 Ante los retos de la sequía
Dos imperativos para la acuicultura
Redoblar el esfuerzo pesquero y evitar pérdidas

Emilio del Barrio Menéndez
La acuicultura cubana tiene ante sí dos retos inminentes impuestos
por la fuerte sequía que desde hace meses perjudica diversas zonas del país: elevar al
máximo el esfuerzo pesquero y aplicar un abanico de medidas para evitar, o minimizar, los
perjuicios que la falta de agua en los embalses pudieran acarrear el próximo año.
Es decir al reducirse los volúmenes de agua en presas y micropresas
se disminuye el hábitat de los peces, se van concentrando cada vez en menos área y por
tanto se eleva la competencia por el alimento y el oxígeno. Se puede producir el momento
en que la biomasa comience a disminuir e, incluso, producirse el canibalismo.
Importantes volúmenes de animales con tallas comerciales pudieran
perderse sin cumplir su función de servir de alimento. De ahí que en los acuatorios
perjudicados -una buena cantidad-, el esfuerzo pesquero se está redoblando para
extraerles el máximo de peces y aprovecharlos al ciento por ciento.
Sin embargo, no es solo pescar. Eso lleva implícito crear
condiciones para conservar grandes volúmenes de capturas, los cuales se deben producir
por el incremento del esfuerzo extractivo.
Entre ellas se relacionan las vinculadas con la congelación, salado
y otros procesos de preservación para aprovechar el total de las capturas y garantizar la
distribución en la cantidad y tiempo establecidos. De igual forma, también se realizan
coordinaciones para posibles traslados de pescados de un lugar a otro de ser necesario.
La sequía impone este reto; no obstante, el mayor es el de accionar
en todos los frentes posibles para tratar de asegurar todo lo que depende del hombre, en
función de asegurar el plan de 1999, el cual inscribe un crecimiento de 10 000 t sobre el
de 1998, que es de 70 000 t.
En ese sentido se reestructura la producción de alevines y así
crear las condiciones necesarias para sembrar a fines de año en aquellos embalses que hoy
tienen bajos niveles de agua y que puedan recuperarse.
A su vez, en estos momentos se perfilan la táctica de sembrar
alevines en las hectáreas de ceba de las granjas acuícolas y en los acuatorios ubicados
en zonas donde la sequía no ha atacado.
En los planes de medidas emergentes para enfrentar las consecuencias
de la sequía, se establece que una vez saturados de alevines aquellos lugares factibles
de sembrar, el resto de las "semillas" necesarias para garantizar el plan de
1999, se mantendrán en crecimientos en las granjas para cuando las presas perjudicadas se
recuperen poderlas repoblar con animales de tallas mayores. |