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Mi son, Maracaibo

Marcos Alfonso
Enviado especial de Granma

MARACAIBO, Venezuela.-Benny Moré, genialmente, lo recoge en una de sus tantas canciones: Mi son, Maracaibo.

El Bárbaro del ritmo no se equivocó.

Desde la música, el carácter de las gentes... hasta la solidaridad humana, a uno le parece estar en Cuba.

En particular, los que vinimos a esta ciudad desde el otro lado del Caribe, hemos sido objeto de una atención especial. Si para Manzanero la semana tiene más de siete días, a los cubanos acá nos hace falta que el día tenga más de 24 horas.

En todo momento, lo mismo de día que de noche, los grupos de solidaridad aquí están pendientes de todo el quehacer de los cubanos, tanto los deportistas como los periodistas que reportamos las incidencias de los juegos.

Que si hace falta un scanner para enviar las fotografías digitales para Cuba. Que si vengan a mi casa para que conozcan a mis hijos... En fin, los maracuchos y los cubanos nos hemos visto envueltos en esa ola de hermandad que nos acompaña por cualquier parte de esta abierta ciudad.

Por dondequiera que uno ande, siente el calor humano que los habitantes de aquí ofrecen a raudales.

Y si se trata de los jóvenes voluntarios encargados de contribuir al mejor desenvolvimiento en la labor de la prensa, prácticamente no hay calificativos para valorarlo: muy profesionales, atentos, complacientes. Jóvenes capaces de suplir cualquier inconveniente con una sonrisa siempre a flor de labios. Es una actitud que les nace. Y eso, echa por tierra alguna falla en el sistema que pueda presentarse.

La Patria siempre se extraña. Es lo de uno, donde nos hicimos hombres y mujeres. A fuer de sincero, debo confesar que los hijos se añoran, la tierra de uno hala... pero la gente de aquí, con su cariño y solidaridad, hacen que uno se sienta como en casa.

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