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 La
magia del maestro

Fernando Rodríguez Sosa
Hay
libros para niños y jóvenes que nunca deben faltar en librerías y bibliotecas. Porque
son esas obras que constituyen, por sus encantos y enseñanzas, lectura, más que
obligada, imprescindible. Bienvenida ahora, por ello, la duodécima edición, a cargo de
la Editorial Gente Nueva, y coincidiendo con el centenario del natalicio de su autor, de
uno de esos títulos, todo un clásico del género. Me refiero a Había una vez..., una
selección preparada por Herminio Almendros.
Publicado por vez primera en 1945, aquí se reúnen un conjunto de
materiales dirigidos a los pequeños. Y resulta admirable comprobar cómo se logra, de
forma armónica, agrupar desde esos cuentos tradicionales repetidos de generación en
generación -como Caperucita Roja y El Gato con Botas -hasta esos poemas
escritos por verdaderos clásicos de la lengua española- entre ellos, Lope de Vega y
Federico García Lorca.
Es evidente el auténtico sentido didáctico que encierran estas
páginas. El interés de enseñar algo útil aflora en las narraciones, poemas y
adivinanzas antologados. Una hermosa manera de reafirmar el magisterio de Almendros,
profesión que estudió en España, su país natal, y que ejerció fundamentalmente en
Cuba, desde su llegada a la Isla como exiliado político en 1939, y hasta su muerte, en
1974.
Había una vez... no es una rareza en el contexto
bibliográfico del autor hispanocubano. Dedicada casi en su totalidad al lector infantil y
juvenil, su producción incluye títulos como Oros viejos (1949), Lecturas
ejemplares. Aventuras, realidades y fantasías (1955) y Cuentos de animales
(1963). Asimismo, publicó dos medulares ensayos sobre el Maestro: A propósito de La
Edad de Oro. Notas sobre literatura infantil (1956) y Nuestro Martí (1965).
Si de permanente utilidad son los libros escritos por Herminio
Almendros, de igual trascendencia es, asimismo, su labor como animador cultural. Se trata
de esa "otra" enriquecedora obra, llevada a cabo en favor de la cultura cubana.
Y pienso tanto en la organización de la actividad docente en el país, como en la
fundación y dirección de la Editora Juvenil, encargada de promover, en los años
sesenta, la mejor literatura infantil y juvenil de todos los tiempos.
La actual entrega de Había una vez... por la Editorial Gente
Nueva, resulta modesta. Bladímir González se encargó de la cubierta e ilustraciones
interiores, estas últimas impresas en blanco y negro, lo cual conspira, en parte, con un
proyecto pensado y creado para los niños. Lo más lamentable, en realidad, es que en el
volumen no aparezca una introducción que sitúe, no sólo para los pequeños lectores
sino también para los adultos, la real dimensión de Herminio Almendros. |