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MUJERES
en el vórtice del empleoEllas mantienen una presencia creciente en el mundo del trabajo. Despuntan en la fuerza laboral técnica y por su estabilidad y disposición
SARA MAS
TRADICIONALMENTE más estables que los hombres en la esfera laboral, las mujeres han mantenido en los últimos tiempos sus índices promedios de ocupación en el país, aunque todavía las opciones de trabajo no satisfacen las demandas.
Acceder al empleo con un amplio abanico de oportunidades fue uno de los pasos que más profunda y rápidamente transformaron el universo de las cubanas en corto tiempo.
Maestras, enfermeras y domésticas por excelencia, un grupo mayoritario de amas de casa y unas pocas que lograban el ejercicio profesional fuera de la tradición, era el panorama que el gobierno revolucionario se encontraba en 1959, cuando la tasa de participación femenina en el empleo era sólo del 12%, en los puestos más precarios y peor remunerados.
En aquel momento sumaban más de 900 000 los desocupados en el país y la promoción de ellas al trabajo fue parte de las medidas institucionales encaminadas a erradicar el desempleo, y motivo principal para las organizaciones de masas, fundamentalmente la Federación de Mujeres Cubanas.
De entonces acá, las legislaciones que protegen a la trabajadora, el acceso por igual a las oportunidades de estudio, superación y retribución y poder conseguir independencia económica con el manejo de sus propias capacidades, fueron haciendo de esta conquista un hecho natural, el cual marcó lo que muchos llaman una revolución dentro de otra.
Porque aquel paso no sólo implicaba un cambio en la vida económica y la composición laboral del país, era también el principio de un largo camino de transformaciones en el ámbito familiar, la educación de los hijos y de las concepciones sobre la vida en pareja y la salud familiar y reproductiva.
Hoy las mujeres son casi la mitad de la población y ellas despuntan en algunas estadísticas como las de graduadas universitarias, fuerza técnica (64,6%) y dirigentes sindicales (52%), además de seguir siendo mayoría en los sectores como los de educación, salud, asistencia social, deporte, turismo, finanzas y seguros, principalmente.
Hace ya un tiempo que el 42,2% de las plazas en el sector estatal civil se mantiene ocupado por mujeres, según datos ofrecidos en el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, y en el año que acabamos de despedir este índice manifestó un ligero crecimiento (42,6%).
Pese a los impactos del período especial y el regreso repentino de algunas al hogar, amparadas por los beneficios salariales de la legislación vigente para estos casos, las mujeres consiguieron mantener sus indicadores de empleo, no obstante seguir siendo el hogar responsabilidad principal femenina y continuar asumiendo la doble jornada, laboral y también, en más duras condiciones.
Aunque comparten lugares muy vulnerables en la industria ligera, de confecciones y textiles con otros menos afectados (salud y educación), en términos globales no se experimentó una reducción notable de la participación femenina, a juicio de Vilma Gómez, especialista del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social.
Las medidas posteriores encaminadas a reestructurar y racionalizar la fuerza de trabajo en los Organismos de la Administración Central del Estado, incidieron más directamente en ellas, que hoy suman el 46% entre los trabajadores declarados disponibles.
Las mujeres muestran menos movilidad, son más estables, por lo general más calificadas y suelen estar más dispuestas al trabajo, aunque a veces no puedan cubrirlo por problemas familiares o de atención a los hijos, comenta Vilma.
En general, las mayores dificultades de empleo se concentran en las provincias orientales, en zonas urbanas y mayoritariamente las desocupadas son mujeres de alta calificación, de nivel medio y medio superior. Paradójicamente, existe en empresas e instituciones una gran cantidad de las plazas sin cubrir -200 000 según el diagnóstico de recursos laborales- que mayoritariamente se ubican en el sector agrícola (UBPC, cooperativas, granjas y contingentes).
Las Comisiones Coordinadoras de Empleo Femenino han impedido en buena medida una caída brusca en los indicadores de trabajadoras y buscan, con la acción conjunta del Ministerio del Trabajo, el movimiento sindical, la FMC, que esta fuerza no resulte afectada indebidamente.
Revitalizadas en todas las provincias, ya empiezan a crearse incluso comisiones en la base. Tal es el caso de San Jorge, zona montañosa del municipio de III Frente, en Santiago de Cuba, donde dicho grupo logró identificar los factores que incidían en la baja incorporación femenina a la zafra cafetalera y gracias a la creación de los círculos guerrilleros para la estancia y cuidado de los niños, se unieron a la recogida del grano unas 742 amas de casa el pasado año, incluidas técnicas de nivel medio, obreras calificadas, egresadas del Servicio Militar Voluntario, madres solas y jóvenes desvinculadas del estudio.
Por otra parte, unas 41 523 mujeres (25%) son hoy trabajadoras por cuenta propia, ocupadas en la elaboración de alimentos, peluquería y otras labores. Se supone que en buena medida los hombres inscritos como tal son ayudados por mujeres, indicador también de la participación femenina en la obtención de ingresos propios y colectivos.
Todo un universo laboral que aspira a potenciarse según lo haga la economía y en el cual las mujeres ganan nuevos espacios, en medio de la vorágine del trabajo.