 Jaba llena para Arado y compañía

Sigfredo Barros
Llegada la hora de comentar los resultados de nuestros
representantes en los XVIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, un deporte merece
especial destaque por sus formidables actuaciones: el tenis de mesa.
Francisco Arado consiguió algo muy difícil: cuatro títulos.
Ya en la versión anterior de los Centrocaribe, Ponce-93, los
pimponistas criollos habían conquistado el primer lugar por naciones, con un acumulado de
5 medallas de oro, 4 de plata y 1 de bronce. Ahora no dejaron nada para nadie al cosechar
los siete lauros dorados puestos en disputa, además de una presea plateada y 2
bronceadas.
Evelio Alvarez, metodólogo de la comisión nacional de esta
disciplina, comentó a Granma pocas horas después de su arribo a la Patria
procedente de Maracaibo que los tenistas cubanos pudieron elevar el volumen de
entrenamiento y el nivel competitivo gracias al trabajo de preparación llevado a cabo en
Brasil y España.
Individualmente sobresalió la figura del güinero Francisco Arado,
quien consiguió algo que puede ser considerado toda una hazaña en este deporte: ganar
los cuatro títulos masculinos de la lid, individual, dobles, dobles-mixto y equipo.
Según Evelio, Arado demostró su clase al vencer en un agotador encuentro de 80 minutos
de duración al trinitario Saint Louis, un jugador que reside en Francia y posee nivel
internacional en esta disciplina.
Por supuesto, el triunfo no fue solamente obra de Arado. Su primo
Rubén, los matanceros Reinier Sosa y Pavel Oxamendi, así como la escuadra femenina,
lidereada por la veterana Madelaine Armas, junto a la santiaguera Yolanda Rodríguez y las
avileñas Maricel Ramírez y Niurka Correa, también estuvieron a gran altura y barrieron
con toda oposición.
Del resto de las naciones concursantes sobresalió Venezuela, con un
equipo joven, de mucho porvenir, que se preparó durante 49 días en la principal potencia
mundial de este deporte, la República Popular China. Los venezolanos crearon hace cuatro
años una Liga Especial a la cual invitan a jugadores suecos, así han conseguido elevar
paulatinamente la maestría de sus jugadores. |