NACIONALES

El impacto del bloqueo
en la Salud Pública cubana
es un acto criminal

Afirmó Carlos Dotres, titular de Salud, en conferencia ante la prensa nacional y extranjera


José A. de la Osa
delaosa@ceniai.inf.cu

El impacto del genocida bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, es criminal, constituye "una verdadera guerra económica", declaró ante la prensa nacional y extranjera el Ministro de Salud Pública, Carlos Dotres.

El bloqueo se inició en el sector de la salud desde comienzos de la década de los 60, cuando empezaron a alentar y facilitar el éxodo médico, y en la actualidad, con un mayor recrudecimiento, repercute lógicamente en la macroeconomía y de manera sensible en nuestro sistema sanitario.

No olvidar, ejemplificó, que al ciento por ciento de los diabéticos cubanos el Estado les proporciona la insulina, y eso le cuesta al país dos millones de dólares anuales; los enfermos de cáncer requieren citostáticos, tratamientos carísimos, y aun con el dinero disponible, no nos venden los medicamentos.

"De los 100 millones de dólares que se utilizan para la compra de medicamentos y otros insumos médicos, se invierten entre 15 y 10 millones de dólares todos los años comprando materias primas y medicamentos en terceros países, lo que podríamos invertir en la adquisición de más medicamentos si pudiéramos comprarlos más cerca", añadió.

La ayuda que recibe el país en fármacos y otros insumos representa el 0,1 por ciento del presupuesto que dedica el Gobierno Revolucionario al sistema de salud, un 10 por ciento del Producto Interno Bruto.

Otro de los temas abordados fue el del SIDA. Hasta finales de 1997 se habían registrado 1 832 seropositivos, de los cuales 676 enfermaron y, de estos, 483 ya fallecieron.

Para lograr una acertada valoración de las realizaciones de la Salud Pública cubana hay que establecerla en dos tiempos, explicó Dotres.

Un antes: 6 000 médicos mal distribuidos (unos 3 000 abandonaron el país alentados por los Estados Unidos); apenas 95 los hospitales que funcionaban, uno solo de ellos rural; más de 60 por cada mil nacidos vivos de mortalidad infantil, una expectativa de vida de 59,5 años; 30 por ciento de la población analfabeta.

Y un después: 63 000 médicos (uno por cada 174 habitantes); más de 30 000 unidades de salud, situadas en todos los rincones del país; una mortalidad infantil de 7,2; sin analfabetismo, y una expectativa de vida que sobrepasa los 75 años.

Un tema recurrente que suscitó más de una pregunta fue el comportamiento del aborto en Cuba. "Es un problema mundial", reconoció Dotres. Con datos del Fondo de Población de Naciones Unidas, dijo que más de 20 millones de mujeres en el mundo se someten a abortos en malas condiciones, 70 mil mueren por esas razones y millones más sufren hemorragias y otros problemas de salud que pueden provocar afecciones permanentes.

Esa situación existía en Cuba antes de 1959. Lo que hizo nuestra organización de salud, indicó, fue encauzar institucionalmente esa realidad y trabajar en la educación de la población con acciones de promoción y prevención, y en los últimos años las cifras han comenzado a disminuir. De un aborto prácticamente por cada nacimiento que se producía, hoy se registra 0,5-0,6.

No concebimos el aborto, acotó, como un medio anticonceptivo. Sin embargo, a las mujeres que voluntariamente plantean la interrupción de su embarazo, se les da la opción en una institución hospitalaria, y no se producen muertes por abortos realizados en malas condiciones.

Asimismo cuando durante la gestación se diagnostica una malformación congénita, la familia se encuentra en libertad de solicitar o no la interrupción.

 


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