ABRECARTAS

A cargo de GUILLERMO CABRERA ALVAREZ

Soy licenciado en Cultura Física y Deportes, en la Universidad de Cienfuegos. Durante el SMG me acogí a la Orden 18 del Ministro de las FAR y al culminar mis estudios fui ubicado en el INDER.

Tengo entendido que entre las ventajas de esa Orden está no cumplir con el tiempo establecido del Servicio Social, pero mi primer salario fue de $198.00, igual que los graduados no acogidos a la 18. Le pregunté a la económica y me informó que el único privilegio es que no tenemos la obligación de aceptar la ubicación que nos dan. (Jorge Díaz, Manicaragua, Villa Clara)

Consultamos con la Dirección de Recursos Laborales del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social. Los egresados universitarios acogidos a la Orden 18 están exonerados del cumplimiento de la Ley 1254 del Servicio Social, es decir, que no están obligados a aceptar el empleo que se les ofrezca y pueden decidir dónde emplearse.

No obstante el comienzo de su vida laboral en cualquier centro, sea éste el escogido por él o no, tiene que ser por la vía del adiestramiento laboral, pues carece de experiencia para ocupar cualquier cargo técnico. Durante los dos primeros años de este adiestramiento, le corresponderá devengar un estipendio de $198.00 y si es necesario prorrogarlo por un año más, se elevará a $211.00. La económica de tu centro de trabajo, tiene la razón.

OTRA CARTA DE LA ACLIFIM

Agradecemos el interés mostrado por la sección en las dificultades que enfrentan los discapacitados físico-motores de la capital o en tránsito por ella, que deseen tomar helado Coppelia, por no poder ascender las escaleras que conducen a la Torre, único lugar donde se oferta el cremoso helado en pesos cubanos.

Hasta el día de hoy no hemos recibido comunicación alguna de que la situación para nosotros haya cambiado en Coppelia. (Héctor Acosta, presidente de la ACLIFIM en Ciudad de La Habana)

La sección tampoco.

UNA NOTA SOBRE EL CEMENTERIO

Agradezco la gestión de Abrecartas a una carta que envié sobre la situación que tenía en el panteón de mi propiedad en el Cementerio de Colón. Fui citada a la dirección y allí atendida por el compañero Estupiñán y Tony, director y subdirector, respectivamente.

La atención fue maravillosa. El cementerio ha cambiado de una manera asombrosa. En general todos muy atentos, dan los buenos días, las gracias. Nos orientan a las personas. Mi esposo y yo salimos complacidos de todas las explicaciones que nos dieron, así como la solución que dieron al problema.

Incluso el subdirector Tony nos acompañó hasta el panteón para ver la situación y se nos orientó que podíamos ir el domingo o el lunes para verificar que todo estaba correcto.

Esperamos continúe así, con los empleados de correcto uniforme. Gracias por toda la atención. (Marta R. Alvarez Pérez, Lawton, Ciudad de La Habana)

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