 Reconstruyen instalaciones hospitalarias en Ciudad de
La Habana
Fuerzas de las microbrigadas ejecutan las obras. Alrededor de 2 000
integrantes de ese Movimiento recibirán vivienda este año

María Julia Mayoral
El pabellón Manuel Valle, dedicado a la Medicina Interna, dentro
del hospital capitalino Salvador Allende, es ahora una instalación hermosa, donde da
gusto estar. Sus techos, paredes, pisos, baños... fueron reconstruidos. Médicos y
pacientes califican el cambio "como de la noche a la mañana", pues no olvidan
los días de angustias por las filtraciones y otros deterioros en la antigua edificación.

A la adecuada atención de médicos y enfermeras se suma ahora la calidad de
terminación de las salas hospitalarias.
A María Emilia Rodríguez, hospitalizada en el lugar, le parece muy
favorable la combinación entre la buena atención de especialistas y enfermeras y la
calidad de los arreglos. Aunque señala con preocupación la necesidad de mantener entre
todos el cuidado por la inversión.
En el Salvador Allende -todavía llamado por muchos habaneros por su
nombre anterior, La Covadonga- la vejez coloca a la inmensa mayoría de los edificios en
una situación crítica, pero, a pesar de las dificultades materiales y financieras, poco
a poco van apareciendo algunos recursos.

Aunque el deterioro está presente en la mayoría de las instalaciones
hospitalarias de la capital, ya hay sitios que presentan una situación favorable como el
pabellón Valle, del Salvador Allende.
Ahora en el pabellón José Antonio Echeverría los constructores
desprenden los viejos azulejos y otros se hacen cargo de la unidad quirúrgica ubicada en
el pabellón Camilo Cienfuegos, con la idea de proseguir las reconstrucciones durante el
próximo año.
Los ejecutores de la transformación son los hombres del contingente
Salvador Allende, perteneciente al Movimiento de Microbrigadas en Ciudad de La Habana, el
cual tiene a su cargo el 60 por ciento de las labores constructivas previstas en los
centros de Salud Pública de la capital.
En el hospital Miguel Enríquez, brigadas del contingente Machaco
Ameijeiras, adaptaron un inmueble para convertirlo en la central de esterilización y
reconstruyeron los 12 salones comprendidos en la unidad quirúrgica, la cual desde hacía
dos años y medio estaba prácticamente cerrada por filtraciones, tupiciones y otros
problemas técnicos, frutos en parte de la mala calidad en la construcción inicial y a
las inadecuadas soluciones técnicas en los proyectos de ingeniería, según explicó
Miguel Cárdenas, ejecutor del contingente.
Actualmente en el Miguel Enríquez están por concluir los arreglos
en la sala de quemados, mientras tanto avanza el acondicionamiento de la sala de anatomía
patológica y la preparación técnica para iniciar las labores en otras dos áreas.
Durante este año, recibieron reparación general las salas H y D
del hospital Julito Díaz y los constructores, integrantes del contingente con igual
nombre, crean condiciones para beneficiar del mismo modo a dos edificaciones más en ese
centro asistencial.
Fuerzas de las microbrigadas en el transcurso de 1998 también han
trabajado o continúan sus faenas en el Banco de Sangre Provincial, dos asilos de ancianos
-el 28 de Enero y el Santovenia-, los hogares de impedidos físicos La Edad de Oro y La
Castellana, y en el centro de esterilización del hospital materno-infantil Eusebio
Hernández. Antes de diciembre prevén, además, iniciar otras ejecuciones o preparaciones
técnicas en varias instalaciones de Salud Pública.
La acción no se circunscribe a lo mencionado y su participación es
evidente en el remozamiento de escuelas, centros deportivos y turísticos, así como en
otro programa con elevada trascendencia: la construcción de viviendas, este año dedicada
en buena medida a la satisfacción de las necesidades de alrededor de 2 000
microbrigadistas, quienes durante más de ocho años han postergado las posibilidades de
levantar su propia casa para dedicarse por entero a diferentes construcciones de carácter
social.
Sobre el asunto, César Romero, director del Movimiento, explicó a
Granma que tres años atrás sumaban alrededor de 12 000 los microbrigadistas pendientes
de vivienda. La cifra se ha reducido a 7 500, de los cuales cerca de 4 500 cuentan con
más de ocho años de antigüedad en la organización. En medio de las limitaciones
presentes -apuntó- hemos hecho el mayor esfuerzo para ir dando solución a los casos con
mayor tiempo de espera y continuaremos priorizando ese derecho en la medida de las
posibilidades. |