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Reflexión en días de cumpleaños
OSCAR SANCHEZ
¡Qué lástima!... Nunca imaginé que visitar la EIDE Mártires de Barbados pudiera dejar tanta preocupación.
No son problemas en la planificación y dosificación del entrenamiento, pues la supremacía de la escuela en 8 de los 16 deportes en el programa de los Juegos Escolares, o la hegemonía de la esgrima y el baloncesto por más de 15 años, ratifican lo acertado de ese trabajo y el valor de los pequeños atletas.
Lo que inquieta es todavía más importante: la formación del futuro campeón y más que eso del hombre.
Cuando a un muchacho le preguntas por lo que hace allí, donde no solo aprende, sino se prepara también para el mundo de la competición deportiva, y permanece casi mudo, dubitativo, o simplemente contesta con clichés, te das cuenta de que no tiene nada para contar o de qué sentirse motivado.
Me cuestionaba al escucharlos, si conocían la historia de ese recinto. La respuesta se encuentra en la sala dedicada a mostrar 20 años de existencia: un pequeño local de apenas dos mesas y unas cuantas fotos son insuficientes para tanta epopeya.
Llegar al gimnasio de voleibol y baloncesto fue presenciar (en el tabloncillo) la falta de mantenimiento, con dosis de despreocupación. Hace más de 8 años, según algunos trabajadores, comenzó el deterioro a causa de las goteras en el techo. Se fue dejando y ahora el panorama es penoso. Los voleibolistas pasaron al cemento y los del básquet se mantienen allí arriesgándose a lesiones.
¿Los dormitorios? ¡Pueden quitarle el sueño a cualquiera!
Tal vez estas son algunas de las razones por las cuales ciertos deportistas de talla mundial suelen ser esquivos y hasta tímidos. Si crecen en un medio como ése...
El próximo lunes el INDER llegará a su aniversario 37. Saludo la idea de celebrar la fecha en una jornada de trabajo dedicada al encuentro de directores municipales y provinciales (23 al 26), porque sobre este tema hay que discutir. ¿Pasa solo en Mártires de Barbados?
Humberto Rodríguez, presidente del INDER, decía allí: lo que sucede aquí es un problema de hombres, no tiene nada que ver con el período especial. El trabajo educativo no se puede reducir a los problemas del entrenamiento y las clases solamente, tiene que transitar por el fomento de los valores morales, por los elementos que los muchachos puedan aportar a su vida, a la sociedad, que es lo que necesita la Revolución.
Por eso es tan importante que la convocatoria a la reflexión, justamente en días de cumpleaños, pase por la superación de la fuerza técnica del deporte. Urge revalorizar ese potencial, para que el educador en las escuelas y áreas deportivas asuma su insustituible función social.