| NACIONALES |
ABRECARTAS
A cargo de GUILLERMO CABRERA ALVAREZ
En junio del 97 me dirigí a Abrecartas para el caso de Juana Valdés, de 84 años, afectada por un ciudadano natural de Guantánamo, ocupante ilegal de una parte de su vivienda, desde hace dos años y medio.
Gracias a las gestiones de ustedes la Dirección de la Reforma Urbana respondió en diciembre del 97, comunicándonos lo siguiente:
"En relación con su escrito dirigido al periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en el cual representa a Juana Valdés, perjudicada por el ciudadano (...), natural de Guantánamo, y quien llegó al lugar y fue alojado por una vecina, previo pago de alquiler, y posteriormente ocupó el área común del inmueble, afectando de esta manera a la señora Valdés, informamos que efectivamente se declaró ilegal a él y a su núcleo, tal como establece la Ley General de Viviendas. Una larga serie de contratiempos y desajustes entre los factores que deben intervenir en la extracción, así como cierta condescendencia de nuestra parte debido a la menor enferma, han impedido que se accione contra los ilegales tal y como está plasmado en la Resolución. Sabemos de los contratiempos ocasionados a la señora Juana por nuestra lentitud en proceder, y es nuestro interés terminar con el caso, por lo que va a ser en el plan de extracciones que se elabora en estos momentos. (Guillermo Zubizarreta, director de Viviendas de Centro Habana).
Quiero decir que el ocupante ilegal sigue ahí riéndose de nosotros y de las leyes revolucionarias, ha hecho incluso modificaciones a la parte de la vivienda que usurpó ante la cara del CDR, del Delegado y del Jefe del Sector.
El ocho de marzo -día feliz para todas las mujeres- mi anciana vecina sufrió una trombosis cerebral transitoria y estuvo ingresada en Emergencias. Fui con el certificado a Viviendas... y nada.
Juana está cada día más enferma, el ilegal sigue ahí, y ella no tiene acceso ni al agua, ni al baño ni a la cocina, porque esas piezas están en la zona que el individuo ocupa. Le niega el agua. A veces pienso que están esperando que Juana muera para resolver el litigio. ¿A quién más hay que acudir? (Marta Figueredo, Centro Habana, Ciudad de La Habana).
A lo único que debe acudir es a la VERGÜENZA. La ley es clara y hay que cumplirla sin que tiemble la mano, mucho más cuando se trata de una persona con las características que usted describe. Omití el nombre y la dirección de ese ciudadano por delicadeza con su familia, no con él.
El país realiza con empeño un empuje contra las ilegalidades de todo tipo. Si nuestra sociedad hace leyes y quienes deben ejecutarlas no actúan, aprobamos papel mojado. Eso es inadmisible.
Es saludable que los ilegales sepan que no habrá cuartel ni tregua con ellos, y que las leyes que aprueba un pueblo se cumplen con todo rigor y energía.
Dos años y medio con esa situación es intolerable. La Dirección de Viviendas del municipio de Centro Habana se autocrítica justamente. Cuando se tiene la honestidad de reconocer una deficiencia, se ha de tener -parejo- la energía de erradicarla. Las autocríticas no bastan. Escribo estas líneas el 20 de abril de 1998. ¿Qué plan de extracciones es ese que requiere de tanto tiempo, sobre todo cuando la decisión está tomada, la ilegalidad manifiesta, y ocasiona contratiempos y enfermedades a una anciana de 84 años? ¿De qué vale una ley si no se aplica?
Granma dio tiempo suficiente para que se enmendara lo mal hecho. Siempre hemos preferido resolver los asuntos sin que lleguen a las páginas de esta columna y una buena cantidad de problemas encuentran solución sin hacerlos públicos.
Ojalá que la publicación de este enojoso asunto impida que se repitan casos de tan evidente incompetencia en la aplicación de la legalidad.
Escríbanos:
Sección Abrecartas
Periódico Granma
CP 10699 Habana 6