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Flamenco total
PEDRO DE LA HOZ
Con la noche andaluza de la tropa de Dieguito Carrasco culminó el 9no. Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana, foro ejemplar por la calidad, la variedad y la repercusión de sus presentaciones. El Instituto Cubano de la Música y el presidente del Festival, Leo Brouwer, han conseguido no sólo garantizar la continuidad del evento, sino también un linaje que lo hace único en el mundo.
Rosa María Matos, máxima triunfadora
Las últimas jornadas fueron sencillamente estupendas. Con toda justicia se abrió el espectro hacia los "parientes" de la guitarra -la bandurria, el tres y el laúd- mediante la participación del eminente maestro cubano Efraín Amador y su compañera Doris Oropesa y del dúo español Lostaló -Vicente.
Pero sin lugar a dudas los momentos culminantes del fin de semana tuvieron como protagonistas a Pepe Romero, Shin Ishi Fukuda, Leo Brouwer, la Sinfónica Nacional, Manolo Sanlúcar y Carmen Linares. El estreno en Cuba de Nocturnos de Andalucía, suite concertante del compositor español Lorenzo Martínez Palomo, ratificó la excelencia de Pepe Romero en el arte de extraer a la guitarra un sonido grande, firme, delicado o recio según las exigencias de cada pasaje de una partitura de fácil y grata comunicación. El propio Palomo expresó su satisfacción por la ejecución: "Pepe la ha hecho como siempre, magnífico; es mi intérprete ideal, pero lo de la Orquesta Sinfónica me ha dejado impresionado, no tiene que envidiarle nada a nadie", Leo, claro, preciso, orgánico, condujo la agrupación a ese resultado, luego de haber repasado, con todo esplendor, su imprescindible Canción de gesta.
Esa misma noche, el Brouwer compositor debió quedar complacido, como el público, ante la versión que Shin Ishi Fukuda ofreció de Hika: Takemitsu in memoriam; una obra que obliga a desplegar una dicción peculiar para expresar sus sugerentes imágenes sonoras.
Pepe Romero, la gran figura del Festival.
También se reconocieron el talento y las potencialidades de Rosa María Matos, la ganadora del concurso, y alumna de Jesús Ortega y se aplaudió a quienes la escoltaron, el japonés Yasushi Ohagi (segundo premio) y los cubanos José Lázaro Domínguez y Osnel Rodríguez (tercero compartido). Recibió asimismo el galardón del segundo premio en conjuntos (el primero quedó desierto), el cuarteto brasileño Quaternalia.
Locuras de brisa y trino, homenaje a Federico García Lorca en el centenario de su nacimiento, ocupó la primera parte de la presentación de Sanlúcar y la Linares, y levantó al auditorio de sus asientos: música, poesía, sentimiento, conjunción de la más refinada espiritualidad con una maestría artística excepcional. La gente pidió más y Manolo y Carmen se prodigaron en fandangos y bulerías. A la Sociedad general de Autores y Editores y a la Fundación Autor hay que agradecer su colaboración con un festival que puso en cartel lo mejor del flamenco.
Otro hecho importante fue la presentación del libro Isaac Nicola, Maestro de maestros, de Aldo Rodríguez.