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18 de marzo, 1923-1998
La primera organización marxista-leninista en Cuba
Hoy se cumplen 75 años de la fundación de la Agrupación Comunista de La Habana, la primera organización marxista-leninista en Cuba, que contribuyó a la posterior formación de agrupaciones similares y grupos comunistas en Guanabacoa, Manzanillo, Media Luna, Guantánamo, San Antonio de los Baños y otros lugares del país.
Fue precisamente la entidad capitalina, surgida en esa ocasión, la que en 1925 convocó al primer congreso de esos núcleos de comunistas que el 16 de agosto de 1925 fundaron el primer Partido marxista-leninista.
La creación de la Agrupación Comunista de La Habana no fue fruto del azar, ni se debió al repentino entusiasmo de sus integrantes. Fue un eco de la gloriosa Revolución de Octubre, expresión de la presencia en Cuba de las ideas revolucionarias del proletariado y, al mismo tiempo, el primer peldaño, modesto pero firme, del Partido de nuevo tipo.
Surgida del seno de la Agrupación Socialista de La Habana, constituida en 1907, que en 1922 -encabezada por el precursor Carlos Baliño-, acordó romper con la II Internacional por sus posiciones vacilantes y conciliadoras, se identificó con las ideas leninistas de la III Internacional, haciendo pública una Declaración de Principios en agosto de 1922 donde fijaba su posición.
En definitiva, su membresía marxista más esclarecida y combativa decidió separarse de dicha Agrupación y constituir en los locales del Centro Obrero, de Zulueta 37 en la capital, la Agrupación Comunista de La Habana, que eligió a José Peña Vilaboa y a Carlos Baliño como presidente y vice, respectivamente. Mella ingresó en ella en 1924.
La nueva organización tuvo un surgimiento prácticamente anónimo y la prensa burguesa de la época silenció el acontecimiento.
Nacida el 18 de marzo de 1923, la Agrupación Comunista mostró su presencia pocos meses después, en los actos del Primero de Mayo y un año más tarde ya tenía su órgano, Lucha de Clases, considerado como el primer periódico marxista-leninista de nuestra Patria.
Los comunistas y todo nuestro pueblo rinden homenaje de recordación y admiración en esta fecha a los hombres que sembraron la semilla y reiteran la inquebrantable decisión de defender sus frutos, manteniendo enhiestas las banderas de la soberanía nacional y de la justicia conquistada por la Revolución.