Días difíciles

LUIS ROSADO EIRO
Instituto de Historia de Cuba

A LAS prolongadas y agotadoras jornadas, falta de calzado e inclemencias del tiempo, las fuerzas invasoras de la Columna 8 Ciro Redondo tuvieron, a partir de su llegada a tierras agramontinas, que enfrentarse a otros dos no menos importantes enemigos: el desconocimiento del terreno y el asedio permanente de las tropas batistianas que, por varias direcciones, los perseguía para, según sus planes, "detenerlos" y "aniquilarlos". Luego que los integrantes de la Columna 8 combatieron nuevamente contra el refuerzo enemigo que acudió a La Federal, se retiraron e internaron en los pequeños bosques de la zona no sin antes sepultar al combatiente Darcio Gutiérrez, el que como consecuencia de las heridas y pese al esfuerzo de los médicos guerrilleros, falleció momentos después de la acción.

La retirada se realizó bajo un intenso bombardeo y ametrallamiento de la aviación y el avance por tierra de varias pequeñas unidades enemigas que por órdenes del jefe de operaciones se trasladaron hacia allí.

El Comandante Ernesto Guevara, consciente de los peligros que amenazaban a su Columna por la proximidad del enemigo y el estado físico de numerosos combatientes, comprende que para cumplir con la misión asignada por el Comandante en Jefe se impone la búsqueda y requisa de nuevos transportes motorizados, pues el ritmo de marcha tenía que aumentarse.

Sin embargo, un elemento negativo que durante casi toda la marcha por esta provincia incidió en la Columna fue la falta de prácticos y guías, aspecto de extraordinaria importancia, sobre todo cuando se hallaban en terreno totalmente desconocido y de escasa población. Estas circunstancias hacían sumamente compleja, difícil y riesgosa la marcha, en especial ahora que el enemigo tenía plena seguridad de la existencia de fuerzas rebeldes.

SITUACION EN LA ZONA

En un extenso informe confidencial elaborado por el jefe de la zona de operaciones de esta provincia se observa que inmediatamente después de las acciones de La Federal, el mando militar enemigo elaboró un plan de persecución y contención de las fuerzas guerrilleras. Para ello movilizó una gran cantidad de fuerzas y medios, intensificó las exploraciones aéreas, reforzó y estableció nuevas emboscadas, aumentó los servicios de patrullas y dio instrucciones para obtener toda información útil mediante sus informantes o por la detención e interrogatorio de cualquier sospechoso de ser colaborador o simpatizante de las fuerzas revolucionarias, a lo que no escaparon innumerables e indefensos campesinos que fueron sometidos a torturas, amenazas y asesinatos.

A las acciones de La Federal le siguió otra realizada por las fuerzas de la Columna No. 2, que bajo el mando del Comandante Camilo Cienfuegos, se encontraban también por esta zona. Ello ocurrió cuando tirotearon un auto que les resultó sospechoso en las proximidades de la grúa 1 del central Francisco, hecho que fue de conocimiento del enemigo y por medio del cual ubicó a las fuerzas rebeldes, así como previó los posibles lugares por donde podían transitar. En consecuencia, fueron ubicadas emboscadas en los puentes, nudos de caminos y entradas a los caseríos.

Cinco de estas emboscadas fueron ubicadas en las proximidades del caserío de Cuatro Compañeros y La Forestal. Al propio tiempo que se impartieron órdenes para que varias pequeñas unidades salieran en persecución de los grupos guerrilleros para, como expresó el teniente coronel Suárez Suquet, "aniquilar a las ratas con barbas que bajo el mando de los connotados comunistas Che Guevara y Camilo Cienfuegos se encuentran en esta provincia".

Pero, como se pudo apreciar más tarde, según los propios jefes militares, fueron la incapacidad, indisciplina, indiferencia e incumplimiento de órdenes de muchos oficiales, las causas que motivaron el no aniquilamiento de las fuerzas insurrectas.

EMBOSCADA DE LA MALOGRADA

En la noche del 12 de septiembre, el Comandante Camilo Cienfuegos decidió proseguir la marcha a pie con una buena parte de los invasores, pues no logró conseguir los medios de transporte necesarios para el traslado de los combatientes. Un jeep y una camioneta, facilitados por simpatizantes de la Revolución, fueron los únicos vehículos con que pudieron contar en esa etapa.

En la camioneta y el jeep fueron trasladados los integrantes del pelotón de la vanguardia y todas las mochilas, aunque más tarde tuvieron que ser abandonados. La Columna emprendió la marcha y próximo al caserío de Cuatro Compañeros se tiene información de que allí está el enemigo. Retroceden, pues su misión no está en combatir, ya que ello implicaba poner en peligro el cumplimiento de la misión asignada. Al amanecer, llegan a los montes de La Forestal, donde acampan.

A las 19:00 horas del día 13 la Columna prosigue su avance por dentro del tupido monte, con extremas medidas de precaución y seguridad, tomando en cuenta que el enemigo estaba cerca. La travesía resultó penosa: el monte, por lo tupido, se hacía más oscuro, con abundante fango, charcas de agua y mosquitos, hasta que lograron transitar por un terraplén.

Después de cruzar el puente de La Malograda, sobre el río Los Negros, la segunda escuadra de la vanguardia fue tiroteada desde una vivienda. De inmediato el Comandante Camilo Cienfuegos ordena rodear la casa, operación que no resultó difícil porque el enemigo, por indecisión, cobardía o falta de inteligencia permitió que la primera escuadra pasara y disparó sobre la segunda; y como éstas marchaban con una buena distancia entre sí, rápidamente se pudo semirodear y concentrar el fuego sobre la posición enemiga. Estos, en número aproximado a 25, al ser atacados, abandonaron su posición. Los guerrilleros al cesar el combate revisaron la posición enemiga y prosiguieron la marcha, esta vez por dentro de los montes.

EMBOSCADAS DE CUATRO COMPAÑEROS

Ese mismo día los integrantes de la Columna Invasora 8, a bordo de 4 camiones, dos jeep y una camioneta, prosiguieron su recorrido, pero antes Che envió a Fidel su tercer informe en el que le comunicaba, entre otros aspectos: "...Después de algunas accidentadas jornadas te escribo todavía en pleno Camagüey, a punto hoy de cruzar la parte más peligrosa o una de las dos más peligrosas del camino..."

Al partir, y tomando en cuenta los peligros de la zona, el jefe guerrillero le comunicó a todos los jefes, oficiales y combatientes que debían extremar las medidas de seguridad, mantener a mano sus pertenencias y las de la Columna, estando listos para entrar en combate en cualquier momento. Advirtió también que de producirse un combate no debían dispersarse y siempre tomar rumbo sur.

Transitaron toda la noche del día 13 y en la madrugada del 14. Al aproximarse la extrema vanguardia al puente ubicado en la entrada del caserío de Cuatro Compañeros, observó un tractor atravesado en el camino y de inmediato pensaron en una emboscada. Apagaron las luces de los vehículos y enviaron un mensaje al Che.

Los soldados emboscados en el puente dan el ¡Alto, quién va!, en tres ocasiones, a la avanzada rebelde. El teniente Manuel Hernández Osorio responde: ¡Gente buena! Pero al instante una ametralladora calibre 30 y los soldados emboscados allí comenzaron a disparar.

El Che ordenó que los combatientes abandonaran los caminos y se internaran en los montes que están al sur; pero la oscuridad, la sorpresa y el desconocimiento del terreno, provocaron cierta dispersión de la tropa y el abandono de algunas pertenencias en los camiones. El jefe guerrillero, junto a otros oficiales, hace un esfuerzo por el reagrupamiento del personal. En esas circunstancias el Che se percata de que para llegar a los montes se debía pasar la línea del ferrocarril, la cual estaba tomada también por el enemigo y avanzaba en dos direcciones.

El Che insiste en la idea de llegar a los montes y decide que la bazuca y la ametralladora 30 abran fuego, y así permitir que los combatientes crucen la línea. En esos momentos el capitán Silva es herido. No obstante las posiciones ventajosas del enemigo, la mayor parte de los combatientes pudieron pasar. Cuando ya parte de la Columna estaba en los montes, otras escuadras y combatientes batallan para detener el avance enemigo, recuperar las mochilas y otros avituallamientos abandonados, y permitir el repliegue de sus compañeros.

Una parte de la Columna, trabajosamente porque el fango, la maleza y el agua le dificultaban el avance, logró llegar a los montes. Alrededor de las 07:30 horas, aviones B-26 y F-47, dirigidos por un DC-3, comenzaron a bombardear y ametrallar el lugar donde se encontraban las fuerzas rebeldes.

Al combatiente Juan Hernández "Guanchy" una bomba de 250 libras, le destrozó una pierna, el valiente guerrillero, comprendió su grave estado y solicitó a sus compañeros que lo abandonaran, que no perdieran tiempo, que los guardias los podían sorprender. Pero el Che le respondió que eso jamás se haría, y ordenó su traslado para que los médicos le prestaran asistencia. Una hemorragia le impidió sobrevivir.

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