 ABRECARTAS

A cargo de GUILLERMO CABRERA ALVAREZ
Solicito su gestión para poner fin a lo que considero un delito
contra la economía del país, en beneficio de delincuentes disfrazados de trabajadores,
que se aprovechan de la negligencia administrativa.
Adquirí en la Plaza de Carlos III varios productos por valor de
$7.75 y pagué con diez dólares. Recibí el vuelto correcto y al preguntar por el
comprobante la cajera me informó que estaba dentro de la jaba. Al llegar a la puerta le
comuniqué esto mismo al custodio y me dijo "está bien", sin revisar las
mercancías.
Al llegar a casa mi esposa quiso comprobar los precios y para
sorpresa nuestra solo aparecía registrado un producto por valor de $1.00 y que había
sido pagado también por un dólar.
No fui afectado en lo personal pues tenía la mercancía y el
vuelto, pero me pregunto ¿a dónde fue a parar la diferencia? Tengo en mi poder el vale y
las etiquetas del precio de los pollos que eran los únicos que lo tenían por si fuera
necesario. (Armando Herrera, municipio de Plaza, Ciudad de La Habana)
RESPUESTA DE LA CORPORACION CIMEX
Según se deduce de la carta, los hechos relatados por el lector
resultan ciertos y no existen motivos para dudar de su buena intención, basada en la
preocupación por la honestidad del personal que labora en las dependencias estatales.
Queremos agradecerle por ponernos al tanto de estas irregularidades que sin dudas afectan
la imagen de nuestra entidad y de la empresa socialista en general. CIMEX está tomando
medidas para incrementar el control en todas sus actividades y podemos asegurarle que en
todos los casos que se verifican violaciones del derecho del consumidor o de la gestión
económica, se aplican sanciones drásticas y ejemplarizantes.
En el caso que nos ocupa se manifiesta una alteración del
registro en la caja, que si bien no perjudicó al cliente, sí lo hace a la gestión de la
empresa, a partir de que el cajero se aprovecha de la ingenuidad del comprador que no
exige la entrega en mano del comprobante, lo que posibilita la comisión del fraude. No
obstante se nos hace difícil aplicar una sanción en este caso concreto porque no
tendríamos argumentos suficientes, transcurridos casi seis meses del hecho para
comprobarlo y aunque se obtuviera el ticket que posee Armando, tendríamos que basarnos en
su palabra y no nos parece correcto.
Creemos más justo divulgarlo, ya que hechos como este demuestran la
necesidad de educar a nuestros consumidores en el ejercicio de sus derechos y en la
exigencia por el trato adecuado en cada una de las actividades donde acuden. En este
sentido CIMEX está haciendo un sostenido esfuerzo, en el que se incluye la preparación
del personal administrativo y de dirección en cuanto a la legislación vigente sobre
Protección al Consumidor correspondiente al Decreto Ley 175 de junio de 1997; en la
aplicación del Reglamento Disciplinario que rige para nuestra actividad, y en la
divulgación de los derechos del consumidor en cada una de nuestras entidades y puntos de
venta, copia de la cual le adjunto y que fuera expuesto el 12 de diciembre de 1997 en la
Comisión Permanente para la atención a los servicios de la Asamblea Nacional del Poder
Popular.
Semejante esfuerzo requiere de la cooperación de todos los
consumidores, que deben no solo conocerlos sino exigirlos en el momento oportuno. Como
vemos existen diferentes formas de engañar al consumidor, y sin afectar a éste, estafar
a la empresa, que es en definitiva de propiedad social. Para combatir estos males se
requiere no solo de nuestra vigilancia permanente, sino de la cooperación de quienes
acuden a nuestras instalaciones en busca de un artículo o de un servicio, que si bien
estamos en el deber de ofrecerlo con calidad y honestidad, debe ser exigido como valor
intrínseco del propio servicio. Por nuestra parte nos comprometemos a continuar elevando
la exigencia y el control en las entidades de CIMEX, en beneficio del pueblo. (Luisa
González Sabio, directora adjunta Oficina de Atención a la Población del CIMEX)
OPINION DE ABRECARTAS
Con total honestidad debo decirle que en mi opinión personal su
respuesta "rasca, y rasca bien, pero rasca donde no pica". Le agradezco todas
sus útiles valoraciones sobre el Derecho del Consumidor que utilizaré dentro de poco,
pero resulta que el lector se ocupa de su Derecho Ciudadano para denunciar un miserable
robo al Estado socialista. No tiene un motivo personal, sino un afán de cuidar a su
Patria de delincuentes.
Coincido con ustedes en la veracidad de la denuncia del lector, pero
no solo con la cajera, sino que lo hago extensivo al cómplice: el custodio. Están
concertados para el delito y la clave es simple: "Si echo el vale en la jaba es la
contraseña para dejarlo pasar", y después reparten las ganancias.
El tiempo transcurrido no es razón suficiente. Tenemos -usted, los
lectores y yo- la convicción moral que bajo el techo de establecimientos y empresas
pretenden cobijarse elementos inescrupulosos y como sé que allí hay -porque también las
conozco- muchas personas leales, honestas y de principios sólidos, insisto en la
necesidad de localizar a los dos empleados tan solo para decirles aquello de Chibás en el
último Aldabonazo: "No tengo las pruebas pero se lo roban, se lo roban, se lo
roban".
Este modus operandi no es nuevo. Mi amiga Yasmile compró -en otra
tienda- un desodorante de $0.95 y pagó con un dólar y le devolvieron sus cinco centavos.
Al llegar a su casa encontró que según el comprobante "pagó" con $50.00 y le
habían "devuelto" $47.50 dólares. Ella, con total ingenuidad me dijo:
"Oye, ¡Ojalá me hubiesen dado ese vuelto, con la falta que me hace!" Al
preguntarle por qué no lo denunciaba respondió: "¿Para qué, si no va a pasar
nada?" ¿Será esta la misma pregunta que se hará Armando cuando lea la respuesta de
CIMEX?
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