NACIONALES

Ser una organización moderna, eficiente
y socialista es el
reto de CIMEX

Reiteró Carlos Lage en el balance de la gestión de la corporación durante 1997 y el quinquenio 1993-97. Llamó a mantener una vigilancia extraordinaria en la lucha contra el delito, la desviación de recursos y el peligro de la corrupción


Susana Lee

El reto de CIMEX es el mismo que la corporación se ha impuesto: ser una organización moderna, eficiente, socialista; lo más importante es que sea socialista pues para que sea socialista tiene que ser moderna y eficiente, y tener cuadros revolucionarios, austeros, consagrados, comunistas. No hay razón alguna para que no lo sea.

Lo anterior resume las ideas trasmitidas por Carlos Lage a unos 250 directores, gerentes generales y otros ejecutivos del grupo empresarial, durante la reunión que analizó los resultados del último año y del quinquenio 1993-97, por ser la etapa en que se produjo un giro importante en el perfil de la entidad que implicó sustanciales modificaciones orgánicas y estructurales y un explosivo crecimiento de sus actividades.

El encuentro lo inició Eduardo Bencomo, presidente de la corporación, quien presentó una síntesis del informe de balance en el que destacan el 20,5 por ciento de incremento con relación a 1996 en el aporte al estado superior a lo planificado para el año; el crecimiento de los ingresos en una dinámica mayor que los recursos humanos, y el de las ventas por trabajador; la presencia de productos nacionales en su cadena de tiendas de un 42,2 por ciento frente al 24,8 de 1996; la disminución en 15 millones de dólares de las cuentas por cobrar, y que se duplicaron sus ventas de 1993 a 1997.

No obstante estos elementos y otros que sustentan el saldo positivo de la gestión de CIMEX, las deliberaciones se centraron en el incremento de la ganancia por dólar de ingreso; las fórmulas para mantener o aumentar la participación de la producción nacional en las ventas; y las medidas para agilizar el proceso inversionista, mejorar la operación de contenedores en puerto y recuperar los indicadores económicos de su actividad turística.

Otro tema ampliamente discutido fue el del enfrentamiento permanente a las acciones delictivas que rodean la línea comercial de la corporación, que si bien muestra avances en materia de control de inventarios -sin que ello implique satisfacción o acomodamiento-, no ha podido resolverse en un nivel similar en el entorno de sus establecimientos y en ellos mismos (tiendas, servicentros, cafeterías) donde continúan manifestándose ventas ilícitas que, aunque como regla no representan pérdidas a la entidad, sí afectan al consumidor.

En sus conclusiones Lage reiteró la importancia de la presencia de productos nacionales en las tiendas en divisas, sustentándola en que solo los ingresos del sector del turismo no hubieran explicado el crecimiento de la economía en un 2,5 por ciento en 1997, año en que dos sectores de tanto peso como el azucarero y el agrícola, tuvieron registros negativos.

Por tanto, agregó, ese esfuerzo por potenciar la presencia de productos nacionales, que en CIMEX ha tenido resultados, es de gran significación e importancia por su carácter movilizador y por el impulso que le imprimen a la recuperación económica del país, y tenemos que continuarlo en condiciones que estimulen la eficiencia económica de la producción nacional y no que favorezcan la ineficiencia.

Tenemos que lograr en estas cadenas de tiendas el máximo de eficiencia que propicie más ingresos, más utilidades y unos precios más accesibles, a los que podremos llegar por la vía de la disminución de los costos de los productos que se sitúan en ellas, expresó.

Todos podemos coincidir en que es difícil, si no imposible, que haya alguna actividad donde no tengamos una reserva y un margen de eficiencia, en unos casos por una inversión, en otros por introducción de la informática o de la automatización, y prácticamente en todos los casos por más eficiencia de la gestión de dirección, señaló.

Explicó que uno de los esfuerzos que se están haciendo en la planificación es que cada vez los indicadores de eficiencia sean los básicos del plan y no los de volúmenes, que aunque es importante que estos sean crecientes, mucho más lo son los que miden la eficiencia, porque a veces es preferible, incluso, que una producción ineficiente no crezca. En este sentido indicó que cada una de las actividades de CIMEX debe tener sus propios indicadores de eficiencia, desde el costo de la mercancía hasta la aceptación de la tienda por la población.

Al referirse al tema del delito y la desviación de recursos, que calificó de la mayor importancia, Lage lo asoció a la lucha contra la corrupción afirmando que estamos muy lejos de presentar un fenómeno de este tipo en el país, dista mucho y es bien diferente a lo que ocurre de manera muy extendida en el mundo: aquí hablamos de debilidades, de reblandecimiento, de acomodamiento más que de corrupción. Sin embargo, dijo, el peligro está presente.

El hecho de que mantengamos una vigilancia extraordinaria sobre este asunto, protege al país de un extraordinario peligro y posiblemente muy pocos países, tengan tantas posibilidades de preservarse de ese peligro, como tiene Cuba.

Y en organizaciones como la de CIMEX, agregó, en la medida en que mantengamos sobre estos aspectos la mayor disciplina y rigor, estaremos protegiendo a nuestros propios compañeros de conductas y errores que después resultan lamentables para ellos, su familia, sus compañeros, su historia, y estaremos permitiendo que el proceso de apertura económica, que irreversiblemente tenemos que impulsar, lo podamos hacer en condiciones en que preservemos estas cualidades que la Revolución ha conquistado en estos años.

Lo informado, dijo por último, refleja indiscutiblemente resultados y también problemas, pero, sobre todo, que vamos avanzando en una gestión cada vez mejor y en la comprensión cada vez mayor de cuáles son las reservas que tenemos para brindar un mayor aporte a la Revolución.


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