NACIONALES

División Ferroviaria Camilo Cienfuegos

En franco proceso
de cambio

Se reparan vías y puentes, acondicionan estaciones y apeaderos para introducir en el servicio 27 equipos recién adquiridos


Emilio del Barrio Menéndez

La división ferroviaria Camilo Cienfuegos, la única del país que opera trenes eléctricos, se encuentra en franco proceso de cambio para reverdecer sus tradiciones de calidad y así rescatar la confianza de sus clientes en los servicios que enlazan a Ciudad de La Habana y Matanzas y de conexiones dentro del territorio habanero.

Este es el tipo de coche-motor que próximamente comenzará a prestar servicio entre Ciudad de La Habana y Matanzas, así como en tráficos dentro del territorio de la división.

El cambio comenzará a producirse a partir de que 27 equipos, entre coches-motores y coches, adquiridos en Cataluña, España, comiencen a funcionar no solo en ese principal servicio de la división, sino también en otros que unen el área territorial donde se ubica el central Camilo Cienfuegos, con Jaruco, Caraballo-Bainoa y Jibacoa-Santa Cruz, de relevante importancia social y económica.

Para que estos medios, adquiridos de segunda mano, aunque en magnífico estado técnico, echen a andar en correspondencia con el propósito ferroviario, es imprescindible restaurar vías, reparar puentes, acondicionar estaciones y apeaderos, así como adaptar las tomas eléctricas de los coches -pantógrafos- a la fuente sobre la vía, catenaria, en el argot ferrocarrilero.

Y en todo ello se labora: los pantógrafos de los coches-motores ya están adaptados, así como la instalación de defensas para apartar posibles estorbos en las vías, animales sueltos, por ejemplo, para impedir descarrilamientos o daños en los equipos.

De igual forma, varias brigadas del ferrocarril restauran puentes y caminos de hierro mediante el cambio de traviesas, calzado y nivelado de carriles... en fin, haciendo todo lo necesario para favorecer que los trenes puedan correr más veloces, de manera expedita y segura.

Hasta antes de iniciarse estos trabajos en la línea eléctrica Ciudad de La Habana-Matanzas, apenas se podía promediar unos 20 kilómetros por hora, lo cual condicionaba, si no se producían fallos en el camino, tiempos de mucho más de cuatro horas, para cubrir los 90 kilómetros.

Y justamente el objetivo de las labores en vías y puentes es, además de proporcionar mayor seguridad, permitir corridas del orden de los 65 kilómetros por hora. El tiempo del viaje tendrá, por tanto, una sensible reducción.

De forma paralela se acondicionan las cinco estaciones y 41 apeaderos ubicados en el mencionado tramo de 90 kilómetros, donde, entre otras cosas, se ha elevado la altura de los andenes para adecuarlos al nivel de las puertas de los coches. Trabajo de envergadura se realiza en la estación de Casablanca, el cual incluye la reparación de sus catenarias y patio de maniobras.

El actual nivel del servicio, tanto en cantidad como en calidad, es bajo debido al deplorable estado de las vías, del equipamiento tractivo y de los coches viajeros, lo cual, como es natural, hizo disminuir conside-rablemente la preferencia por este medio de transporte eléctrico.


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