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 Las andanzas de Enron y Wisner

ARNALDO MUSA
A PRINCIPIOS de este año Enron
Corporation anunció la entrada de Frank G. Wisner en su
cuerpo de dirección, hecho que la prensa financiera ni
siquiera comentó.
Frank G. Wisner Jr.
Pero Frank Wisner no es un hombre
cualquiera. Aquellos que estudian los asuntos indios,
saben que el ex embajador estadounidense en ese país
asiático (1994-1997) estuvo ligado a las
características campañas financiadas por corporaciones
norteamericanas para lograr posiciones e influencia en
los más altos niveles políticos y económicos.
Sin dudas que es una buena
adquisición para Enron Corporation, porque
"linaje" tiene. Su padre, de igual nombre, fue
oficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) desde
1947 hasta su suicidio, en 1965, y estuvo involucrado en
las conspiraciones que derrocaron a Mossadeq, en Irán
(1953), y Arbenz, en Guatemala (1954). Su hijo también
le es familiar a la CIA y al Pentágono, donde, según la
agencia de noticias IPS, atendió cuestiones relacionadas
con la defensa y seguridad internacional. Uno de los
jefes ejecutivos en Enron Corporation, Kenneth Lay,
trabajó asimismo para el Pentágono durante la agresión
norteamericana a Viet Nam.
Hay claros indicios de que Wisner
utilizó el espionaje económico para la CIA durante su
permanencia como embajador no sólo en la India, sino en
otras naciones asiáticas. Al efecto, añade IPS que
cuando Wisner era jefe de la diplomacia estadounidense en
Filipinas (1991-1992), Enron estuvo en el centro de las
negociaciones para manejar las dos plantas energéticas
de la ex base norteamericana de Subic Bay. Al dejar
Manila, ya la corporación había ganado el contrato al
respecto, y en 1993 comenzó a operar los inmuebles.
Enron, como la mayoría de las
corporaciones norteamericanas, utiliza el dinero para
ganar influencia y poder. En este contexto, se encuentra
el permiso para erigir la planta energética de Shuaiba,
en Kuwait. Asimismo, utilizó al ex secretario
norteamericano de Estado, James Baker para obtener nuevos
contratos con sus aliados petroleros de la Guerra del
Golfo. Los hijos del ex presidente George Bush también
ayudaron a Enron en ese fin, no obstante una oferta más
favorable de la compañía alemana Deutsche Babcock. Los
hermanos Bush también respaldaron a Enron en lograr la
licitación para construir un oleoducto de Chile a
Argentina en 1988.
Según el semanario indio People's
Democracy, Enron donó respectivamente 28 525 y 42 000
dólares a las campañas del Partido Demócrata de
1991-1992 y 1993-1994, hechos que permitieron a sus
ejecutivos formar parte de las giras internacionales del
anterior secretario de Comercio, Ron Brown, en enero de
1995 (cuando Kenneth Lay fue a la India) y en marzo-abril
de 1994 (cuando el jefe ejecutivo de Enron International,
Rodney Gray, fue a Rusia). El presidente Clinton notó
entonces que esos viajes "resultaron en expansión
de oportunidades para los negocios norteamericanos".
Como el lector podrá apreciar, el
ejemplo de Enron y Wisner revela que en EE.UU. el Estado
no es ni mucho menos un actor neutral, sino cómplice de
la política de las corporaciones norteamericanas. Se
habla en Washington de investigar a diversas entidades
acerca de posibles delitos de corrupción, pero la de
marras no será incluida, porque es calificada de
"entidad patriótica", ya que "crea
empleos y fortalece la economía nacional".
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