 Suecia
¿Una nueva etapa?

Arsenio Rodríguez
Los socialdemócratas suecos obtuvieron su peor resultado en la
historia contemporánea de esa nación en las elecciones parlamentarias del pasado
domingo.
Al alcanzar 132 escaños (29 menos) este partido se ve obligado a
"mirar" hacia donde el Partido de la Izquierda (ex-comunistas) con sus 45
escaños y detrás Los Verdes, que pueden ayudarlo a gobernar.
Según especialistas de la zona, la agrupación del actual primer
ministro, Goeran Persson, pudiera tener la esperanza de evitar tal acercamiento si lograra
cortejar a varios de los partidos llamados moderados (derecha), aunque ya sus principales
líderes descartaron tal posibilidad.
Para el Premier, quien calificó de "tristes" los
resultados, lo primero fue negar su posible dimisión, así como el crear cualquier tipo
de coalición con la izquierda, pero contando con ella para poder gobernar.
Sin embargo, señaló lo difícil que ello sería, reconociendo que
habría algunos cambios en los próximos cuatro años de gobierno, pero que mantendría
las directrices fundamentales de su agrupación política.
La situación resultante del encuentro electoral, en la que
participó solo el 78,6 por ciento de los votantes (en la anterior fue de 86,1), es que
los socialdemócratas, junto al Partido de la Izquierda y Los Verdes, suman una mayoría
de 190 escaños frente a los 159 de los cuatro partidos restantes.
Existe sin embargo, la incertidumbre acerca de la posición que
puedan mantener estos dos partidos respecto a la entrada de Suecia al grupo de países que
han aceptado el euro como moneda común, a lo cual se oponían, considerándose en
principio, que la nueva situación política en el país retrasará tal aspiración
socialdemócrata.
Un primer síntoma de la nueva realidad para el Premier de 49 años,
fue la cancelación del encuentro con el presidente estadounidense, William Clinton, y el
primer ministro británico, Anthony Blair, quienes se encontrarían con él al margen de
la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York.
Se inicia ahora una nueva etapa, que debe caracterizarse por el
interés popular de seguir disfrutando con la alta seguridad social existente en el país,
pero sin que se aumenten los impuestos, elemento este que para algunos observadores,
influyó en los votantes para favorecer a los partidos de izquierda.
Tema debatido y aunque no tan dramático como en otras naciones del
Viejo Continente, el desempleo, que en la actualidad es de un 7,3 por ciento, fue otra de
las motivaciones de los electores para dirigir su voto, mucho más cuando el gobierno
había prometido bajarlo a un 4 por ciento.
En fin, los socialdemócratas, que originalmente lograron las
grandes mejorías sociales, no fueron capaces de evitar que se deterioraran, por lo que
ahora, aunque con ayuda, tienen la oportunidad de intentar cumplir su promesa de mantener
lo logrado y hacer avances en lo social. |