NACIONALES

Sagarra y la tierra descarnada

Un campesino del Segundo Frente que
obtiene altos rendimientos de café
en suelos de baja calidad


Raisa Pagés

-Mi deporte preferido es la finca- dice Vicente Sagarra Esparraguera, cuando se indaga por vínculos familiares con el famoso entrenador de boxeo cubano de igual apellido.

La tierra hay que cuidarla mucho. En mi plantación no falta una mata de café, dice Vicente Sagarra.

Situada en lomeríos del Segundo Frente, colindantes con Guantánamo, la casi media caballería de café de este campesino santiaguero, de 64 años, parece un jardín. Sus suelos no son de los mejores y él ha tenido que luchar contra la tierra empobrecida y arenosa, empleando las mañas de viejo agricultor, trasmitidas por su padre.

-Cuando bajo al pueblo, los jóvenes me dicen: "viejito por aquí y viejito por allá", me dan la mano para subir a la guagua, pero no saben que aún ando y desando lomas.

-¿Cómo tengo la salud doctora, me toca la medicina?- Una joven mulata fornida viene a servirle el traguito de ron diario para mejorar la circulación y aliviar la artrosis. Ella se encarga de preservar la salud de los campesinos de la zona y en la casa de Sagarra la han acogido como parte de la familia.

¿Quién iba a decir, apunta Sagarra, que en estas lomas tuviéramos a una doctora permanente?

A su tierra Sagarra le extrae buen provecho. En la pasada zafra cafetalera, obtuvo el equivalente a rendimientos de 186 quintales-oro por caballería y en esta serán unos 152. El promedio nacional, para que se tenga una idea, es de apenas 50 quintales por caballería.

-Aquí el terreno es malo. Cae un chubasco y se chupa, es como arena, pero yo la cuido. Mi padre me decía que no descarnara la tierra. Siembro a curva de nivel, para evitar arrastres. Busco capa vegetal en las cañadas y eso que ahora llaman materia orgánica y que son residuos de guano, de escoba de palmiche, para que se descompongan y le den vida a las matas de café. También cuando hay fertilizante lo aplico- explica.

De sus tres hijos, uno se quedó con él en la finca. La hembra se graduó de Economía y el otro varón es profesor. La igualdad de oportunidades de nuestro sistema educacional llega hasta los más apartados parajes.

No hay una hierbita en los cafetales. La poda para regular la sombra la hace de forma muy especializada, sólo en las partes en que las matas se descompensan por la carencia de luz solar.

-En esta zafra mi café no maduraba. Yo estaba apenado porque me dije: ¿Pensarán que lo desvío y no lo entrego al Estado? Mandaron una inspección y los llevé por la finca para que vieran que mi café estaba ahí, en las matas. Ya paso de 700 latas, pero la cifra final la dice la báscula. Los estimados a veces engañan. Puede haber café vano que no pese nada y aquí lo que valen son los quintales.

Sagarra cultiva además para su propio autoabastecimiento y tiene una vaca para la leche de la familia. En la Cooperativa de Crédito y Servicios Julio Vicente Castro, a la que pertenece, hay una microvaquería para suministrar la leche de los niños de la zona.

¿Le gusta pasear? ¿Salir de la finca?

-¡Qué va, de aquí no me muevo mucho! Hay que cuidar la plantación.

 


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