusión, en estos momentos, se
basa en enfrentar la llamada "cultura enlatada" mediante un arte limpio, eficaz
y crítico, con la épica de nuestros días.
En el informe se refiere a que, a cambio, debemos entrar en el
mercado internacional sin concesiones éticas y estéticas aunque esto no significa
alejarnos del sentido crítico. Estamos llamados, dijo, a entregar artística y
responsablemente, la imagen y el sonido de la memoria de esta sociedad.
Abel Prieto, ministro de Cultura, enfocó el asunto a partir de una
máxima martiana que, según su interpretación, ser cultos para ser libres significa la
única manera de no ser manipulados, toda vez que la alta tecnología del mundo de hoy
está destinada a globalizar esa subcultura de que tanto se habló en el encuentro de
ayer. Dijo Prieto que aunque no contemos con la mejor tecnología, en el aspecto en el que
no estamos en desventaja es en el sentido artístico, por lo que sería imperdonable
entorpecer el talento con trabas burocráticas y falta de visión.
Al referirse a la UNEAC como representante del sector artístico,
dijo que se trata de una organización viva en la que confluyen varias generaciones y que
en estos días se ha visto cómo los creadores encauzan sus problemas en ella. El próximo
Congreso, expresó, debe colocar a la cultura en primer plano y en ese máximo encuentro
pueden crearse nuevas estructuras organizativas que viabilicen el camino del creador.
Para responder algunas de las inquietudes planteadas en la plenaria,
el presidente del ICRT, Enrique Román, realizó varias intervenciones relacionadas con
los nuevos planes en los que trabaja la televisión. Habló sobre el diálogo franco que
debe existir entre los cuadros directivos y los creadores con el fin de que sean el arte y
la cultura los beneficiados.
Las nuevas formas de pago en moneda nacional y en divisas que la
Comisión de Economía de la Cultura lleva al Congreso, así como estudios de variantes
aplicables a los medios audiovisuales, fue uno de los temas tratados en la plenaria. |