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Retorna el mampuesto
PASTOR BATISTA
COLOMBIA (Las Tunas).-Pablo Hernández se detuvo una vez más a pocos metros de su nueva casa, dejó escapar un suspiro y por "n" ocasión estuvo a punto de largarse un manotazo para comprobar que estaba de pie en la vida real y no flotando horizontalmente en un galáctico sueño.
Pocos imaginarían que esas paredes son de mampuesto y las ventanas de marabú.
¿A quién se le ocurrió imaginar que con un poco de piedra, arena, un mínimo de cemento y esa misma cocoa que uno pisa cada mañana al sacar el pie fuera del rancho, se puede construir una confortable vivienda?
Así pensaba un tiempo atrás, cuando el fenómeno del mampuesto aún no había alcanzado la categoría de "fiebre" y no les calentaba -como hoy- la frente a miles de familias al norte, centro y sur de esta provincia, donde más de 3 000 viviendas (de unas 5 000 según los pronósticos iniciales) ya se empinan mediante esta centenaria técnica constructiva, de cuyo valor dan fe ciudades como Puerto Padre.
LA FAMILIA DECIDE
Nada de superstición y mucho de didáctica realidad tiene la imagen evocada por Justina, la delegada del asentamiento rural de San Rafael, cuando afirma: "Nos metimos a brujeros sin conocer la yerba".
Piedra, arena, cocoa, poco cemento y mucho empuje familiar.
Y es que no son los tradicionales organismos o fuerzas constructoras, sino la propia familia, el eje central de este interesante y necesario proyecto. Son los miembros de cada núcleo quienes deciden cuándo y de qué modo comienzan su casa y qué velocidad le imprimen al ritmo de ejecución.
La ayuda técnica no se hace esperar. Los recursos fundamentales para arrancar (piedra, arena, cocoa...) están generalmente allí mismo o a distancias tan cercanas que hasta la tracción animal hace innecesario el uso de camiones o tractores, para los cuales, por demás, no hay suficiente combustible.
También la fecha de terminación depende del interesado. Si de pronto aparece solución para 20 nuevos techos no se entregan según un escalafón de antigüedad ni a quienes llevan más años diciendo que necesitan una casa, sino a aquellos que con su empeño familiar y el concurso de los vecinos la tienen a altura de anillas o en una avanzada fase ya.
Soluciones como las del piso indican que ya no se piensa -ni se actúa- como antes. Para Diósmedes Hernández, Juan Pérez Godoy, Jorge Valido y otros muchos es mejor esperar unos días o semanas más hasta que lleguen las losas (mucho más atractivas para cualquier hogar) que enrolarse en un piso pulimentado, con un gasto muy superior de cemento y con el riesgo de agrietarse con el tiempo.
Algo similar sucede con las puertas y ventanas. Las oscuras, pobremente ventiladas, nada privadas y poco funcionales celosías pueden ser desplazadas por el uso del marabú para ese tipo de carpintería.
Las experiencias locales en la fabricación de marcos, puertas, persianas y ventanas de pivote con el corazón de esa planta, son un hecho que toma dimensión.
Fácil no resulta. Hay que sudar la camisa, soportar los espinazos, "fajarse" con los troncos más gruesos y rectos, "mudarse" para los macizos del sur del territorio... pero como reflexiona Misael Enamorado, miembro del Buró Político y primer secretario del Partido aquí, "¿acaso no está mucho más lejos la Siberia, en la antigua URSS, y contingentes de cubanos la remontaban para talar y enviar hacia acá madera?"
El asunto de la cubierta sigue siendo un reto. La experiencia acumulada durante siglos en zonas como Trinidad y Sancti Spíritus en la fabricación artesanal de tejas se vislumbra como amalgama para la pieza cariada.
El efecto del mampuesto, en fin, es casi telúrico. Quienes antes no daban crédito por el oído hoy se convencen por la pupila. Si ahora se habla de 5 000 viviendas, una segunda etapa vaticina el doble y rematar luego sobre todas las necesidades: verdadera hombradía para una provincia donde el 60 por ciento del fondo habitacional se califica de regular o mal estado.
Pero nadie acostado, mirando al cielo y con los brazos bajo la nuca, puede revertir un panorama como ese.
Quizás por ello, hace poco, mientras veía empinarse a un grupo de casas, con sus esquinas de ladrillos, bloques o columnas y las paredes con esa mezcla llamada mampuesto, Juan Contino, coordinador nacional de los CDR, expresó: "Esto es hacer Revolución... Cada pared de vivienda que se empieza a levantar es un muro más para sostener a la Patria y al país".