NACIONALES

Educación

Cotidiana maravilla


Vladia Rubio

"Mire, periodista, usted no puede imaginarse la tranquilidad que yo siento en mi trabajo sabiendo que el niño está en su escuela, bien cuidado y aprendiendo. Es verdad que a veces una no se pone a pensar en todo lo que eso significa, porque lo tiene ahí, un día tras otro, como el aire que respiras.
"Pero cuando haces así y le das vueltas en la cabeza a todo eso, casi se pone una a temblar solo de imaginar que podría ser de otra forma."
Esta opinión de Carmen Bustamante, del Cerro, bien podría ser repetida en su esencia por los cientos de miles de familias cubanas de donde provienen los 2 300 000 alumnos que conforman la matrícula del actual curso escolar en todos los niveles de enseñanza. Pero igual podría haber sido referida al anterior año académico y, en general, a todos los transcurridos en el período revolucionario.

La confianza y tranquilidad
de esta madre al anudarle
la pañoleta a su niña y enviarla
a la escuela, es la misma
que llena a todas las familias cubanas.

Una muestra de ello, en el año que concluyó, son los resultados del curso cerrado en julio último, cuando transitaron al siguiente nivel, en el caso de 6to. grado, el 99,6 por ciento de la matrícula, y en el de 9no., el 97,3, resultados que son los más altos de esta década. A esto se añade una promoción general del 96,5 por ciento, también superior al calendario escolar 1995-96.
Y si esfuerzos se han hecho en el orden académico, educativo, estos han ido acompañados también de un considerable aseguramiento material. En uno y otro orden se sustenta la confianza de Carmen.
Desde el punto de vista del aseguramiento material son tangibles los esfuerzos que hablan de la prioridad que recibe el sector. A modo de ejemplo podría recordarse que tan solo en el caso de los centros internos, reabrieron este septiembre 24 ESBEC y 6 IPUEC, y la casi totalidad dispone ya de equipos de audio y refrigeración, TV y bombas de agua.
También para este curso se pudo disponer, por primera vez en el período especial, de los 22 cuadernos de trabajo, para los cuales, solo en materia prima, se invirtieron 620 000 dólares, en tanto 1 280 000 fueron destinados a la adquisición de los materiales para producir los 16 000 000 de libretas del primer semestre, 7 500 000 más que para igual período del calendario escolar 1996-97.
Otra arista del quehacer educativo cubano hay que tener muy en cuenta a la hora de hacer un balance del año que termina: la educación especial. A pesar de múltiples limitaciones del país en el orden material, prácticamente el ciento por ciento de esos niños recibió estos servicios, con toda la base material y de vida, incluido el equipamiento y personal altamente calificado desde el punto de vista médico y pedagógico.
En las universidades, los claustros han cerrado filas junto a la FEU y la UJC para llevar adelante el Proyecto Educativo, que ha de garantizar la formación de egresados cada vez más integrales. Profundizar en el conocimiento de la Historia y el pensamiento cubanos ha sido otro de los méritos en la formación universitaria durante el actual curso y el anterior.
El aporte a la ciencia y la técnica de las universidades fue sustancial en el curso concluido en julio. Ello es relevante en el campo de la biotecnología vegetal, donde el 77 por ciento de los proyectos comprendidos en el programa del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente para esta esfera, fue acometido por centros adscriptos al MES.
La Educación Superior logró una concurrencia nunca antes alcanzada en los últimos diez años, a sus cursos de postgrado para extranjeros. Particularmente la Universidad de Verano convocada por el MES, reunió en su última edición, la tercera, a 1 254 asistentes de 39 países de todos los continentes, un 75 por ciento de incremento en relación con la del año 1996. Simultáneo con esto, más del 35 por ciento de los 560 000 graduados universitarios del país cursaron alguna de las modalidades de superación profesional.
-II-
"Qué decirle de la educación en mi país. Allí el Estado, desde una perspectiva neoliberal, se está desentendiendo de todo lo que sea obligación con las escuelas. Para nosotros, como maestros, las posibilidades de superación son casi nulas, a la vez que los institutos pedagógicos y las facultades de superación tienden a desaparecer. En la secundaria, donde soy profesor de bioquímica, la deserción escolar es enorme porque los muchachos se ven obligados a dejar los estudios para ir a trabajar. Ojalá algún día nuestras escuelas sean como las cubanas con sus maravillas". (Libardo Giraldo. Colombia).
Por estas realidades, hace mucha falta conocer también qué ocurre en el ámbito educacional más allá de nuestras fronteras para aquilatar en su verdadera magnitud cuánto representa lo aquí alcanzado y disponer de los suficientes elementos para defenderlo.
Unos 43 millones son los analfabetos en América Latina y el Caribe, donde alrededor del 20 por ciento de los niños en edad de Primaria no asisten a la escuela. La mayoría de ellos engrosa la proporción de uno de cada cuatro menores que trabaja en el mundo en desarrollo.
En tanto nuestro país destina alrededor del 10 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) para los gastos educacionales, Latinoamérica y el Caribe les dedica aproximadamente un 4 por ciento del PIB y los países desarrollados un 5 por ciento.
Una amarga realidad neoliberal de escuelas que se privatizan, maestros desempleados y niños marginados del saber contrasta con la nuestra de posibilidades educacionales para todos, de constantes empeños por conciliar masividad y calidad, y por formar ciudadanos cada vez más integrales, más patriotas. En todo ello es que se sustenta la confianza de Carmen, la esperanza de Libardo, y sobre todo, es un motivo muy de peso para mirar complacidos a este año que se va y seguir defendiendo el futuro.

 


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