CULTURALES

Contra el mercado y
el pensamiento únicos

Manuel Vázquez Montalbán, autor de la
saga policial española más famosa, dialoga
en La Habana sobre los caminos del mundo


PEDRO DE LA HOZ

Nuevamente está en Cuba, Manuel Vázquez Montalbán. Como es periodista y su columna en la contratapa de El País es una de las más visitadas por los lectores españoles, algunos suponen que ha venido por la senda de la visita papal, pero el olfato de Manolo, esta vez, va más allá de determinado acontecimiento: la invitación de Casa de las Américas a participar en el coloquio internacional sobre el 98, concluido hace un par de días, le ofreció, al quizá más célebre autor español de novelas policiales, una oportunidad irrepetible para asomarse a una América Latina "con un pensamiento cultural consistente aunque todavía disperso, en pleno repunte después de la caída del muro de Berlín y el fracaso de los regímenes militares y los dogmas neoliberales".

¿Qué espera de la conmemoración del 98, un año clave en la historia de su país?

De allá muy poco espero; será lo mismo que cuando el Quinto Centenario de la llegada de nuestros antepasados a América. Los historiadores y otros especialistas viajarán, conocerán en congresos a otros historiadores y especialistas, intercambiarán informaciones. No advierto demasiado interés en ir al fondo de lo que significó el fin de la idea imperial española y sus consecuencias a lo largo de este siglo, por lo que concierne al regeneracionismo y el militarismo que desembocaron en la conjura de la reacción contra la República.

¿Se siente a gusto en esto que llaman aldea global?

No sé cómo alguien se pueda acomodar a la globalización del mercado único, del pensamiento único, de la verdad única. Como están las cosas, creo que hay que volver a empezar. Trescientos años de capitalismo nada han resuelto. El nuevo orden internacional es lo más parecido al desorden. El final feliz prometido no existe.

¿Vivimos, entonces, en la era de la incertidumbre?

Más bien estoy seguro de que ese tópico de la "era de la incertidumbre" es un invento de la derecha para que la gente crea que la incertidumbre es real y la izquierda la padezca. La derecha no es incierta, sabe muy bien cuál es su finalidad.

¿Sabe ser optimista?

Prefiero saberme realista. Necesitamos, más que nunca, un nuevo discurso crítico que rebasa las soluciones ensayadas, que parta de las necesidades reales del mundo y haga un inventario de las desigualdades y las injusticias. Veo fuerzas capaces de fraguar ese discurso y de reinventar la utopía socialista.

Hablando con el novelista, ¿seguirá existiendo el detective Pepe Carvalho?

Pepe no está de descanso. Publiqué recientemente otra novela de la saga, El quinteto de Buenos Aires, y hasta el 2000 deben aparecer otras dos, El hombre de mi vida y Milenium.

¿Y sus novelas histórico-políticas, como Galíndez y Autobiografía del General Franco? ¿Continuará esa línea?

Siempre sostengo que la historia, muchas veces, se conoce mejor mediante una novela que por tratados de historia. Si uno quiere un cuadro de la Rusia zarista de inicios del XIX, nada mejor que La guerra y la paz. Es cierto que los historiadores se basan en la objetividad: los hechos están y no es posible modificarlos. Pero eso de que es imparcial, es puro cuento. Un novelista deliberadamente es parcial. Sí, sigo la línea, con una novela que se llama O César o nada, sobre la familia de los Borgia, que en España son los Borja. Me pidieron un guión para la televisión y salió la novela.

¿Es un poeta reincidente?

Inevitablemente. Publiqué recientemente un poemario, Ciudad. A la poesía vuelvo como al laboratorio, a poner en orden las palabras.

¿E insiste en el periodismo?

El periodismo crea adicción.

 


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