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Estas elecciones
constituyen uno de
los más grandes
triunfos políticos que
ha conocido la RevoluciónDebemos darle un gran recibimiento al Papa
con la participación de todo el pueblo,
católicos y no católicos, creyentes y
no creyentes, y que el mundo sea testigo
LA HABANA (AIN).-Las recientes elecciones generales constituyen uno de los más grandes triunfos políticos que ha conocido la Revolución, afirmó anoche el Comandante en Jefe Fidel Castro en una comparecencia por la televisión acerca de los comicios y de la próxima visita del Papa.
Hemos vivido todo tipo de experiencias en muchos campos, desde el primero de enero del 59, episodios de gran trascendencia, desde la guerra desatada tan temprano contra la Revolución, la guerra sucia, Girón, Crisis de Octubre, y una larga marcha que hemos vivido, dijo.
Hemos conocido otros triunfos, y muchos importantes triunfos, pero este tiene características especiales, por el momento en que se produce, desde la trágica desaparición del campo socialista, y la extraordinaria lucha que hemos tenido que librar en estos años en que se puso a prueba toda la fuerza de la Revolución y toda la justeza de la causa que defendemos.
Fueron hechos concretos, irrebatibles, en el año 1998, cuando hace ya rato que desapareció el campo socialista y la URSS, enfrentándose el país a este peligro que en ocasiones hemos calificado como uno de los más difíciles de toda la historia de nuestra Patria, prosiguió Fidel.
Incluso a los que estamos acostumbrados a experiencias fuertes, y a hechos extraordinarios, a emociones grandes, hemos experimentado un sentimiento y casi, casi, un asombro de lo que hemos visto con estas elecciones, indicó.
Esto nos obliga a pensar profundamente y a meditar mucho sobre todo lo que hemos visto, ha sido un gran aliento, un gran premio a la lucha de estos años, años duros, pero no un gran premio a los dirigentes y los cuadros que tienen altas responsabilidades, sino -y quizás lo que más nos agrada a todos- es que ha sido un triunfo del pueblo.
Lo que nosotros hemos visto es ese sentimiento, hemos captado esa impresión, ese orgullo, esa satisfacción, en el pueblo, porque fue el protagonista fundamental de esa victoria, y así lo ha visto, reiteró, como una victoria suya.
Los resultados sobrepasan todo lo que habría podido imaginarse, y se toma conciencia de lo que significa si se compara con lo que hemos visto ocurrir y ocurre en un grado cada vez mayor en el resto de América Latina y en el mundo, subrayó.
Y si algunos gustan de hablar de milagros, milagros económicos y otros conocidos en la historia como el de Japón o Alemania, podría hablarse de una especie de milagro político, de lo que ha ocurrido en Cuba con estas elecciones.
En cuanto a la atención internacional a los comicios dijo que apreció un mayor interés, y también he podido leer alguna frase de reconocimiento o de admisión sobre el significado y las características de estas elecciones, y añadió que hicieron tal impacto que no pudieron ser ignoradas esta vez.
Mencionó que debía guardarse para la historia la primera página del periódico Granma, del 13 de enero, donde aparecen los datos finales de la votación, calificados como una colosal victoria de la Revolución.
En tal sentido citó el 98,35 por ciento de ciudadanos que acudieron a las urnas y el 95 por ciento de los votos válidos, aunque aclaró que hubo una ligera modificación que sitúa la cifra final en 94,98.
Al referirse al 94,39 por ciento que optó por el voto unido, señaló que paradójicamente se alegró de que fuera un poco menor que en 1993, porque él había pedido que cada cual se sintiera absolutamente libre de votar como estimara pertinente, que fuera una cuestión de conciencia.
Igualmente recordó que solo hubo un 3,36 por ciento de votos en blanco y 1,64 de boletas anuladas, cifra esta última que también puede haber tenido ligeros cambios en centésimas de puntos.
Destacó Fidel que, después de cinco años de período especial, de sacrificios y sufrimientos, de leyes y más leyes para recrudecer el bloqueo, de trampas y más trampas, de batallas y más batallas, los resultados de estas elecciones, tienen que ser realmente impactantes y objeto de admiración.
Solo los que sabemos hasta qué grado han tratado de obstaculizar el esfuerzo económico de la Revolución -agregó- tal vez tenemos una dimensión más exacta de las dificultades que han sido necesarias superar.
Subrayó que nunca un país pasó una prueba política e ideológica como la que ha pasado Cuba en estos años.
Tras indicar el complicado momento en que se realizaron las elecciones por las tareas que venían realizándose, Fidel dijo que no se ignoran las ilusiones del enemigo, el cual estudia qué ocurre en cada lugar y el estado de opinión con la esperanza de ver si la Revolución se debilita.
Añadió que realmente hubo que llevar a cabo una campaña relámpago, hacer un esfuerzo de organización, de orientación sobre cuestiones importantes donde se podían cometer errores sobre un enfoque o concepto.
A continuación subrayó que en estas elecciones se cumplió su aseveración de que un pueblo es más fuerte cuando tiene que lidiar todos los días con problemas y con vicios, cuando desarrolla anticuerpos contra virus, bacterias y otras enfermedades.
Exaltó la selección de los candidatos, el trabajo de las comisiones de candidaturas, la presencia de personas con gran prestigio y autoridad, el cumplimiento estricto de los principios adoptados para el desarrollo de nuestra Democracia con mayúscula.
Nos podemos sentir orgullosos -manifestó- de un pueblo que ha comprendido que lo que hacemos es infinitamente mejor que lo que nos recomiendan desde fuera.
También reconoció el papel de los consejos populares, del Partido y sus organizaciones de base, de la juventud, de todas las organizaciones de masas, de los medios de comunicación y la colaboración de compañeros valiosos de la dirección del Partido y del Gobierno y a todas las cientos de miles de personas que participaron de una u otra maneras.
Insistió Fidel en que no quedó resquicio sin cubrir, en una verdadera batalla por la concurrencia a las urnas y por el voto unido.
A continuación, Fidel explicó que en realidad concurrió a las urnas más del 98,35 por ciento de ciudadanos, por cuanto el sistema electoral ofrece la posibilidad de votar en cualquier parte.
De esta manera, expresó, 275 mil personas votaron en otro lugar distinto al colegio en que estaban inscritos, y aun cuando muchos se dieron baja en su lugar de residencia, 119 mil no lo hicieron.
Anteriormente, estos últimos eran descontados del registro central y automáticamente se les daba baja en su colegio, pero cuidando la pureza de los comicios, en esta oportunidad no se hizo así.
Con el método tradicional, apuntó, la cifra de votantes hubiera alcanzado el 99,80 por ciento, pero con el que se adoptó, resultó el 98,35 por ciento.
Es mejor saber que fue mayor la participación, que no dar lugar a que aparezca un voto de más, argumentó.
De esa forma escrupulosa fue que se elaboraron los datos ofrecidos a la prensa, pero tengan la convicción que la cifra rebasó fácil el 99 por ciento, reiteró.
Al responder en relación con el voto unido, el Comandante en Jefe Fidel Castro subrayó que no es una cuestión coyuntural, sino una estrategia de nuestro sistema electoral para enfrentar problemas que se repetirán, es la garantía de los menos conocidos, de los delegados de base, de los más modestos de nuestros diputados; y se vuelve también un instrumento de unidad.
Todo fue perfectamente legal, comentó, pues la gente tenía el derecho de votar por todos.
Como la tarea principal del nuevo Parlamento, Fidel orientó seguir por el camino del anterior, muy consciente de que el período especial continúa presente, pero que, aunque no lo estuviera, el país está obligado a trabajar igual y mejor.
No podemos olvidar por un minuto todos los obstáculos que tenemos todavía -señaló-, y que la marcha será lenta mientras existan esos gigantescos obstáculos.
El Primer Secretario del Partido dijo que hay que seguir perfeccionando el trabajo del Gobierno, del Estado y del Parlamento, seguirlo perfeccionando en todos los terrenos: administrativo, económico, político.
Añadió que hay que desarrollar cada vez más el contacto con las masas y el trabajo de las comisiones, a la vez que profundizar en las leyes, tanto en el análisis de las vigentes como en las nuevas que el país demande.
Expresó que los diputados deben seguir perfeccionando su conocimiento de todo lo que ocurre en la nación, y también de los extraordinarios problemas del mundo de hoy en los momentos en que comienza el declive del sistema imperialista y capitalista.
Manifestó que hay que multiplicar el contacto con los demás parlamentos, seguir formando conciencia y desarrollando el pensamiento revolucionario con vistas al futuro que hay que prever, que hay que mirar con luz larga.
Fidel reconoció que en los últimos cinco años la Asamblea Nacional ha tenido una participación importante, ha estado en primera línea en muchas cosas de carácter político, económico, internacional.
En particular mencionó cuánto ha contribuido su presidente, Ricardo Alarcón, a formar conciencia, al esclarecimiento de los problemas.
Afirmó que están claros los objetivos y lo esencial es saber cómo se va a alcanzar el compromiso hecho en el V Congreso del Partido: convertir la eficiencia en una regla.
Como elemento positivo de las elecciones, se refirió al estimulante comportamiento de la Ciudad de La Habana y de la provincia de La Habana.
El Primer Secretario del Partido felicitó al pueblo por esta victoria, y le dio las gracias por haber prestado este apoyo en este momento a su Patria y a la Revolución.
Asimismo expresó su gratitud al pueblo porque tanto él como el General de Ejército Raúl Castro alcanzaran más del 99 por ciento de los votos.
VISITA DEL PAPA
En la otra parte de su intervención, el Comandante en Jefe habló de la próxima visita papal y reiteró que el Sumo Pontífice le causó en Roma una impresión muy buena, fue muy amable, muy respetuoso, afectuoso, dijo, y apuntó que es un hombre de rostro noble, "inspira realmente respeto, y esa impresión la recogieron todos los compañeros que estaban allí".
Fue fácil conversar con él, continuó, habla el español con gran facilidad, hablamos en español, es un hombre que sabe escuchar y escucha con mucha atención. Yo realmente tuve una impresión buena, agradable, y así lo he expresado en otras ocasiones, subrayó.
La motivación de esta visita papal no fue la búsqueda de beneficios o ventajas para Cuba, es decir, no había objetivos políticos, ni económicos, no había por parte del Gobierno de Cuba -con la honradez y sinceridad que lo caracteriza- la búsqueda de ventajas o beneficios, eso no influyó para nada en que se produjera la visita, aclaró.
Habló de los antecedentes de la visita del Papa y recordó que el Sumo Pontífice comenzó a utilizar un nuevo estilo de trabajo con sus viajes por el mundo.
Por otro lado, prosiguió Fidel, las relaciones en general con el Vaticano siempre fueron buenas, y nosotros guardábamos agradecimiento a un Nuncio que estuvo en Cuba, monseñor César Zacchi, que en los primeros tiempos de la Revolución ayudó mucho a resolver determinadas dificultades surgidas en los primeros años de la Revolución con la Iglesia Católica.
Zacchi trabajó mucho por desarrollar contactos y por aliviar las tensiones, las dificultades, jugó un papel importante y desarrollamos una gran amistad que se mantuvo siempre, incluso después que se retiró.
Apreciamos mucho lo que hizo porque siempre fuimos partidarios de buscar la mayor unidad política en el seno del pueblo y en especial considerábamos de gran importancia preservar la Revolución de cualquier imagen de una actitud antirreligiosa, explicó.
Desde entonces realmente cuanto cardenal u obispo visitó a Cuba siempre yo buscaba la oportunidad de reunirme con ellos y no para plantear problemas o quejas, sólo para conversar sobre cuestiones internacionales, problemas importantes, temas que pueden ser incluso relacionados con el crecimiento de la población -que a mi juicio llegaría a convertirse en un problema muy grande-, agregó Fidel.
Esto tenía que ver con lo relacionado con el control de la natalidad, eran conversaciones amenas con personas muy cultas, muy preparadas, "me resultaba agradable y útil conversar con ellos y así fuimos haciendo amistad con muchos cardenales".
Recordó Fidel su encuentro con Agostino Casaroli y otros cardenales, algunos de los cuales han viajado más de una vez a Cuba, así como los intercambios que sostuvo con personalidades y funcionarios del Vaticano que se ocupaban de los problemas de la salud, y hasta incluso les ofreció la colaboración de médicos cubanos para tareas de asistencia a países del Tercer Mundo.
Dijo que al visitar a Roma en noviembre de 1996, en ocasión de la cumbre de la FAO, donde también asistió Juan Pablo II, este pronunció un discurso muy similar al que llevaba Cuba, y todo esto creó un mejor clima para el encuentro del Vaticano, verificado días más tarde, y que se desarrolló en un ambiente de hospitalidad.
Agregó que era conocido el interés del Papa por visitar a Cuba, de lo que existía una vieja invitación que entonces le fue reiterada, y apuntó que este interés era compartido por la Iglesia Católica en Cuba y en el resto de América Latina.
De lo que he leído de la historia de este Papa, añadió, tengo la convicción de que alcanzó tan alta jerarquía por su talento, sus cualidades, su cultura, su carácter excepcional, su espíritu tremendo y al parecer, también con una salud de hierro, comentó.
Recordó que durante la guerra fría, el imperialismo trató de utilizar los sentimientos religiosos contra el socialismo, y como consecuencia de estas circunstancias, le atribuyen al Papa un papel muy importante en la desaparición del socialismo en Polonia y hasta en la extinción de la Unión Soviética.
Sin embargo, significó que esto es realmente un invento, por cuanto Juan Pablo II no era el secretario general del PCUS, ni el presidente de la URSS, ni el del CAME.
Tengo la absoluta convicción, argumentó, de que el Papa no se dedicó a la política, trabajó activamente en actividades políticas, pero en realidad se consagró a sus ideas religiosas, a la iglesia, esa era su vocación.
Al explicar este tema, Fidel dijo que Juan Pablo II trabajó en Roma, en el Concilio Vaticano II, del que surgieron ideas y conceptos que revolucionaron las ideas, la política de la Iglesia Católica.
Señaló que los reaccionarios y los imperialistas, los que quieren liquidar a la Revolución Cubana, presentan al Papa como algo que pudiera ser perjudicial para Cuba y para la Revolución, de modo que incluso lo presentan como una especie de ángel exterminador de socialismos, comunismos y revoluciones.
Dijo que está al tanto de cuantas ilusiones se hacen en su desesperación de que la visita del Sumo Pontífice sea algo irresistible para la Revolución >Cubana.
Fidel opinó que quienes han creado tanta expectación alrededor de esta visita en realidad no conocen al Papa y subestiman su inteligencia, su carácter y su pensamiento.
Porque una vez que se acabó la guerra fría y una vez que aquel proceso histórico y aquellas circunstancias dejaron de existir -indicó- entonces este Papa es posiblemente uno de los más grandes dolores de cabeza que tenga hoy el imperialismo.
Abundó que este Papa, finalizada la guerra fría, consciente del desastre que han provocado en todos esos países los problemas de corrupción, despilfarro, caos económico y otros muchos ha centrado su preocupación en otros problemas.
Partiendo de las ideas del Concilio Vaticano II -expresó- ha estado realizando las críticas más duras que en los últimos años se les han estado haciendo a los problemas sociales y económicos que está sufriendo el mundo.
Aclaró Fidel que el mundo capitalista e imperialista ha tenido muchos críticos, pero en este caso se trata de una personalidad que tiene una gran influencia en todo el occidente, en América Latina, en Europa, ganada con su peregrinar por todas partes.
Realmente -afirmó-, el Papa es un dolor de cabeza para el hegemonismo unipolar de Estados Unidos, el sistema y la política económica que están tratando de imponerle al mundo.
Consideró Fidel que la batalla que Cuba libró en 1985 contra la deuda externa la libra hoy el Papa, de lo cual nos alegramos muchísimo.
A continuación, cito fragmentos de diversos discursos y escritos del Sumo Pontífice, que testifican cómo ha abordado todos los problemas sociales que azotan al Tercer Mundo y a la humanidad en su conjunto.
Más adelante, Fidel se refirió al Sínodo que tuvo lugar recientemente en Roma, y recordó que en su transcurso se abordaron muchos temas relacionados con la sociedad, la economía y la agricultura, y se preguntó cuántas personas que se dicen progresistas se atreverían a formular los mismos planteamientos.
No somos nosotros, insistió, quienes hemos politizado la visita de Juan Pablo II, ni queremos buscar ventajas políticas de ninguna clase, eso lo inventaron los enemigos de la Revolución.
Fidel expresó igualmente su absoluta seguridad en las buenas intenciones, en el espíritu de amistad con que el Papa realizará esta visita a Cuba, y añadió que conociendo sus pensamientos e ideas, sabe que este busca objetivos que trasciendan, porque considera que ese es su deber, que esa es su misión.
Tras comentar que más de tres mil periodistas han solicitado visas para cubrir este evento, señaló que miles de millones de personas en todo el mundo verán lo que pase en la Isla durante esos días, y hay que responder contribuyendo al éxito total de la visita pastoral.
Debemos, continuó, demostrar el nivel de decencia, de civilización de este país, nuestra capacidad de ganarnos el respeto del mundo, y demostrar que este es el mejor país que puede visitar el Papa, el que mejor lo puede atender, con más hospitalidad, con más organización.
Dijo que al Papa se le recibirá con la consideración que merece como Jefe de Estado, con el respeto que merece como Jefe de una iglesia que ejerce la mayor influencia en el mundo occidental, como un hombre que se preocupa por muchos de los más importantes problemas contemporáneos, como un hombre culto y talentoso, que se ha ganado un lugar en la historia de esta época.
El presidente de los Estados Unidos, con todas sus armas nucleares, no se atreve a venir a este país, significó, y agregó que si Clinton expresara tal deseo, si dijera que quiere hablar a los cubanos sobre el capitalismo, se le darían todas las facilidades para que lo hiciera.
Fidel orientó que debemos dar al Sumo Pontífice un gran recibimiento desde que aterrice en el aeropuerto y a lo largo de todo su recorrido, con la participación de todo el pueblo, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes.
Aclaró que no estaremos rindiendo un homenaje solo a los creyentes católicos de Cuba, sino a todos los católicos de América Latina y del mundo que verán con agrado todas las atenciones que tengamos con él.
Mas, precisó, que será además una prueba de respeto a los creyentes de todas las religiones del mundo: a judíos, musulmanes, hindúes, iglesias evangélicas, budistas, animistas, a los que practican cultos sincréticos en todo el mundo.
Pensemos en todos los que en el mundo creen y demostrémoles cómo una Revolución socialista, comunista es capaz de respetar a todos los creyentes y a todos los no creyentes, dijo.
Reiteró que ese pueblo que alcanzó tan colosal victoria en las elecciones debe participar con el mismo espíritu en todas las actividades del Papa.
Es lo que le pido -precisó- salvando el principio de que nadie absolutamente que no desee hacerlo lo haga, que lo haga por las razones que he explicado de patriotismo, por su país, por el mundo.
Fidel abundó que así se conocerá más y mejor al pueblo cubano, que no solo es valiente y heroico, sino inteligente, culto, civilizado, convencido de sus ideas, que no alberga temores de ninguna índole.
Anunció que se facilitará -sobre todo el jueves y viernes, que son días laborables- que todos los trabajadores de cada una de las provincias que visite el Papa puedan participar en las misas si lo desean.
Igualmente informó que las misas en las provincias serán trasmitidas por los medios locales, mientras que la del domingo 25 en la Plaza de la Revolución José Martí se difundirá por los dos canales de la televisión.
Deseamos las plazas llenas, dijo, y que nadie debe llevar un solo letrero, ni consigna política ni dejarse arrastrar por ninguna provocación, dar vivas a ningún dirigente de la Revolución y ser respetuosos.
Fidel expresó que debe existir la máxima colaboración con los organizadores, que son los miembros de nuestra fuerza pública, que van a estar en las avenidas, en los semáforos, en las esquinas, brindando toda su experiencia en la organización de actos.
Señaló que nuestro pueblo, con su presencia, será la mayor garantía de la buena organización, del orden, del respeto hacia el Papa, y de su seguridad.
Ganémonos también con motivo de la visita del Papa una medalla olímpica, una medalla de oro -exclamó-, y tengan la seguridad de que una revolución que pueda hacer eso es una revolución invencible, un pueblo que pueda hacer eso es un pueblo invencible.