 Educación Superior
La realidad universitaria a pecho abierto
Reflexiones después de un recorrido por los 16 centros adscriptos
al Ministerio de Educación Superior, para conocer cómo marcha en cada uno de ellos el
trabajo político-ideológico

VLADIA RUBIO
HACE ALGUN tiempo leí: "Estamos a las puertas del siglo XXI,
¿dónde estará la llavecita?". Luego de haber visitado los 16 centros de altos
estudios adscriptos al Ministerio de Educación Superior, me atrevo a decir que en las
universidades cubanas está, al menos para nosotros, una de esas importantes llaves para
acceder, con garantía, a la venidera centuria.
Tal certeza estriba, en primer lugar, en el convencimiento que
tienen los directivos de este nivel educacional, sus profesores y estudiantes, de la gran
responsabilidad que recae sobre sus hombros, pues a medida que avanza el tiempo, junto al
desarrollo científico y tecnológico, son más los cargos de dirección en todos los
estamentos de la sociedad, ocupados por personas que han cursado estudios superiores.
Darle servicios a la comunidad a partir del saber universitario, no solo
facilita combinar teoría y práctica, sino que pone a los estudiantes a solucionar
problemas.
Conscientes de que en las universidades se fragua la futura
conducción del país, la principal prioridad trazada por el MES para este curso ha sido
alcanzar un estadio superior en la labor educativa y político-ideológica. Al decir de
Fernando Vecino Alegret, titular del sector, años atrás el buen profesor era el que
impartía bien su materia, pero ahora lo es quien además deja una huella educativa
contribuyendo a la formación revolucionaria del estudiante.
TOMANDO EL PULSO A LA REALIDAD UNIVERSITARIA
Precisamente para "tocar con la mano" cuáles son los
problemas que en este orden afrontan las universidades y cómo solucionarlos, Vecino junto
a un grupo de dirigentes del MES, acaba de visitar todas las instituciones adscriptas a su
ministerio, reuniéndose con numerosas representaciones del claustro, de la FEU, la UJC,
el Sindicato y el Partido.
Durante el recorrido, esta reportera pudo constatar como generalidad
que es común a la mayoría del profesorado y los estudiantes una probada calidad
política y académica, en tanto son mayores los empeños del personal no docente. Ello, a
la vez que el Proyecto Educativo (PE) -como vía práctica para materializar con un
enfoque integral en cada colectivo de año y cada brigada el trabajo educativo,
político-ideológico- va ganando cada vez más espacio en la vida universitaria a la vez
que se conocen mejor sus por qué y sus cómo.
Sin embargo, como no fue este arduo recorrido para autocomplacencias
sino para miradas autocríticas -que son las que hacen avanzar-, mejor vale detenerse en
qué falta por andar.
A la pregunta de ¿Cuántos de los profesores de aquí no solo
enseñan bien sino también educan, formando hombres integrales, revolucionarios?,
reiterada en cada uno de los centros visitados, los alumnos y también los docentes, jefes
de departamentos, de colectivos de años, reconocieron, como promedio, que entre un 50 y
60 por ciento del claustro es el que en verdad merece el honroso calificativo de educador.
Estudiar
para aprender y no para aprobar es uno de los antídotos contra el fraude académico, a
cuyo enfrentamiento deben marchar parejos profesores y estudiantes.
En esto inciden desde carencias de habilidades profesionales, de
trabajo metodológico, de preparación, hasta la no concientización por el profesorado de
la necesidad de imprimir a todas las actividades sustantivas de la universidad un profundo
carácter político-ideológico.
Así lo reconocen los propios colectivos, lo cual no empaña, sin
embargo, la dedicación y el esfuerzo, muchas veces heroico, de los tantos y tantos
profesores que cada día acuden a dar lo mejor de sí a sus alumnos, relegando a planos
secundarios las limitaciones materiales que todos afrontamos. Sobre esto último, el
propio Ministro comentaba que quizás sean los cubanos los únicos profesores
universitarios del mundo que a veces tienen un solo par de zapatos.
La falta de protagonismo estudiantil en el diseño y puesta en
práctica del PE a nivel de brigada es algo que también se hizo notar en casi todos los
centros. En algunos casos porque los muchachos no conocen a ciencia cierta qué es; en
otros, porque, conociéndolo, no existe motivación o un profundo sentido de pertenencia a
su universidad: lo que algunos llaman "defender la camiseta".
Y en todas estas causas subyace el trabajo de la FEU y la UJC. A
veces, el PE no está respaldado por una buena caracterización y diagnóstico de
la situación de la brigada y de cada uno de sus integrantes; otras tantas, se trata de un
diseño "bajado", confeccionado a partir de un mismo molde por el colectivo de
año o de carrera, que al adoptar esa postura olvida que este proyecto ha de ser siempre
un traje a la medida y con la necesaria holgura para dejar espacio al debate político,
que es aún insuficiente.
En las Unidades Docentes, donde el estudiante conjuga teoría y
práctica, aporta y aprende a la vez, no en todos los casos se aprovechan al máximo sus
posiblidades para influir en la formación político-ideológica del estudiante. Se conoce
también de ejemplos que demuestran poco respaldo a su funcionamiento por parte de
entidades en los territorios.
EL FRAUDE ACADEMICO, ESE ENEMIGO AGAZAPADO
El tema del fraude académico merece un punto y aparte si hablamos
de formación integral y trabajo político-ideológico. Hacer como el avestruz es
engañarnos a nosotros mismos y partiendo de esa premisa se analizó el asunto en las 16
universidades. Sí, se comete fraude, no generalizado ni mucho menos, pero existe; y lo
más lamentable es que los integrantes de la brigada conviven con él en la más absoluta
pasividad y tolerancia, dejándoles a los "profes" el papel de
"policías" a la hora de hacer una prueba o comprobación.
Los Exámenes de la Dignidad, aquellos en que el grupo hace sus
pruebas sin tener ningún profesor frente al aula, casi van en vías de extinción.
¿Por qué suceden tales cosas? Al respecto, Tania, estudiante de
4to. año de Economía en la Universidad de Oriente, apuntaba que si se hicieran pruebas
de mayor calidad, que fueran integradoras y obligaran a responder a partir de análisis y
conclusiones personales, sería casi imposible cometer fraude porque una cosa es copiar
respuestas reproductivas y otra, copiar los pensamientos de otros.
Hubo quien opinó sobre la posibilidad de que las pruebas fueran
paulatinamente desplazadas por otro tipo de evaluación, sobre todo la sistemática,
"porque una prueba no dice en verdad lo que el estudiante sabe, a veces son
conocimientos prendidos con alfileres, o una situación determinada hizo que el alumno no
tuviera el día del examen las condiciones emocionales requeridas para mostrar todo lo que
realmente sabía".
Ciertamente, no está delimitado el concepto entre aprender y
aprobar, como apuntaba un alumno de la Facultad de Montaña de Sabaneta, pero también,
como allí y en otros centros se reconoció, una de las principales causas del fraude
escolar es la falta de estudio.
Frómeta, profesor de Filosofía de esa Facultad, razonaba que esa
funesta práctica no solo se erradica con la exigencia y la combatividad. Es necesario
desarrollar en los educandos motivaciones para el estudio, revelarles la utilidad real de
saber y la forma en que estamos impartiendo los contenidos -dijo- no siempre incentiva esa
avidez por el estudio.
Leonor Sánchez, la presidenta de la FEU en la Universidad de
Camagüey, considera que "cuando hay identificación y verdadero respeto por el
profesor, no se comete fraude. A mí me daría mucha vergüenza que esa persona a la que
de verdad admiro, me sorprendiera en algo así".
"No, la juventud no está perdida, como dicen algunos -agregó
Leonor- pero los modos de llegar a ella no son los mismos de años atrás. Los profesores
debían pensar en las cosas que nos gustan e interesan, ponerse a veces en nuestro
lugar".
FORMAR CONVICCIONES NO ES TOMARSE UNA PASTILLA
No se trata de añadidos a los planes y programas de estudio, de
"otra tarea a cumplir". Formar convicciones, hombres integrales,
revolucionarios, debe estar en el centro del quehacer universitario y entraña ante todo
una actitud ante la vida, ser ejemplo o tratar siempre de serlo.
En esta tesis coincidió la gran mayoría del más de un centenar de
profesores y alumnos que opinaron sobre el tema y si en general esto es muy importante,
más ha de serlo cuando se trata de la vanguardia: los militantes del Partido y la
Juventud Comunista, y también los líderes de la FEU y el Sindicato. Para todas estas
organizaciones el PE debiera ser el eje de su accionar dentro de la vida
universitaria, porque se trata de un instrumento científicamente concebido y no un fruto
del empirismo y la improvisación.
Como su punto de partida es el diagnóstico de cada uno de los
integrantes de la brigada en el orden de su formación integral y preparación política,
permite desplegar ese trabajo diferenciado, hombre a hombre, al que tantas veces hemos
sido convocados. Sobre esto último, acotaba Carlos Díaz Barranco, primer secretario del
Partido en Camagüey, durante la visita del MES a la universidad de su provincia: Es mejor
convencer a dos que arengarles a doscientos.
La correcta aplicación de este proyecto formador significa,
asimismo, una saeta al corazón de la doble moral, pues en alguna medida permite dar
respuesta a la pregunta que hiciera en la CUJAE el decano de la Facultad de Ingeniería
Eléctrica, Angel Ferrás: El 80 por ciento va a la guardia, pero ¿cuáles son los reales
motivos por los que cada quien asiste?
Es cierto que existen casos de falta de combatividad, de
individualismo, de hipercriticismo, y es por ello que hace falta continuar perfeccionando
la obra y dándole la prioridad que merece al trabajo político ideológico, pero nadie
vaya a hacerse la idea por lo dicho hasta aquí que nuestras universidades han dejado de
ser seguros puntales de nuestro presente y futuro, probadas en su capacidad movilizativa y
de empuje, en su vínculo con las comunidades en que se enclavan y las problemáticas del
país.
Quien piense lo contrario habrá perdido definitivamente una de esas
llaves con que franquear confiados las puertas del siglo XXI. |