Del trébol y la estrella solitaria

Orlando Oramas León

Fair play with Cuba (Juego limpio con Cuba), bajo este slogan, y en respuesta a las primeras agresiones contra la joven Revolución Cubana, se organizó en Canadá el primer movimiento de solidaridad con la Isla antillana.

El coro Diminuto, de la escuela de música Alejandro García Caturla, tuvo a su cargo la apertura.

De entonces acá mucho han crecido los vínculos que unen a las dos naciones y por ello el Primer Encuentro de Amistad y Solidaridad Cuba-Canadá, que se inició ayer en la capital, resulta un punto de encuentro y reflexión, para continuar y desbrozar nuevos caminos.

No es casual que luego del derrumbe del campo socialista y del redoblamiento del bloqueo de Washington contra La Habana, en el país del trébol se multiplicaran los movimientos y agrupaciones empeñados en ayudar a los cubanos y vincularse con su obra.

Hoy suman 56 las asociaciones amigas de Cuba en Canadá y están representadas en este foro que tiene como sede el Centro de Convenciones Pedagógicas de Cojímar, donde alrededor de un centenar de canadienses se encontraron con sus compañeros cubanos, entre ellos José Ramón Balaguer, miembro del Buró Político; Luis Ignacio Gómez, ministro de Educación, y Sergio Corrieri, presidente del ICAP, entre otros.

Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, les ofreció ayer una panorámica de los retos y perspectivas de la economía nacional, y colegas del periodismo les ponían al tanto de la realidad local.

Este primer encuentro trazará estrategias para llevar a nuevas cotas la solidaridad bilateral y propiciará encuentros sectoriales de los participantes con representantes de diversos segmentos de la sociedad cubana. Los del trébol y la estrella solitaria escriben juntos esta historia.

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