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 Concurso Nacional OTI'98
Buena filosofía, discutible resultado

La adjudicación del primer premio del Concurso Nacional OTI'98,
grabado por la División de Musicales en la casa de modas La Maison, a la obra Un sueño
loco, de Raúl Pérez de la Rosa, en la interpretación de Osnel O. Babastro, rompe la
pauta que se venía siguiendo en los certámenes de este tipo y pone sobre el tapete la
debatida cuestión acerca de qué es lo que debe representar a Cuba en un evento que, como
sabemos, se halla predeterminado por lobbies, intereses, gustos e influencias comerciales.
Baladas de aceptable factura había -Samuel Concepción, con
Universo, ya le tiene cogido el punto a lo que se pueden llamar "efectos
especiales", trasladando a la música el espectacular concepto escenográfico; el
trinomio Orlando Campoamor, Pedro Coto y Elesbán Diez presentaron una obra de fácil y
fluida comunicación y está el caso de una intérprete como Lilian que merece que se le
ceda terreno para su desarrollo-, pero el jurado apeló a una filosofía atendible: jugar
a las cartas de nuestra identidad, despojándose de las cábalas que nos han hecho
concurrir al foro iberoamericano con lenguajes y estilos supuestamente internacionales.
Pero un bolero, por sí mismo, no es crédito de garantía: la pieza
premiada necesita pulimento para alcanzar cotas distinguidas, una de sus secciones se
parece demasiado al pasaje emblemático de El día que me quieras y le falta fuerza
conclusiva hacia el final. Tendrá que tomarse, por ahora, como work in progress, y
confiar que para la cita de noviembre en Costa Rica -trabajando también con la imagen del
intérprete- la obra crezca.
Lo más interesante de la trasmisión fue la gala de homenaje a
Alberto Vera: casi todas las voces cumplieron en su recorrido por una obra que, oída de
ese modo, resulta nada desdeñable. (P. de la H.) |