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Calurosa bienvenida a Su Santidad Juan Pablo II
Pedro A. García
Minutos después de las cuatro de la tarde de ayer, aclamado por una amplia representación del pueblo de la capital y de todo el país que enarbolaba banderas cubanas y del Vaticano, llegó a La Habana Su Santidad Juan Pablo II, quien realiza una visita pastoral a nuestro país cumpliendo una invitación del Estado y la Iglesia cubanos.
Al pie de la escalerilla del avión, en el aeropuerto internacional José Martí, fueron a recibirle el Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, Comandante en Jefe Fidel Castro, y otros dirigentes del Gobierno cubano. También se encontraban en la bienvenida monseñor Beniamino Stella, Nuncio Apostólico, y representantes del episcopado nacional.
Cumpliendo una vieja tradición, el Sumo Pontífice besó la tierra del país que visita, esta vez en una bandeja que le llevaron niños cubanos con muestras de todas las provincias y de la Isla de la Juventud. A continuación, después de 21 salvas de artillería y la interpretación de los himnos de Cuba y del Vaticano por la Banda de Música del Estado Mayor General de las FAR, Fidel le dio la bienvenida en nombre del pueblo cubano.
En una parte de su intervención, el Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de Cuba, luego de evocar el desconsolador paisaje que ha podido ver Su Santidad en su largo peregrinaje, le manifestó que en nuestro país se encontrará con un pueblo con menos desigualdades, menos ciudadanos sin amparo alguno, menos niños sin escuela, menos enfermos sin hospitales, más maestros y médicos por habitantes que cualquier otro país del mundo.
Un pueblo instruido al que usted puede hablarle con toda la libertad que desee hacerlo -añadió-, y con la seguridad de que posee talento, elevada cultura política, convicciones profundas, absoluta confianza en sus ideas y toda la conciencia y el respeto del mundo para escucharlo.
Al hacer uso de la palabra, el Papa Juan Pablo II saludó cordialmente a todo el pueblo cubano, hombres y mujeres, ancianos y jóvenes, adolescentes y niños, y agradeció de corazón esta calurosa acogida con la que se inicia su visita pastoral.
Me llena de satisfacción visitar esta nación, dijo, estar entre ustedes y poder compartir así unas jornadas llenas de fe, de esperanza y amor. Recalcó que los cubanos son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional.
Tras concluir su discurso, Su Santidad saludó a altos prelados extranjeros que se encuentran en Cuba con motivo de su visita, a representantes de la Iglesia cubana y al Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país.
Posteriormente, acompañado del Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana, el Sumo Pontífice abandonó el aeropuerto en el Papamóvil rumbo a la sede de la Nunciatura Apostólica. Cientos de miles de habaneros congregados desde horas tempranas le vitorearon durante su recorrido por las principales arterias de la capital, en un trayecto de aproximadamente 20 kilómetros, en muestra de respeto y reconocimiento del pueblo cubano al más alto representante de la Iglesia Católica y del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Hoy, en horas de la mañana, el Papa se trasladará a la ciudad de Santa Clara para oficiar allí su primera misa en Cuba.