CULTURALES

Suárez y Romero, escritura
y memoria de una época

Comienza hoy Conferencia Internacional sobre literatura, antiesclavismo y marginalidad


CIRA ROMERO

MUY JUSTIFICADAMENTE el año 1998 seduce a investigadores históricos y literarios, a pensadores y, en general, a todos aquellos que de un mundo u otro tratan de hurgar en el centenario que fue, es, suma de toda una época.

Conmemoraciones y jubileos se organizan en varios puntos de la geografía universal, sobre todo en la hispana, mas este hecho, importante por muchas razones, no puede hacernos olvidar a los cubanos que este año celebramos el aniversario 180 del nacimiento de Anselmo Suárez y Romero, ocurrido un día como hoy, 21 de abril, en tanto que el pasado 7 de enero se cumplieron 120 años de su muerte.

Este "héroe de la vida cotidiana, de la pequeña vida de nuestra Habana del siglo XIX", es el autor de Francisco, novela escrita entre 1838 y 1839 al calor de las tertulias literarias lidereadas por Domingo del Monte, y no fue publicada hasta 1880, ya fallecido su autor, por razones impuestas en virtud de la censura colonial.

Ella constituye uno de los primeros alegatos en contra de la esclavitud que, con rango artístico, abordó tan acuciante tema, no sólo en Cuba, sino en la América hispana, lo cual le confiere a su autor una notable preeminencia en el quehacer intelectual de su generación, que fue también la de Ramón de Palma y José Zacarías González del Valle, entre otros. Pero su quehacer literario se extendió además a artículos de carácter costumbrista, muchos de los cuales recogió en su Colección de artículos (1859), y otros referidos a la naturaleza cubana, a comentarios sobre educación y de corte jurídico y económico.

A lo anterior, es preciso añadir su Colección de manuscritos (1838-1869), buena parte de ellos inéditos, que está integrada por nueve volúmenes atesorados como documentación invalorable por nuestra Biblioteca Nacional. Figuran en esa Colección textos de diverso carácter, entre los que sobresalen cartas dirigidas a prestigiosas figuras de la cultura cubana del momento con sus correspondientes respuestas, transcritas, bien por el propio Suárez y Romero, o por Vidal Morales y Morales, importante estudioso de las letras cubanas.

Transitar por el conjunto de la obra de "...aquel tierno amigo y maestro de la lengua que se llamó Anselmo Suárez y Romero", como lo nombró nuestro José Martí, es recorrer buena parte del sufrimiento que conmovió a un segmento importante de la sociedad cubana decimonónica que se enfrentó por diferentes vías al flagelo de la esclavitud.

Y aunque en su documentación literaria, incluida Francisco, Suárez y Romero no busca (o quizás no encuentra) soluciones al conflicto, situación que sufrió casi en carne propia, porque fue duramente censurado por algunos de sus contemporáneos, en particular Enrique Piñeyro, debido a que, siendo condueño de esclavos en virtud de un patrimonio familiar, era imposible -se argüía- que pudiera escribir páginas sinceras en contra de la esclavitud, ello le trajo incomprensiones y hasta no pocos disgustos públicos -incluida una encendida polémica con Piñeyro-, mas a la postre ha triunfado la memoria histórica y personal que reflejan sus escritores.

Hoy, precisamente, se inicia en el Instituto de Literatura y Lingüística la Conferencia Científica Internacional "Literatura, antiesclavismo y marginalidad: diálogo hasta nuestros días", que tiene entre sus propósitos cardinales revalorizar la obra de quien, como Anselmo Suárez y Romero, supo aunar imaginación y vivencia sin ser infiel a su tiempo.


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