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La huella presente y oculta
Gustavo Sabas vive y muere pensando en el voli. De cada uno aflora el todo. Un hombre preocupado no rinde al máximo. ¿Celos profesionales?
ALFONSO NACIANCENO
Cuando ellos salen al terreno, la huella del sicólogo está presente y oculta en sus pensamientos. Los doce voleibolistas han de expresarse como uno solo y el afán de cohesionar a esa diversidad colma la vida de Gustavo Sabas.
¿Cómo entras en la mente de tantos muchachos de la preselección?
Aunque el voleibol es un deporte colectivo, debes analizar las características personales de los jugadores y a partir de ahí ofrecerle recomendaciones al entrenador del elenco para el tratamiento individualizado. En busca de esa información evalúo el tiempo de reacción, la capacidad de anticipación de la respuesta, la percepción de profundidad, visión periférica y el comportamiento de otros elementos sicofisiológicos en diferentes etapas del entrenamiento. Mi labor comienza desde la preparación física general y concluye al caer el último punto de las competencias del año.
Sabas y el novel jugador Alain Roca conversan antes de iniciarse el entrenamiento
¿De qué manera conjugas en el equipo esos datos individuales?
Las anteriores pruebas se unen a otras para determinar el grado de cohesión del conjunto, el estudio de los estados emocionales antes de los torneos y estas investigaciones son analizadas en una dinámica de grupo, reunión en la que los voleibolistas opinan en torno a las dificultades afrontadas por la preselección. A mayor índice de cohesión, superior rendimiento, y esa unión ayuda mucho en el objetivo esencial de mi quehacer: elevar la preparación sicológica del equipo para enfrentar sus compromisos.
Tu labor termina con la última competencia del año, entonces, ¿por qué casi nunca acompañas a la selección en eventos importantes al estilo de la Liga Mundial?
El factor económico influye en determinados momentos. En el caso de la Liga, la Federación Internacional exige la presencia del médico; otro personal que pudiera asistir, como el sicólogo o el fisioterapeuta, tendría el país que asumir sus gastos.
Un hombre preocupado por problemas personales que se van fuera del tabloncillo afecta el rendimiento del plantel. ¿Existen soluciones a la mano?
Más allá de no descuidar las cuestiones relacionadas con el rendimiento de los jóvenes, existe una atención de corte clínico, para hallar salida a problemas familiares, docentes o de otro tipo. Yo no trabajo solo, integro un colectivo que ha de estar atento a cualquier preocupación, dentro y fuera de la cancha.
¿Los voleibolistas se franquean más contigo o con el entrenador?
No creo que haya preferencia por tal o más cual figura, pues las tareas a emprender las discute la dirección en pleno y aun cuando prevalecen diferencias de criterios, al final aflora un acuerdo. Estoy con el voleibol desde diciembre de 1992, después de los Juegos Olímpicos de Barcelona, y nunca han tenido lugar esos celos profesionales, menos ahora por la experiencia que ya poseo.