Conferencia científica sobre ofensiva final del Ejército Rebelde

Alexis Schlachter

La derrota de la Ofensiva de Verano del ejército de la tiranía batistiana en agosto de 1958 fue considerada por Fidel una victoria estratégica al crear condiciones políticas y militares para que la Comandancia General desarrollara los planes de las futuras y decisivas acciones del Ejército Rebelde en marcha hacia el triunfo definitivo.

Con este análisis se inició ayer la Conferencia científica sobre la ofensiva final del Ejército Rebelde, organizada por el Instituto de Historia de Cuba y coauspiciada por la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.

Durante el encuentro -que finalizará hoy- han sido abordadas interesantes aristas históricas, como los detalles sobre las maniobras diplomáticas francamente injerencistas realizadas por el gobierno norteamericano en los últimos meses de la tiranía, con el conocimiento del propio dictador Batista.

Sólo la clara visión del Comandante en Jefe fue capaz de desbaratar los planes urdidos entre la embajada yanki en La Habana y el generalato batistiano, interesados en una salida política que escamoteara el triunfo revolucionario. Fidel no aceptó las componendas y declaró el paso a una arrolladora contraofensiva que en cinco meses -luego de derrotar la ofensiva militar del régimen en agosto de 1958- alcanzó la victoria final.

Durante los análisis del primer día de sesiones se destacó la erosión que sufrieron las fuerzas políticas y militares que apoyaban la tiranía, al comprobar éstas la impotencia del régimen frente al avance del Ejército Rebelde.

Acerca de los aspectos políticos de la última etapa de la guerra revolucionaria trató la conferencia ofrecida por el doctor Pedro Alvarez Tabío, de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, mientras el investigador Luis Rosado Eiro, del Instituto de Historia de Cuba, se refirió a la preparación y realización de la ofensiva final de los rebeldes.

En la conferencia participaron Pedro Miret Prieto y José Ramón Fernández, vicepresidentes del Consejo de Ministros; Jorge Risquet, Antonio Enrique Lussón y otros destacados combatientes revolucionarios e investigadores.

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