NACIONALES

Protagonistas de la zafra

Como Silvio hay cientos

No es un superoperador de combinada,
pero es de quienes hacen lo que les
corresponde en cada jornada y silenciosamente


Juan Varela Pérez

Silvio Díaz, hoy al timón de una KTP-2, anda ya por 14 zafras. Esta, en cambio, tiene para él un encanto especial. No es que aspire a cortar mucho más que en otros años, ni enfrentarse a los cañaverales-tipo que el desearía por su estado y rendimiento, pero ahora debe repetir la secuencia millonaria sin el "auxilio" de la quema.

Un pelotón joven con deseos de cumplir y cumplir bien en breve receso tras los minutos dedicados al almuerzo.

En campos del central Habana Libre, en Caimito, donde corta, pocas veces había cosechado en verde. Por características del ingenio o por tradición, el grueso del arrobaje era sometido antes al fuego.

Las exigencias han cambiado y ello obliga a transformar costumbres, a romper mitos y abrirle cauces a la necesaria filosofía de la caña verde. Quizás merme un poco la productividad, pero, en cambio, atesora infinidad de virtudes que van desde la protección del suelo y de la materia prima, hasta lo ecológico.

Como el sistema de cosecha del complejo no está diseñado para enfrentar airosamente esa variante, ha tropezado, como se esperaba, con algunas dificultades. Los operarios de la industria se quejan, por ejemplo, del exceso de impurezas que ingresan al basculador y trastornan el proceso fabril, lo cual se refleja negativamente en la eficiencia.

Silvio trabaja por elevar a 10 sus zafras millonarias.

Cierto que las lluvias asociadas a los frentes fríos incrementan los niveles de tierra de los bultos que entran directamente al ingenio o que se depositan en la "piscina" (plazoleta aledaña al central) para alimentar el tándem en horas nocturnas, las dos vías que abastecen la planta moledora del Habana Libre.

Los dirigentes de la fábrica -entre ellos Guillermo Pérez, el administrador-, confían en que la calidad de la caña mejore a partir de ahora. Las fuerzas, manual y mecanizada, están más "entrenadas" con este sistema de corte y la humedad debe ceder.

Silvio encabeza su pelotón. A los 37 años de edad no se considera un superhéroe de la zafra, pero sí un hombre que en cada una vence los compromisos que establece. Haber sido nueve veces millonario en 14 campañas es una valiosa credencial porque "el asunto es cumplir la tarea, pero bien".

Pero no olvidar el anónimo y consagrado trabajo del mecánico Alberto Pie, celoso guardián de la estabilidad del equipo que maneja Silvio o de la vigilancia y exigencia constantes de Juan Luis Mederos, el jefe de ese colectivo o de Reinier Escobar, el "repasador", ese que marcha detrás de la máquina para evitar altas pérdidas.

Acompaña a este grupo Duanys Díaz, joven aprendiz. A los 17 años ya es capaz de maniobrar desde el puesto de mando de la combinada y hacerlo con destreza. Es el relevo, declara Silvio, que garantizará la continuidad.

Observando atentamente la calidad del corte, si quedan tocones en demasía, y si los pedidos de los industriales en cuanto a la calidad de la materia prima se satisfacen, en constante ir y venir, está Yaquelín Camargo, ingeniera agroindustrial, siempre inconforme porque en la calidad y la eficiencia hay reservas "ocultas".

Es de las que gusta estar aquí y allá, en el cañaveral y en la fábrica, porque son tareas que se complementan y ambas imprescindibles.

Cumplir la tarea diaria y hacerlo con el máximo de calidad es la divisa del pelotón que integran estos fieles azucareros de La Habana movidos por un deseo común: que los medios de tiro no les fallen y volver a ganar la condición millonaria. Simplemente eso.

Entonces la felicidad les volverá a sonreír.

 


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