INTERNACIONALES

Iraq

¿Creando condiciones
para una nueva agresión?


ELSON CONCEPCION PEREZ

UNA NUEVA escalada en el conflicto entre Iraq y Estados Unidos se ha puesto de manifiesto, luego que Bagdad decidiera, por segunda ocasión en los últimos dos meses, prohibir el trabajo de la comisión de desarme de la ONU, ante el predominio de personal norteamericano en la misma.

Este es un asunto que tiene varios matices, cada cual más peligroso, por cuanto pone a Iraq al borde de una nueva agresión norteamericana; a la vez que el Consejo de Seguridad de la ONU se anota una nueva cuota de descrédito, al permitir que Washington utilice las comisiones especializadas de ese organismo para fines políticos particulares.

Un problema es el de la representatividad dentro de la comisión que viajó a Iraq para revisar la posible presencia de medios de destrucción masiva en aquel territorio.

Estados Unidos, que como todos saben aunque pocos lo digan, está jugando a la guerra en su diferendo con Iraq, ha montado más que una provocación, un intento de humillar a las autoridades iraquíes, al influir dentro del Consejo de Seguridad para que de los 16 miembros de la comisión verificadora, nueve sean norteamericanos, entre ellos el presidente, Scott Ritter, a quien Bagdad acusa de ser un espía.

De los otros siete integrantes del equipo de supervisores, cinco son británicos (Gran Bretaña es el principal aliado de Estados Unidos en el conflicto iraquí), uno es australiano, y uno ruso.

Esta manipulación crea un precedente muy grave, pues pone al mundo, cada vez en mayor medida, en una situación vulnerable ante los caprichos militaristas que pueden llevar a un apocalipsis.

El miércoles el Consejo de Seguridad deploró que Iraq no acepte la inspección por parte del equipo enviado por la ONU, mayoritariamente norteamericano, al tiempo que Bagdad acusaba a Washington y Londres de "buscar pretextos para buscar un enfrentamiento".

Tal como se conoce cada vez más universalmente, Iraq es un país cuyo pueblo sufre las consecuencias de una inhumana política de sanciones impuesta por Estados Unidos bajo el status de la ONU; y la nueva situación lo convierte prácticamente en un rehén sujeto a lo que decida la administración norteamericana.

Sin embargo, mientras esto ocurre, al mundo llega masivamente la "verdad norteamericana", trasmitida por agencias y medios de comunicación poderosos y, por supuesto, occidentales, que culpan de todo a Saddan Hussein y a su gobierno, y hasta ponen a Estados Unidos como "salvador" del planeta, evitando que Iraq tenga o desarrolle armas de exterminio masivo.

Ahora el momento es sumamente crítico, por cuanto en la región Washington tiene concentrados grandes contingentes navales, aéreos y fuerzas terrestres, con el armamento más moderno, suficientes como para una nueva acción militar contra Iraq.

Para que de ello no tenga duda nadie, EE.UU. ha reiterado que "estaría dispuesto a actuar solo contra Bagdad" si Iraq no abre las puertas a los inspectores enviados por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Nuevamente el mundo está a la expectativa, y reina la incertidumbre en cuanto a que se aprieten o no los gatillos en una zona de extremo peligro y de grandes riquezas petroleras.

 


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