El plátano y la sequía

Pronósticos aplazados

La rehabilitación de los platanales tras el Lili, proporcionaba condiciones para que 1998 fuera un buen año.

Raisa Pagés

La sequía prolongada, sobre todo en el oriente del país, imposibilita alcanzar los crecimientos esperados en la producción platanera, aunque desde el punto de vista agrotécnico el grueso de las plantaciones están recuperadas de los efectos del ciclón Lili, ocurrido en octubre de 1996.

En casi todos los territorios se constata una mejoría en la atención agrotécnica del plátano, tras el paso del huracán Lili.

Si bien el pasado año las provincias orientales estaban en mejor situación que las comprendidas entre La Habana y Ciego de Avila -virtualmente derribados sus platanales por los fuertes vientos a finales de 1996-, ahora son las de occidente y centro las que están sacando la cara ante la carencia de precipitaciones en el otro extremo de la Isla.

La falta de lluvias acentuada echó por la borda las expectativas de que 1998 se inscribiera como uno de los períodos mejores en el cultivo del plátano.

Hasta julio, la producción de esta vianda ascendió a 5 913 500 quintales. Si miráramos fríamente los números, esa cantidad refleja un 36 por ciento de crecimiento, pero ese aumento no se siente en la oferta, porque la comparación se realiza contra una etapa pobre en resultados.

Recordemos que el devenir productivo del primer semestre de 1997 está signado por las consecuencias del paso del Lili, fenómeno que destruyó más de 25 000 hectáreas de plátano.

Para José Manuel Alvarez, especialista en plátano de gran experiencia, existe una recuperación agrotécnica de las plantaciones en casi todos los territorios, pero la sequía no ha posibilitado los aumentos esperados y es la causa del decrecimiento de Las Tunas, Granma y Guantánamo.

El 85 por ciento del plátano en Cuba permanece en condiciones de secano -dependiente de las lluvias- y este es un cultivo que, sin agua, no crece, se estanca su desarrollo vegetativo.

En estos momentos las únicas áreas de plátano que tienen garantizado combustible para regar son las de microjet, que son las de mayor potencial productivo y ascienden a unas 1 100 caballerías, las cuales constituyen el 10 por ciento del área nacional.

Más de 2 000 fuentes de abasto de agua se han secado en la región oriental de Cuba. Existen lugares donde, aunque se quiera irrigar. no hay líquido para bombear.

La opinión de técnicos agrícolas consultados por Granma es que la falta de agua de esta primavera se hará sentir con más fuerza en el segundo semestre de este año.

A principios de 1998 los plataneros afirmaban que había condiciones para rebasar el record de este cultivo, unos 11 400 000 quintales, pero ese propósito ya es imposible por la nefasta secuela de la sequía.

Aun cuando el panorama general no es alentador, hay provincias que han elevado significativamente sus entregas en relación con el año anterior. Por ejemplo, en Matanzas de 19 000 quintales en el primer semestre de 1997, subió ahora a 171 800. También La Habana ascendió de 273 400 quintales en igual etapa de referencia a 536 600 en este primer semestre.

La naturaleza no ha sido magnánima con los plataneros cubanos desde hace dos años, pero aún así las plantaciones están en mejores condiciones agrotécnicas. Los pronósticos de alcanzar un récord están por ahora aplazados.

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