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De Bruselas a Bucaramanga, las manos de Prats sientan pautas

Pedro de la Hoz

Un activo verano marca la vida profesional de Jorge Luis Prats, pianista que a más de veinte años de haberse estrenado internacionalmente en grande con su triunfo en el exigente concurso parisino Marguerite Long, no sólo sigue codeándose con la elite de los mejores instrumentistas del mundo sino que cada vez es más reclamado como protagonista de eventos singulares.

La Habana por estos días es apenas una estación de tránsito entre sus presentaciones en el festival de Verano de Bruselas y una inminente visita a la ciudad colombiana de Bucaramanga, donde tendrá el privilegio de participar en el estreno absoluto de la Orquesta Sinfónica de esa localidad, con el Concierto No. 5 "Emperador", de Beethoven.

En la capital belga, el arte del cubano causó sensación: su recital, uno entre más de cuarenta sucesos programados para una de las temporadas musicales más prestigiosas del Viejo Continente, fue especialmente programado para la sede del Parlamento, concesión nada habitual reservada sólo para acontecimientos muy señalados.

Prats respondió a las expectativas de los organizadores, el público y la crítica dada la intensidad de su entrega artística, tanto en obras familiares al auditorio (Bach y los autores románticos europeos) como en el descubrimiento del compositor cubano contemporáneo Carlos Fariñas y la reivindicación del legado del brasileño Heitor Villa-Lobos.

Semanas antes, Prats había repetido su éxito en el Festival de Gales, en Gran Bretaña, donde ya es figura esperada.

Sin embargo, cuando se aborda al pianista con el ánimo de que comente personalmente el alcance de ese feliz ajetreo internacional, Prats declina el tema y lo desvía hacia una de sus principales ocupaciones: su voluntaria y sumamente consagrada entrega a la consolidación de la Orquesta Sinfónica Nacional cubana.

Dentro de pocas semanas, la OSN estará de regreso, luego de acompañar en la temporada lírica limeña a la compañía de Holguín, y deberá afrontar las exigencias de los próximos compromisos, vinculados a la inminente reapertura del teatro Amadeo Roldán. "Ese es un reto -comenta- que no se puede tomar a la ligera. La Orquesta está en condiciones de comenzar una nueva etapa en su desarrollo y de influir en la orientación y el crecimiento de un público. Esto depende de lo que hagamos en la Orquesta, pero también implica compromisos institucionales y sociales ineludibles del sistema de la cultura y, en general, del Estado. Confío en que todos hagamos realidad tan hermosa empresa".

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