INTERNACIONALES

Capitalismo en la ex URSS

¿Nostalgia o heridas abiertas?


ELSON CONCEPCION PEREZ

CUANDO FINALICE el presente siglo, la Revolución de Octubre y la formación posterior de la Unión Soviética, constituirán, por sí mismos, hechos de los más trascendentes y significativos de la centuria.

Pero también, sin dudas, la desintegración de la URSS y del campo socialista europeo, aparecerán entre las más relevantes desgracias con las que se recibirá el año 2000.

Y, quizás para adelantarse a esa evaluación necesaria, Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia -país que junto a Ucrania y Rusia firmó en 1991 el certificado de defunción de la Gran Patria de Lenin-, calificó el hecho como "la catástrofe geopolítica del siglo XX".

Solo algunas de las heridas morales y mortales que acompañan al capitalismo que se construye en esa región ex socialista, están contenidas en dos ejemplos: uno de Moldavia y el otro de Rusia.

En Moldavia, Estado de unos 4,5 millones de habitantes, la involución aparejada al capitalismo puede simplificarse cuando se conoce de la venta de niños recién nacidos, con destino a Israel, a 15 000 y 20 000 dólares.

La banda que se dedicaba a tales menesteres usaba en su promoción anuncios en una sección de la prensa local dedicada a "contactos personales".

Muchos padres, con dificultades económicas o desmoralizados, recibían entre 2 000 y 4 000 dólares por cada bebé. Luego los niños eran llevados a Israel para su venta, aunque no se descarta -dice el despacho de EFE- que algunos tuvieran un final mucho más dramático y acabaran siendo utilizados como material biológico en el mercado ilegal de trasplantes.

Ya en 1995 una banda similar, tras las siglas de una empresa mixta moldavo-israelí, realizaba este "fabuloso" negocio; y aunque el Código Penal de Moldavia establece hasta 12 años de prisión para estos casos, ni siquiera se llegó a procesar a los inculpados.

En el caso de la Federación Rusa, las heridas causadas por el modelo capitalista no dejan de ser también desgarradoras.

Si no fuera así, cómo explicarse entonces que Rusia sea un objetivo del narcotráfico internacional y que unos 180 000 crímenes cometidos en 1997 estuviesen vinculados con la droga. Además, 2 659 personas murieron debido al consumo de éstas.

De acuerdo con un reciente reporte de EFE, el volumen del comercio ilegal de drogas en Rusia ascendió el pasado año a 1 500 millones de dólares, según informes del Ministerio del Interior en Moscú. Y un dato oficial, tan significativo como el anterior, es que la mayoría de ese dinero es empleado en la adquisición de acciones de importantes compañías.

De acuerdo con una información dada a conocer por el Consejo de Política Exterior y Defensa de la Federación Rusa, la droga ha adquirido un carácter "masivo epidémico", y de seguir así en los próximos años serían tres millones de rusos los consumidores de estupefacientes.

También se ha informado que la mayoría de los drogadictos tiene entre 13 y 25 años de edad.

Por estos primeros días de marzo la prensa moscovita informó que unos dos millones de niños rusos merodean por las calles, mientras unos 600 000 son abandonados por sus padres y 20 000 huyen anualmente de los orfanatos debido a la falta de atención en esos centros, carentes de financiamiento estatal.

Dice la agencia NTX que el 10% de los niños rusos en edad escolar no asiste a la escuela, y que éstos cometen el 40% de los delitos que se atribuye a los menores.

El diputado Nikolai Guerasimenko, presidente del Comité de Conservación de la Salud en la Duma (Cámara Baja del Parlamento), informó que la esperanza de vida de los ciudadanos de la Federación se encuentra en el lugar 135 de la lista mundial, similar o inferior al de muchos países subdesarrollados.

El Comité de Estadísticas de Rusia dio a conocer que se calcula una reducción del 4,2% de la población en un futuro cercano, debido, entre otras causas, a que la expectativa de vida prevista para el año 2010 es de 65 años, y que, debido a la gravedad de la situación actual "casi la mitad de los jóvenes de unos 16 años, morirá antes de llegar a la edad de jubilación".

Casi 30 000 personas mueren cada año en Rusia, asesinadas por bandas, mafias o malhechores solitarios.

Y, según los despachos cablegráficos, también perecen cada año unas 14 000 mujeres y otras 11 000 reciben maltratos, como parte del clima de violencia que vive esa sociedad.

La propia prensa rusa, en este caso el diario Nezavisimaya Gazeta, publicó recientemente que unos dos millones de niños rusos son víctimas de malos tratos, y 50 000 abandonan cada año sus hogares, de los cuales 5 000 mueren por diversas causas y otra cifra superior a los 2 000 se suicidan.

Quizás porque más vale tarde que nunca, el actual mandatario bielorruso afirmó respecto a la desintegración de la URSS que "lo que para algunos fue un evento feliz, para millones de personas supuso la pérdida de una gran Patria común".


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