 Los ataques contra Afganistán y Sudán
Rechazo en diversas partes del mundo a actuación unilateral de
EE.UU.

VIENA, 21 de agosto.-Los ataques estadounidenses contra Afganistán
y Sudán bajo el argumento de combatir el terrorismo son "sin la menor duda"
contrarios al Derecho Internacional, denunció el experto austriaco Manfred Rotter, quien
afirmó que, por lo menos, EE.UU. debía haber consultado con el Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas, reporta AP.
Si Estados Unidos pretende atribuirse el derecho a la autodefensa
tras los atentados a sus embajadas en Kenia y Tanzania, estaría obligado a probar que sus
acciones militares sirven de prevención contra nuevos ataques de extremistas, subrayó.
En el derecho de gentes hay que basarse siempre en el principio de que "quien se
sienta amenazado, tendrá que convencer primero a los demás", concluyó el profesor.
En este sentido se pronunció también la Liga Arabe, cuyo
vicesecretario general, Mohamed Zakaria Ismail, dijo en El Cairo que las reacciones
"tipo Rambo" no acabarán con el terrorismo internacional. Para luchar contra
este fenómeno, propugnó una conferencia internacional, "en lugar de tomarse la
justicia por su mano".
Mientras el presidente de Rusia, Boris Eltsin, calificaba de
"indecente" el proceder de Estados Unidos y afirmaba que debía haber consultado
a países con intereses en las regiones afectadas, el canciller alemán, Helmut Kohl,
suspendía los vuelos de ayuda humanitaria a las víctimas de la hambruna en Sudán y
apoyaba los ataques norteamericanos contra una fábrica de productos farmacéuticos en
Jartum y a supuestas bases terroristas en Afganistán, según despachos respectivos de
Itar-TASS y DPA.
Kohl también declaró a la prensa que había sido informado
previamente de los bombardeos contra objetivos en Afganistán y Sudán.
VICTIMAS Y DAÑOS CAUSADOS
Veintiún muertos y más de 40 heridos, es el recuento parcial de
los ataques estadounidenses contra bases afganas, según las informaciones difundidas por
la Agencia Islámica de Prensa (AIP), desde Peshawar, Paquistán, donde se sucedieron
numerosas demostraciones de repudio al hecho.
La agencia, próxima al régimen fundamentalista islámico de Kabul,
según EFE, informó que los cadáveres y heridos se han rescatado de entre las ruinas de
las instalaciones destruidas cerca de la localidad de Ghost, a 150 kilómetros al sudeste
de Kabul. Trascendió que estas edificaciones formaban parte de un extenso campo de
entrenamiento de presuntos terroristas, preparados por la CIA norteamericana en la década
de los 80.
Mientras, decenas de miles de personas manifestaron en la ciudad
meridional de Kandahar contra la acción agresiva norteamericana.
Demostraciones similares se produjeron en Jartum, donde estudiantes
asaltaron y ocuparon la abandonada embajada norteamericana en Sudán, en tanto prometían
vengar lo que calificaron de afrenta infligida por Estados Unidos. Con anterioridad, el
gobierno sudanés había anunciado su ruptura de relaciones con Estados Unidos.
Al efecto, un despacho de ANSA, fechado en la capital sudanesa,
asegura que unas 20 personas que trabajaban en la fábrica fueron llevadas a los
hospitales, tras el ataque estadounidense del jueves por la noche.
El bombardeo norteamericano fue realizado "con misiles que
sobrevolaron toda la ciudad a baja altura", dijo el embajador italiano en Jartum,
Claudio Pacifico, quien apuntó que si hubieran caído pocas decenas de metros más allá
habrían hecho saltar depósitos de nafta, con consecuencias verdaderamente desastrosas.
El Embajador italiano agregó que la fábrica Al Shifa era muy
conocida como productora de medicinas, y no estaba controlada por especiales medidas de
seguridad.
Sudán pedirá al secretario general de la ONU, Kofi Annan, que
envíe una comisión investigadora a Jartum para demostrar que el inmueble era una
fábrica de productos farmacéuticos que no confeccionaba armas químicas, contrariamente
a lo que afirma Washington, reportó AFP.
La fábrica bombardeada fue inaugurada en 1997, empleaba a 360
personas, tenía un contacto con la ONU para proveer de medicamentos a Iraq y fabricaba la
mitad de los consumidos en Sudán. Los daños por este ataque se elevan a cien millones de
dólares. |