Apoya Honduras la declaración del Gobierno cubano

Rosa Miriam Elizalde
especial para Granma

TEGUCIGALPA, Honduras.-El gobierno de Honduras dio su beneplácito a la propuesta del "programa iberoamericano para el desarrollo integral de la salud en los países centroamericanos afectados por el huracán mitch", que leyó ante centenares de periodistas el canciller cubano Roberto Robaina, en el Palacio José Cecilio del Valle, sede del gobierno de este país.

"El Presidente hondureño recibió con mucho beneplácito la presentación de este proyecto", dijo el canciller hondureño Fernando Martínez ante una pregunta de los reporteros y precisó que su país agradecía la oferta cubana de formar 500 médicos para la región, de los cuales a Honduras le tocaría por lo menos el 40 por ciento de estas plazas que se destinarán, básicamente, a la población más humilde.

Después de una entrevista con el presidente hondureño Carlos Flores, prolongada por más de media hora en la tarde de ayer, Robaina expresó, en la conferencia de prensa improvisada en las escaleras de entrada del Palacio Presidencial, que el huracán ha sido un suceso trágico para Honduras, pero ha podido comprobar en los dos días de visita en el país al frente de una misión especial del Gobierno cubano que "es impresionante lo que el pueblo viene haciendo en medio del lodo. Ha resurgido de ese lodo con honor, con orgullo por reconstruir el país".

Ante una pregunta sobre las posiciones asumidas por Nicaragua y El Salvador, nuestro Ministro de Relaciones Exteriores expresó que si en algún momento se rechazó alguna ayuda, tal vez tenía que ver con cierta falta de información por la magnitud de la tragedia. "Nicaragua transmitió su agradecimiento al pueblo y al gobierno cubanos cuando decidimos ofrecerle la ayuda de una tonelada de medicamentos, 15 de Biorat y se condonó totalmente su deuda, y eso es lo que realmente importa".

Añadió que las ayudas no se pueden ofrecer con escopetas y que el país que decida no recibirlas, en modo alguno ofende a nuestro pueblo, y reiteró que el ofrecimiento es para todos los países afectados por el huracán.

La prensa local y las agencias extranjeras acreditadas en el país dieron amplia cobertura ayer a la Declaración del Gobierno cubano, de la cual destacaron la posibilidad de que en cinco años pudieran salvarse en la región aproximadamente 79 000 niños y reducir, en un plazo de dos años, en un 31 por ciento la mortalidad infantil entre los menores de un año.

También, que una propuesta similar a esta fue formulada por Cuba el pasado septiembre para salvar la vida de 25 000 haitianos, en la que ya se dan los primeros pasos para instrumentarla, y que también recaba la acogida de la comunidad internacional.

En horas de la mañana, monseñor Oscar Andrés Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), comentó que el programa, del cual le había informado personalmente Robaina al llegar a Honduras, "me parece un plan estupendo. La medicina se creó para devolver la salud de los enfermos, pero sería mucho mejor si pudiéramos prevenirles a nuestros pueblos las enfermedades. Esto abre un gran horizonte para el pueblo hondureño".

MEDICOS EN EL MERCADO SAN ISIDRO

La jornada del miércoles comenzó para la misión especial de Cuba en el mercado San Isidro, donde la segunda brigada médica ha instalado un hospital de campaña, asediado desde las primeras horas del amanecer por centenares de personas -entre ellos una multitud de niños. En improvisados banquitos de madera, muchos con criaturas en brazos, la población espera a veces durante muchas horas para ser atendida por los cubanos y recibir algunas medicinas.

En el momento de la visita de Robaina, quien estuvo acompañado de monseñor Rodríguez Madariaga, se congregaban allí no menos de 300 personas venidas desde todos los confines de la capital y con dolencias anteriores al paso del huracán, que ha destapado en estos días enfermedades virales, con peligro de convertirse en verdaderas epidemias, en una ciudad en la que sólo el 25 por ciento de sus pobladores recibe agua potable y el fondo de los ríos, como el Choluteca, a unos metros de este lugar, tiene de nueve a 15 metros de un lodo que conserva cadáveres, trozos de viviendas, carros, árboles y todo lo que la tormenta logró arrancarle a las víctimas.

Atendido por 13 médicos, enfermeras y técnicos de la Isla, además de una doctora hondureña graduada en el Hospital Calixto García, de Cuba, que se sumó voluntariamente a la brigada, el hospitalito se armó con viejas mesas, sillas y camas que pudieron recogerse casi el mismo día de la llegada de los cubanos a este país, el pasado 10 de noviembre. El doctor Juan Rodríguez Meso, vicedirector de Salud en Camagüey y jefe de la brigada, comentó a este diario que están atendiendo a más de 400 personas diarias -unas 60 ó 70 por especialista- y que han tenido días records de más de 500, con un extraordinario muestrario de enfermedades y situaciones para las cuales los mejores preparados en Cuba son los médicos de la familia.

Gumercinda Romero, una vendedora ambulante de 68 años, no veía a un doctor desde hacía más de tres años, "pero los cubanos me están haciendo curas todos los días. Yo tengo un problema en la piel, que se me puso más feo ahora porque no hay agua en la casa y hemos tenido que recoger donde haya. Ni con otra vida hubiera podido pagar eso".

Esta vecina de la Colonia Torocagua, al oeste de Tegucigalpa, contó a Granma que una consulta en un hospital de aquí le cuesta unos 200 lempiras (15 dólares), y cualquier tratamiento con penicilina u otro antibiótico, no menos de 800 lempiras (63 dólares), precio impagable para la mayoría de la población en un país cuyo salario mínimo no rebasa los mil lempiras y tiene una alta tasa de desempleados.

La delegación cubana fue recibida con grandes muestras de cariño, carteles y vivas a la Revolución cubana y a Fidel. Fue impresionante ver a muchos hondureños con pulóveres en los que aparecía la imagen del Che, atuendo con el que quisieron darle especial bienvenida al canciller Robaina en las puertas del mercado San Isidro, muy dañado por la tormenta y en cuyas calles aledañas se concentran unos 20 000 vendedores ambulantes, entre los que vimos a no pocos niños.

Al cierre de esta edición, la misión especial de Cuba visitaba la zona de La Mosquitia y Trujillo, a unos 800 kilómetros de Tegucigalpa y la más remota y deprimida de Honduras, en la frontera con El Salvador, a la que sólo se puede acceder a través de los ríos. Allí se encuentra trabajando desde el cuatro de noviembre la primera brigada médica de nuestro país llegada a estas tierras.

Hoy se incorpora la quinta brigada, que asistirá a la población del sur hondureño, en el territorio limítrofe con Nicaragua y el Océano Pacífico.