Sepultado Antonio Núñez Jiménez

Asistió Fidel a las honras fúnebres. Despidió el duelo Eusebio Leal

Alexis Schlachter

Hombres como él vivirán siempre en la agitación y en la creación científica y revolucionaria a la cual consagró su vida hasta el último momento, expresó Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad al despedir el duelo del doctor Antonio Núñez Jiménez, sepultado ayer en el panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en la necrópolis de Colón en solemne ceremonia que contó con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro.

A rendirle los últimos honores al destacado hombre de ciencia, acudieron integrantes del Buró Político del Partido, del Gobierno, familiares, miembros del cuerpo diplomático y numeroso público.

En el recuento de la vida de Antonio Núñez Jiménez -fallecido el pasado domingo-, Leal recordó las múltiples actividades realizadas por aquel que, aún muy joven, fundó la Sociedad Espeleológica de Cuba, más tarde se desempeñó en la cátedra universitaria como profesor de Geografía y un día se unió al Ejército Rebelde, en la columna encabezada por el Che, para acabar con la triste realidad denunciada, precisamente, a partir de sus recorridos por todo el archipiélago cubano.

El orador señaló hitos en la vida del conocido investigador, como fueron su participación en el nacimiento de las primeras milicias campesinas en Pinar del Río o su presencia en la redacción y puesta en marcha de esa obra magna de la Revolución que fue la primera Ley de Reforma Agraria.

Múltiples viajes jalonaron su existencia siempre en misiones de la Revolución, como científico o diplomático, apuntó Leal, quien aprovechó el solemne acto para recordar la labor de Núñez Jiménez en la Asamblea Nacional del Poder Popular en varias comisiones de trabajo donde contribuyó a fomentar una cultura en favor de la ecología.

Finalmente, en lo que pudo ser el tranquilo retiro de un viejo batallador incansable, creó la Fundación de la Naturaleza y el Hombre que desde hoy lleva ya el nombre de Antonio Núñez Jiménez; allí escribió o dictó hasta el final de sus días, solo anhelando que su obra científica y literaria fuera completada en beneficio de la Patria, destacó.

Al concluir las exequias, Fidel conversó con los familiares de Núñez Jiménez, entre ellos su esposa e hijas.

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