Suceso en La Habana Vieja

Una biblioteca se abre para fiesta permanente de la lectura y cultivar inteligencias

Roger Ricardo Luis

Por momentos, un silencio solemne, casi sacro, domina este recinto, donde decenas de especialistas desempacan cajas y acomodan con escrupuloso orden los estantes.

Tras los cristales y los arcos de medio punto que dominan la fachada del inmueble, un célebre segmento de La Habana Vieja semeja un libro abierto de imágenes pintadas con los colores del día: al fondo, los austeros muros de La Cabaña contrastando con la placidez del canal de la bahía; más cerca, el ir y venir de gentes por la Plaza de Armas.

Junto al trabajo de clasificación y acomodo de decenas de miles de libros en estanterías, en la sala infantil hay tiempo disponible para atender a un lector adelantado a la fecha de inauguración el próximo día 23.

Y pareciera, entonces, que don Antonio Bachiller y Morales, ese hombre primero de la bibliotecología cubana, se detuviera bajo la sombra que prodiga en la mañana a esta mole de piedra y con admiración leyera sobre el pórtico: Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena.

Con los aires perdurables de lo que funda y crece, el próximo día 23 abrirá sus puertas, multiplicada y moderna, esta casa del saber, que anteriormente tenía su sede en un segmento de la planta baja del Ministerio de Educación.

Restaurado en su totalidad, el otrora edificio Horter alberga ahora esta biblioteca que tendrá como vecino cercano, quizás en breve tiempo también, al Museo de Historia Natural. A principios de siglo, aquí radicó la embajada de Estados Unidos; mientras, en estos últimos años, albergó la secundaria básica Forjadores del Futuro.

En junio de 1996 comenzó el proceso de reparación capital del inmueble bajo los auspicios de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. El proyecto es de la arquitecta Tatiana Fernández de los Santos y los constructores fueron los de la Empresa de Restauración de Monumentos adscripta a dicha institución. Sólo el costo en divisas sobrepasa el cuarto de millón.

VIEJOS Y NUEVOS SERVICIOS

La biblioteca ofrecerá a partir de los primeros días de agosto, de manera escalonada, toda una muy variada oferta que va desde la lectura y consulta de libros, su razón de ser, hasta servicios de audición de música, exposiciones, conferencias, computación, entre otros.

Para ello dispone, en principio, de un fondo bibliográfico de unos 60 000 volúmenes de interés general y específico que podrán ser solicitados mediante el sistema de archivo móvil, catalogado como de los más modernos del mundo.

Una de sus novedades en este campo es la valiosa colección integrada por una actualizada enciclopedia y diccionarios diversos, de altísimo costo en el mercado mundial, donada por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

Atendiendo a intereses de edades y grupos específicos, el centro cuenta con salas para minusválidos y débiles visuales y ciegos. Estos últimos dispondrán de una colección de libros escritos en sistema Braille.

Hemeroteca y salas para jóvenes y niños, incluyendo una bella ludoteca destinada, fundamentalmente, a fomentar el hábito de lectura mediante el juego, entre los más pequeñines, forman parte de la nueva propuesta de la Villena.

Para los adultos habrán habilitadas unas 200 capacidades. Su área pondrá a la disposición de colectivos e investigadores la privacidad de tres pequeños espacios aislados.

Un salón audiovisual con posibilidades para ver videos y escuchar música, discursos y para el adiestramiento en idiomas, también forma parte del servicio. Para ello disponen de un master con tres cubículos y 10 sillas equipadas con medios de audio. Asimismo, una sala multipropósito con 164 capacidades. Se suman también una galería de arte y un jardín con fines polivalentes.

PROYECTO DE INFORMATIZACION

La propuesta más novedosa está en el proyecto de informatización de la biblioteca, que abarcará el servicio de búsqueda, recuperación y procesamiento de la información; igualmente, la información especializada por grupos de interés, clases de computación y tiempo de máquina, entre otras posibles ofertas que se utilizan hoy en el mundo por esa vía.

El trabajo bibliotecario cuenta con áreas para las tareas de restauración, reproducción, diseño, y se espera, en la medida de las posibilidades, dotarla también del valioso servicio de microfilmación.

Para Cila Delia Pentón, la directora, "la biblioteca es un sueño, una maravilla. Es única". Y lo dice con emoción y orgullo, pero con la autoridad que le confiere trabajar desde 1978 en este campo que atesora el saber humano.

Así piensan también los 45 trabajadores que en la actualidad ponen a punto este regalo para los habaneros, en el aniversario 45 del Moncada.

La labor por el libro y la lectura no se enclaustrará en este recinto. Continuará en la extensión hacia la comunidad, como lo ha hecho en el barrio de San Isidro y otros consejos populares. Los promotores culturales tienen muchos planes para estimular el hábito de lectura en los niños mediante el juego. Asimismo, proseguir su labor metodológica en la preparación, con las técnicas de animación cultural, de maestros, bibliotecarios y trabajadores sociales, entre otros.

La biblioteca Rubén Martínez Villena, como expone una tarja que preside su fachada, es también fruto de la cooperación y la solidaridad de amigos españoles de Castilla y León.

 
 
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