Encuestas indican respiro para Clinton tras su declaración

Señalan preferencia de los norteamericanos por dejar atrás el escándalo

WASHINGTON, 18 de agosto.-Las primeras encuestas tras el reconocimiento del presidente norteamericano, William Clinton, de haber cometido una falta personal en relación con el caso de Monica Lewinsky, indican la preferencia de los norteamericanos por dejar atrás el escándalo, indica un despacho de ANSA.

Una encuesta realizada por la cadena televisiva CNN y el diario USA Today tan pronto habló Clinton a la nación refleja una baja de 20 puntos en el índice de popularidad, que es ahora de 40%.

Otras encuestas, sin embargo, registraron la continua satisfacción de los estadounidenses con el desempeño de Clinton en la Casa Blanca.

El 68% de los consultados por la cadena CBS aprobaron la gestión del mandatario; el 62% de los consultados por NBC y el Wall Street Journal creen en la versión ofrecida por él, y 66% se opone a cualquier intento de juicio político.

Entre los encuestados por ABC, el 66% opinó que Clinton no debe renunciar aunque el 52% cree que el presidente obstaculizó la investigación del caso Lewinsky.

Mientras tanto, siete de cada 10 norteamericanos quieren que el fiscal independiente, Kenneth Starr, dé por finalizada su investigación.

Por otro lado, AFP señala que la bolsa norteamericana se mostró aliviada por la declaración del Presidente de una "relación impropia" con Monica Lewinsky, aunque los mercados financieros norteamericanos no se mostraron jamás verdaderamente preocupados por los sobresaltos del caso; no obstante, la comparecencia de Clinton despeja una parte de las incertidumbres que pesan sobre su evolución.

La agencia EFE, por su parte, informó que el presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, pidió este martes, que se espere al informe del fiscal Starr antes de establecer conclusiones.

Gingrich sostuvo que cuando dicho informe llegue ante la Cámara, el presidente del Comité Judicial, Henry Hyde, decidirá cómo atender el asunto.

La Cámara de Representantes tiene la autoridad para decidir si es necesario o no poner en marcha un proceso de destitución contra el Presidente de EE.UU., juicio que en última instancia deber celebrar el Senado.

En las próximas dos semanas Starr, quien intenta encontrar pruebas de que el mandatario quiso obstruir la justicia, escuchará otros testimonios ante el Gran Jurado, tal vez a la misma Lewinsky, y podría incluso volver a interrogar al Presidente si no se considera satisfecho con las respuestas del lunes, en la sesión que demandó casi cinco horas y media.

Una eventual segunda convocatoria a Clinton desencadenaría otra batalla legal entre Starr y los abogados de la Casa Blanca, según expertos jurídicos citados por ANSA.

Observadores de la realidad norteamericana, por su lado, llaman la atención de que el caso Lewinsky podría dejar sentados peligrosos precedentes de la utilización del escándalo como instrumento político en Estados Unidos, del que tampoco podrían librarse futuros presidentes del país.