INTERNACIONALES

Aumentan temores
ante consecuencias
de crisis asiática


LONDRES, 21 de enero.-La deflación, término en uso desde la gran recesión de los años 30, ha resurgido en el discurso de los economistas de todo el mundo con la crisis asiática.

Según AFP, los analistas prevén que la caída de los precios de las materias primas y el fuerte descenso de los activos en Asia son la punta de un iceberg que puede tener consecuencias desastrosas en la economía mundial, porque si bien es una situación beneficiosa para los consumidores en un momento, la baja de precios, si se generaliza, acarrearía la deflación, convirtiéndose en un círculo vicioso de depresión de la actividad económica.

Y es que la caída de los precios, explica, reduce los beneficios de las compañías que, si no quiebran, se verán obligadas a reducir efectivos y salarios. El consumo disminuiría, lo cual provocaría más despidos de trabajadores.

Según los economistas, tendría que producirse un ajuste de la economía norteamericana o una brusca degradación de la situación en Japón para que volviera a ocurrir la deflación.

El oro, refugio clásico ante el alza de precios, cayó a su nivel más bajo en los últimos 20 años. El petróleo, el cobre y otros metales han caído a niveles nunca vistos desde 1994, ante una perspectiva de una menor demanda asiática.

El ex secretario de Estado norteamericano, Robert Reich, dio una panorámica de lo que, a su entender, podría pasar: "Las divisas cayendo en picada y los bancos insolventes en Asia; aumento del desempleo en la principal economía de América Latina (Brasil), baja de salarios reales en el conjunto de la región, el estancamiento del desarrollo en Europa, mientras que el crecimiento mundial aminora y la protesta social aumenta".

Por lo pronto, informa EFE, el agravamiento de la crisis asiática ha hecho que el Credit Suisse haya revisado a la baja sus previsiones de crecimiento de los países industrializados, que había fijado en 2,8% para 1998 y que ahora reduce al 2,2%.

Esto se debe a que la repercusión de la crisis asiática sobre la demanda mundial será más duradera de lo que se creía y a que el paro, que probablemente crecerá en Alemania y Francia, aumentará la presión sobre el consumo privado.

Otro despacho de EFE recordó que a principios de mes la consejera de la Casa Blanca, Janet Yellen, anunció que el crecimiento económico de EE.UU. disminuiría entre un 0,5% y 1% este año y aumentará su déficit comercial de 180 000 millones de dólares en 1997 a 300 000 millones en 1998.

Asimismo, la depreciación de las monedas de los países asiáticos afectados dificultaría las exportaciones estadounidenses a la región y podría repercutir en la pérdida de puestos de trabajo en EE.UU.

 


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