Las elecciones

Retrato desde Miami

Cerca de 50 000 delincuentes convictos y 17 000 personas muertas en las actuales listas de votantes en La Florida, mientras que en las de Miami-Dade hay 4 944 delincuentes y 832 fallecidos. Un cadáver que ha votado cuatro veces y compra de votos a 5 y 10 dólares

NICANOR LEON COTAYO

NO OBSTANTE que una abrumadora cantidad de pruebas sugerían una sanción muy superior, un juez de Miami acaba de condenar a 12 meses de prisión a un alto funcionario del Ayuntamiento de esa urbe que desempeñó un papel clave en el masivo fraude electoral cometido allí en noviembre último.

No se trata de algo aislado. Forma parte de un proceso que vuelve a desnudar la forma en que se llevan a cabo las elecciones en aquella ciudad, símbolo de un tipo de democracia que muchos por allá valoran como el único modelo a seguir sobre el planeta.

Esos comicios giraron en torno al cargo de Alcalde, que supuestamente ganó el político de origen cubano Xavier Suárez, pero luego se conoció que hubo un escandaloso fraude, tan grande que dejó pálidos a los que se realizan habitualmente en la localidad.

El supervisor de la Comisión de Elecciones del condado de Miami-Dade, David Leahy, afirmó al respecto que "las alegaciones de fraudes en los votos siempre existieron, pero yo creo que este año son muchos peores".

Eso tiene que ver principalmente con las boletas de ausentes, o sea, las que utilizan vía correo personas que están incapacitadas para concurrir a los colegios electorales, pero una investigación periodística demostró que, además, "docenas de votantes que no reunían las condiciones fueron a votar en las urnas, según muestran los documentos públicos".

De los aproximadamente 44 000 sufragios que hubo en noviembre en el distrito que denominan la Pequeña Habana, el 12 por ciento se registró ausente, esto último una cifra récord en la historia de la ciudad, y al frente de la cruzada estuvo la persona que ahora liberaron de grandes culpas un jurado y un juez del lugar: el ex comisionado (concejal) Humberto Hernández.

El antes mencionado supervisor Leahy admitió públicamente que la Comisión de Elecciones no tiene un control real sobre el destino de las boletas de ausentes que emite, ni tampoco respecto a las tarjetas de votantes.

De ahí que los agentes o "voluntarios" de campañas políticas que han proliferado en Miami hayan convertido la actividad de manipular tales sufragios en un modo de ganar dinero y en un recurso para más tarde alcanzar un trabajo de mayor o menor jerarquía en el gobierno local.

Esto hicieron, entre otras cosas, los impulsores de la campaña del señor Humberto Hernández, aspirante a comisionado por el Distrito Tres, en la Pequeña Habana, y aliado del candidato a la alcaldía, Xavier Suárez. Ambos muy vinculados a la denominada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).

Algunos ejemplos concretos muestran lo sucedido. Un periódico de Miami, el Nuevo Herald, informó el primero de febrero que el señor Manuel Yip, quien falleció en 1994, "votó con boleta de ausente" en los comicios de noviembre, así como que "también había votado otras tres veces después de ser sepultado".

Según el mismo diario, una ex empleada estatal, Conchita Miñagorri, quien trabajó en la distribución de cupones de alimentos para gente muy pobre que vive en Miami, reunió docenas de sufragios a favor de Suárez entre esas personas, a las cuales todavía ayuda en trámites burocráticos.

Hombres y mujeres que reciben esas raciones de comida expusieron al rotativo que se sintieron presionados por la señora Miñagorri "para votar por Suárez". Después, y antes de verse forzado a abandonar la Alcaldía, como premio a la activista Xavier Suárez le facilitó un trabajo a su hijo.

Alberto Russi, quien fue detenido debido a su escandalosa actuación delictiva en los comicios de noviembre, durante el juicio que encaró dijo que desde hace 25 años se dedica por entero a la política de Miami.

Russi, impulsor de la campaña de Suárez, como antes lo fue del opositor de este en noviembre, Joe Carollo, fungió de testigo a la boleta de ausente que supuestamente envió el ya referido Manuel Yip, fallecido en 1994, y también firmó como testigo otras muchas que acopió empleando los más turbios recursos.

En una grabación secreta que hizo una ex empleada del Ayuntamiento de Miami, Evelyn Herbello, se escucha cuando Humberto Hernández y su padre le orientan visitar la vivienda cuya ubicación le permitió votar en el Distrito Tres, donde no reside, para que pudiese describirla en caso de surgir una indagación.

La señora Herbello puntualizó que al principio ella deseó ayudar a su antiguo jefe administrativo, quien, según ella, "le prometió un buen puesto en el municipio si ganaba" los comicios en ese distrito.

La casa desde la que ilegalmente votó Herbello es propiedad de Albertina Hernández y está situada en 1565 SW 12 Avenue, en la Pequeña Habana de Miami, la que era utilizada, como se probó, a manera de supuesta dirección de electores que no radican en la zona y apoyaban a Humberto Hernández.

El padre de Humberto, 66 años de edad, al tratar de negar su involucramiento en esas y otras actividades fraudulentas declaró más tarde lo siguiente: "Yo no he hecho lo que dicen que hice. He estado 39 años en este país y no tengo ningún expediente. Estuve en Bahía de Cochinos y en el Ejército norteamericano. Ni siquiera he tenido una multa de tráfico hasta ahora".

El asunto prosiguió con una pelea entre lobos. Durante la campaña electoral los dos hombres ya mencionados utilizaron los servicios de José de Goti, pero al surgir los problemas el abogado de los Hernández, en aras de salvar a su principal cliente, trató de lanzar fango sobre el antiguo socio.

"Si hay algún encubrimiento lo hizo ese tipo, José de Goti", y "no hay absolutamente ninguna prueba de que Humberto Hernández supiera eso", fue el argumento del abogado José Quiñones.

Un caso muy divulgado fue el de Jeffrey Pop Hoskins, de 34 años de edad, quien se autodescribió ante la prensa como un veterano de hasta 24 campañas políticas de Miami, tanto a favor de Xavier Suárez como de su oponente Joe Carollo y de otros aspirantes a cargo locales.

Hoskins no ocultó que en ese contexto él ha tomado parte en "dos o tres operaciones" de comprar votos a diez dólares entre gente pobre. "Si usted va a Liberty City o Coconut Grove, todo el mundo sabe de los diez dólares. Si les dicen que no, están mintiendo. En Overtown cinco dólares pueden conseguir un voto".

Otro aspecto relevante en los mencionados comicios de Miami fue la holgada participación que hubo en estos de gente ligada a la delincuencia.

En su edición del 15 de febrero último El Nuevo Herald señaló que "más de 100 criminales convictos de delitos mayores, entre ellos asaltantes, falsificadores, narcotraficantes y hasta algunos asesinos votaron el pasado noviembre en las elecciones de Miami, pese a haber perdido su derecho al voto".

Según el periódico, solo en Miami-Dade se inscribieron para hacer uso del sufragio unos 2 800 malhechores, y "a nivel estatal el fraude electoral de delincuentes ya es común", pues lo único que podría impedirlo es que no estén en las listas para ejercer tal derecho.

El Herald informó el miércoles pasado que cerca de 50 000 delincuentes convictos y 17 000 personas muertas se hallan en las listas de votantes del estado de La Florida, a poco más de dos meses de las elecciones parciales que se llevarán a cabo en los Estados Unidos.

Esas cifras, subrayó la publicación, también demuestran que en el condado Miami-Dade fueron inscritos para votar en esos próximos comicios 4 944 delincuentes convictos y 832 ciudadanos muertos.

El día que tomó posesión del cargo de Alcalde de Miami, el 12 de marzo pasado, Joe Carollo recordó la decisión que hace 36 años adoptaron sus padres de enviarlo desde Cuba hacia esa ciudad por medio de la titulada operación Peter Pan.

"Estoy pensando en mis padres y en lo mucho que me enseñaron", "y cómo creyendo en la democracia me montaron solo en un avión y me mandaron a este país", donde en Miami "estamos enseñando al mundo de qué se trata la democracia y por qué tenemos que estar orgullosos de ella".