 Un canciller en su laberinto

ARSENIO RODRIGUEZ
Quizás sea el mundial del fútbol y sus
ecos, o el período primaveral, pero las tensiones que
pudiera provocar la antesala de las elecciones
parlamentarias en Alemania no generan hasta ahora
informaciones que permitan a los especialistas valorar
cómo marchan las cosas.
Casi se acaba julio y son muy
contadas las opiniones al respecto. Hace poco, por
ejemplo, el actual canciller federal, Helmut Kohl, salió
a la palestra afirmando de forma categórica que su
partido, y sus actuales socios en el gobierno, no
aceptarían bajo ningún concepto una gran coalición con
los socialdemócratas.
Finalmente es una opinión de peso,
que permite algunas reflexiones.
Y es que en el escenario político
germano la variante de una gran coalición, entre la que
conforma el gobierno presidido por Kohl hace 16 años, y
los socialdemócratas, está prevista como una de las
posibles consecuencias de la cita electoral.
Démosle crédito a Kohl y
descartemos esa posibilidad. ¿Qué otras opciones son
posibles?
Estaría la del triunfo de la
actual coalición (Unión Demócratacristiana, Unión
Socialcristiana y Partido Liberal), para algunos poco
probable, dado el desgaste de tres lustros, la difícil
situación de desempleo y el resentimiento popular por
medidas económicas internas, que pudieran provocar un
voto de castigo.
La victoria de los
socialdemócratas, otra variante, es probable si
utilizamos los mismos argumentos del párrafo anterior,
pero en este caso en sentido inverso, aunque con la
interrogante de si tal triunfo se lograría con mayoría
absoluta o no.
De ocurrir lo primero, los pasos
ulteriores no deben resultar muy complicados. Pero si el
posible nuevo gobierno queda en minoría, la cuestión se
dificulta sobremanera, más con esa reciente declaración
del Canciller en cuanto a no formar parte de ninguna gran
coalición con los socialdemócratas.
¿Es que no hay otras opciones
políticas en esta nación?
Ante todo recordemos que en la
actual coalición gubernamental están dos de las grandes
agrupaciones políticas, complementadas con los
liberales. Todo indica, a esta altura, que a pesar de
diferencias hechas públicas, se ven obligados a reiterar
la fórmula como única opción para mantenerse en el
poder.
Al otro lado, en la oposición,
aparecen como la mayor fuerza los socialdemócratas,
quienes históricamente han encabezado o formado parte de
varios gobiernos en el país. Al resto de los partidos
dentro del amplio espectro de la izquierda y el centro,
sólo les queda acompañar a los socialdemócratas, si
ellos están de acuerdo.
Quedarían el Partido del
Socialismo Democrático (PDS), y el Partido Comunista de
Alemania (KDP), ambos con cierta presencia en el este,
aunque el primero pudiera aspirar, por lo menos, a
ingresar en el Parlamento.
Caracterizadas grosso modo
como derecha e izquierda, sólo falta un ingrediente que
tiempo atrás fue sorpresa: la extrema derecha, que
resultó ganadora sorprendentemente en el estado de
Sajonia-Anhalt, y para quienes su gran triunfo a nivel
nacional sería alcanzar el límite del 5% de votos y
entrar al Parlamento.
Pero, qué dirán los votantes.
Si hacemos caso a las encuestas, en
estos momentos ganarían los socialdemócratas. El
candidato de este tendencia, Schröeder, recordó a la
ciudadanía hace poco que Helmut Kohl no ha cumplido la
promesa de que para este otoño el desempleo bajaría de
4,2 a cuatro millones de parados. Y este es un elemento
que sin dudas cuenta a la hora de sumar votos.
Una simple mirada al panorama
actual hace suponer que los desempleados votarán contra
el gobierno, y a estos se les puede sumar una gran
cantidad de jóvenes y mujeres. Es en estos tres grupos
sociales donde estaría la posibilidad de un fracaso o no
del actual gobierno.
Sin embargo, el papel que juega
Alemania en el escenario europeo y mundial, mucho más
ahora con el proyecto comunitario a todo tren, la
creación de una unión monetaria y de la nueva moneda,
influirá posiblemente en un sector del electorado,
quienes verían con buenos ojos la continuidad de quien
ha sido protagonista en todos estos cambios, mucho más
cuando Alemania tendrá la Presidencia rotativa de la
Unión Europea en el primer semestre del próximo año.
Especialistas de renombre se
vuelven cautos ante la pregunta de ¿quién ganará las
próximas elecciones en Alemania?, lo que resulta
lógico, pues el más mínimo hecho, de aquí a
septiembre, podrá influir en el votante a la hora de
depositar la boleta.
No obstante la afirmación del
Canciller en cuanto a la imposibilidad de una gran
coalición con los socialdemócratas (sólo sucedió una
vez), está el hecho de que Alemania no puede darse el
lujo, como nación, de un gobierno en minoría en el
mundo actual, por lo que también esta puede mantenerse
como una de las varias posibilidades.
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