 Seguridad y economía, las dos caras de la asistencia
al viajero
El pasado año ASISTUR atendió a 7 023 personas y facturó 4 247
300 dólares

Iraida Calzadilla Rodríguez
La
Organización Mundial del Turismo en sus recomendaciones para la seguridad de los
viajeros, alerta sobre la necesidad de que los estados fomenten el desarrollo de la
asistencia en viajes y la información, actividad que ha venido creciendo en los dos
últimos decenios a nivel internacional.
Cuba, que desde mediados de la década de los 80 asumió
estatalmente el fomento de la industria sin chimeneas como sector económico promisorio,
creó en 1991 la empresa de Asistencia al Turista S.A. (ASISTUR) y una red de prestadores
de servicios vinculados a ella.
Estos servicios cobran particular importancia porque van
relacionados no solo con la garantía del viajero, sino también, con el crecimiento del
turismo en el país, el aporte económico en divisas, el valor agregado del producto
turístico y como elemento que lo hace más competitivo.
Según informaciones ofrecidas por Juan Abreu, gerente general de
ASISTUR, hoy 160 compañías de unas 40 naciones tienen relaciones con la empresa, entre
ellas, varias de las más reconocidas entidades de asistencia en el mundo.
El pasado año, para ejemplificar, ASISTUR dio servicios a 7 023
personas, de las cuales un considerable número fue atendido por urgencias médicas y otro
requirió de hospitalización.
Pero ahí no quedan sus áreas de acción. Se incluyen en las
atenciones, dadas en todo el territorio nacional, las repatriaciones sanitarias y
funerarias, la asistencia legal y financiera, localización de equipajes extraviados,
trámites de nuevos documentos de viaje y servicios receptivos especializados.
En 1997 la facturación de la empresa alcanzó los 4 247 300
dólares, de los cuales el 78 por ciento correspondió a servicios de asistencia y el
resto, a ventas de seguros personales.
Abreu significó que no se concibe el turismo moderno sin la
existencia de un seguro que proteja al viajero, junto con un servicio garante del auxilio
necesario.
"Sea un seguro cubano -nosotros cubrimos alrededor de un tres
por ciento de los visitantes-, o foráneo, debemos insistir en que la persona arribe al
país con él. Aun cuando en los receptivos turísticos existe comprensión de esa
necesidad, todavía no se materializa en la exigencia comercial de que todos los viajeros
vengan asegurados. Estamos en la obligación de reiterar sobre el hecho."
En ese sentido, destacó como gestión positiva los acuerdos de
cooperación firmados con las entidades Horizontes, Gran Caribe, Cubatur, Havanatur,
Fantástico e Islazul.
Si se toma en consideración la seguridad que da al visitante esa
protección, el desembolso a realizar es pequeño, pues una póliza importante a veces no
llega ni al dos por ciento de lo que el turista invierte para venir a la Isla.
Referido a los seguros, Abreu abundó en que estos pueden cubrir
prácticamente todas las esferas, excepto las contingencias provocadas personalmente o por
un familiar.
Retomando los beneficios reportados por ASISTUR, es válido señalar
que los centros médicos cubanos que utilizan su asistencia, rompen la cadena de impagos
anteriormente existente por no poder cobrar con efectividad y prontitud los servicios en
el exterior.
De cara al 2000, cuando la Isla aspira al arribo de alrededor de dos
millones de viajeros, ASISTUR continúa perfeccionándose como empresa, porque, como
expresó Juan Abreu, "estamos en la obligación de ofrecer al vacacionista garantía
y seguridad, pero también, afianzarnos como renglón rentable de nuestra economía". |