| CULTURALES |
Un tema fundamental
que nace en el barrioLa labor de los promotores e instructores merece un mayor reconocimiento dentro de la cultura comunitaria
JORGE IGNACIO PEREZ
Cultura y Comunidad es una vieja relación de conceptos que históricamente ha encontrado el auspicio institucional en nuestro país, pero en estos tiempos cobra mayor importancia debido al fuerte impacto que están teniendo ciertas acciones socio-culturales en las comunidades, entendidas estas a partir de un ámbito geográfico determinado.
De manera que, de acuerdo con la experiencia cubana, la cultura comunitaria comprende tanto el quehacer urbano como el rural, y hoy se puede hablar de ejemplos concretos que sostienen este trabajo, algunos sobre la base de un programa tradicional encauzado por las casas de cultura, y en otros hechos se trata de proyectos surgidos espontáneamente, o sea, por la iniciativa de algunos promotores naturales. Pero, como se conoce, esta esfera cultural ha sentido los efectos de la difícil situación económica del país en la presente década.
Una de las principales bases del trabajo comunitario, las casas de cultura -este año cumplen dos décadas de fundadas como institución-, han sentido el peso del período especial, no solo en el estado físico de algunos inmuebles (de las 251 existentes en el país, 70 se encuentran en estado crítico), sino también en la escasa entrada allí de recursos materiales para la enseñanza artística (instrumentos de música, útiles para las artes plásticas y otros).
Otro aspecto medular es la corta permanencia de algunos instructores en las casas de cultura, toda vez que su trabajo aún no alcanza el reconocimiento necesario, tratándose de una de las labores de mayor importancia social en el país.
En la Asamblea de Balance del Centro Nacional de Cultura Comunitaria, correspondiente a 1997 y a la que Granma tuvo acceso, este último sábado, se tocaron los dos asuntos medulares expuestos arriba. Según se pudo conocer, ha habido un incremento de los proyectos comunitarios que se desarrollan en barrios, poblados y asentamientos: hasta la fecha se contabilizaron más de 700 proyectos. Pero la fuerza técnica, unos 2 mil instructores de arte y cerca de 3 mil promotores a lo largo de toda Cuba, es insuficiente.
No obstante las dificultades, el informe a la asamblea de balance sitúa a 1997 como un momento de consolidación en la proyección de este centro y, a la vez, un año de grandes resultados. A manera de ejemplos, se señala la celebración en Ciego de Avila de la Feria de Arte Popular, después de ocho años de no realizarse; la apertura de cursos de promotores culturales en varias provincias, un paliativo por la inexistencia, en la hora actual, de escuelas nacionales de instructores de arte; y un fuerte retomar del movimiento de talleres literarios en todos sus niveles.
En su intervención, Waldo Leyva, director del Centro Nacional de Cultura Comunitaria, se refirió a la imponderable necesidad de integrar el sector artístico profesional con las casas de cultura, ya que tal intercambio provocaría beneficios mutuos. Explicó que, por otro lado, las dos líneas fundamentales en las que se trabaja, lo artístico y lo socio-cultural, no son excluyentes una de otra, y se pueden llevar los dos niveles paralelamente.
El encuentro contó con la presencia de los directores provinciales de los centros de la cultura comunitaria, algunos de ellos preocupados, más que todo, por la estabilidad de la llamada fuerza técnica. A este particular se refirió el viceministro primero de Cultura, Rafael Bernal, quien dijo que las escuelas de arte deben comprometerse con el trabajo comunitario, pues no podemos esperar por la reapertura de las escuelas de instructores. Hay que contar con lo que tenemos -expresó-, con los cursos de superación y con nuestro sistema de escuelas de arte.
Entre los objetivos prioritarios del Centro Nacional de la Cultura Comunitaria para este año se señalaron, finalmente, el área cultural del Palacio de Pioneros, la atención a la cultura popular a lo largo de todo el país, al sistema de eventos tradicionales y a la formación y desarrollo de los recursos humanos.
No sería ocioso recordar que, para la cultura comunitaria, 1998 es un año clave en materia de encuentros. En primer lugar, se celebrará el 3er. Congreso Iberoamericano y Caribeño de Agentes del Desarrollo Sociocultural Comunitario COMUNIDAD 98 (del 20 al 23 de octubre, en la capital); también tendrá lugar el II Encuentro-Taller Nacional Infancia, Arte y Comunidad (Cienfuegos, del 19 al 22 de mayo), y el V Encuentro-Taller Nacional de Trabajo Cultural con los Adultos Mayores (Unión de Reyes, comienza mañana miércoles 18 hasta el 20 del presente mes).